Por: Juan Carlos Gómez

La triste historia de la TDT

El derecho constitucional de información incluye el derecho a ver televisión sin tener que pagar por ello. Las señales de los canales de televisión pública, canales regionales, canales privados locales y nacionales están libres en el aire. Para disfrutarlas basta un receptor de televisión y una antena, sin necesidad de cables ni suscripciones.

Sin embargo, por cuenta de la triste historia de las decisiones equivocadas de la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV) y de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), hoy en día muchos hogares colombianos pagan por ver televisión abierta a través de las redes de televisión cerrada.

A pesar de Netflix, de YouTube y de la infinidad de contenidos audiovisuales disponibles en internet, en la mayoría de los países del mundo la televisión abierta sigue siendo trascendental en lo cultural y comercial.

La calidad de la señal de televisión abierta ha tenido una mejora sustancial, gracias a la introducción de la televisión digital terrestre (TDT). Esto requiere el cambio de los equipos y redes de trasmisión y de los terminales de los usuarios. En Colombia empezó hace casi diez años el tránsito de la televisión análoga a la TDT, una compleja transición que ha debido liderar el Estado con seriedad y eficiencia.

Desde hace años estaba previsto que a finales de 2019 se diera el apagón analógico, pero ya es un hecho que no sucederá. El pasado gobierno postergó las inversiones que se requerían para el efecto y la ANTV hizo casi nada para que los televidentes se familiarizaran con la TDT. Según cifras de esa entidad, apenas el 11 % de los hogares tiene instalado el servicio de TDT. Así resulta que por lo pronto son un desperdicio los cientos de miles de millones de pesos que han invertido el Estado y los particulares para la universalización de esa tecnología, la cual, además, permite liberar valiosas frecuencias para la prestación de servicios de comunicaciones personales.

El documento que publicó la ANTV la semana pasada, para tratar de corregir la cadena de errores institucionales en materia de TDT, no hace más que confirmar la falta de compromiso del Estado con el futuro de la televisión abierta.

@jcgomez_j

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