¿Cómo está todo para la elección en la que se elegirá al sucesor del presidente Gustavo Petro?
Todo está preparado, sin mayores contratiempos. Ninguno, diría yo. Desde la semana pasada y un poco más se está distribuyendo el material electoral en todo el territorio nacional. Ese material electoral se distribuye con acompañamiento de la Fuerza Pública hasta su destino y con seguimiento por GPS para que haya absoluta tranquilidad de que sale del centro de despacho en Bogotá y llega a las diferentes registradurías de Colombia. No hay contratiempos. En materia de puestos y mesas de votación tampoco tenemos ningún incidente que nos obligue a hacer traslados, ya sea por orden público o por circunstancias de la naturaleza. Hasta ahora eso no ha pasado. Serán los mismos puestos y mesas de votación de la primera vuelta. Los jurados de votación son los mismos que participaron en la primera vuelta presidencial, por lo que estamos reforzando las capacitaciones, al igual que con las comisiones escrutadoras. Y en el exterior desde el lunes empezaron a votar, también sin ningún contratiempo.
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Precisamente, desde el exterior llegaron algunas quejas por movimientos de mesas, ¿eso se subsanó?
En el exterior solo hubo una modificación que fue en el consulado de Miami, donde las autoridades, dado que en la primera vuelta el tema del parqueo era difícil y también se agolpaba la ciudadanía, ordenaron trasladar el puesto de votación a la Universidad de Miami. De hecho, es un espacio mucho más grande y cómodo para votar. Allá están votando con mucha tranquilidad. El resto de los lugares ya están definidos sin mayores contratiempos, por lo que 1,4 millones de colombianos pueden votar en el exterior en 67 países, a través de 116 consulados y 2.600 mesas desde el lunes 15 de junio. Para el domingo, habrá 1.000 mesas más. Las garantías para la ciudadanía que vive en el exterior están dadas. Eso sí, yo insisto en que, por favor, la gente vote antes del domingo, porque si llegan todos al tiempo pueden darse dificultades, como pasa cuando se agolpa la gente a una misma hora. Pero todo viene avanzando sin ningún contratiempo.
Esta semana se instaló un puesto de mando unificado para blindar las elecciones. ¿Hay alguna alerta?
Se instaló el martes, mucho antes de lo que se ha hecho en otras oportunidades, con el ánimo de recibir los reportes, ver los incidentes, recibir denuncias, verificar qué ocurre en todos los rincones de Colombia y tomar decisiones de manera oportuna. Pero, en segundo lugar, para hacer seguimiento al material electoral y para garantizar que el día de las elecciones la Fuerza Pública haga presencia en todos los puestos y mesas de votación del país. Se trata de que la ciudadanía pueda salir a votar y lo puede hacer de manera libre. Además de eso, el domingo estarán las mesas de justicia que las componen funcionarios de la Fiscalía y del CTI, la Procuraduría, la Defensoría, los personeros municipales y los funcionarios de la Registraduría para recibir en tiempo real, en los diferentes puestos de votación, cualquier queja o duda que tenga que ver con delitos electorales. La intención es poder resolver todo de manera inmediata en esos lugares.
¿Ese parte de tranquilidad también se extiende a todo el terreno digital?
Sí. Nosotros venimos trabajando muy fuerte en el tema de ciberseguridad; tenemos un software de seguridad muy potente. El Gobierno también tiene software de seguridad a través del Ministerio de las TIC y del mismo Ministerio de Defensa. Se ha comportado muy bien. En las pasadas elecciones tuvimos más de 30 intentos de suplantación de la página de la Registraduría y más de 30 millones de intentos de ataques cibernéticos; eso sí, todos controlados, todos bien gerenciados y por eso no hubo ninguna dificultad con nuestro proceso de comunicaciones y de software. Y aquí seguimos potenciándolo, revisando cualquier incidente. Uno no puede estar tranquilo siempre con los temas de ciberseguridad, porque nadie es infalible.
¿Pero hay huecos en la ciberseguridad que generen preocupación?
Por lo que ha ocurrido antes, por lo que ocurrió en las elecciones de Congreso y por lo que ocurrió en la primera vuelta, estamos tranquilos. Es un sistema que se va a portar muy bien y vamos a ser capaces de repeler cualquier intento de ataque.
¿De dónde procedían esos 30 millones de ataques?
Se tiene una referencia. Muchos provienen de naciones asiáticas, otro tanto de Europa y otros directamente del mismo país. Es decir, a medida que van llegando correos maliciosos, bots maliciosos o IP’s que tratan de ingresar a la infraestructura de la Registraduría. Más o menos se sabe cuál es el sitio de origen, pese a que son masivos, por millones.
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¿Han encontrado algún patrón?
Patrones en específico, no tanto. Pero sí, por ejemplo, encontramos en qué momentos específicos del día llegan los ataques. En la madrugada del domingo, antes de iniciar las elecciones, se disparan los intentos. A las 5 de la mañana y también minutos antes de abrir urnas, llegan unos 10 millones de ingresos en un mismo momento. No es razonable que a las 5 de la mañana traten 10 millones de personas de ingresar a la infraestructura de la Registraduría. Ahí es donde se evidencia que vienen de un lado o del otro. Si lo hacen antes de las 8 de la mañana, es para colapsar el proceso. Y después de las 4 de la tarde, obviamente, se dispara todo eso de nuevo.
¿Tienen identificado el motivo de esos ataques?
El tema inclusive no es ni siquiera un intento de ingreso para alterar resultados, porque eso no es posible, ya que en Colombia eso viaja por otro lado y no por los mismos canales. Lo hacen sobre todo para atacar la infraestructura de la Registraduría, donde están el registro civil o el archivo nacional de identificación; es decir, los datos de cédula y registro civil de los colombianos. Lo hacen por la información privilegiada que tiene la Registraduría, como por ejemplo, 1.000 millones de huellas dactilares, 60 millones de registros fotográficos, todo el registro civil de los colombianos y las colombianas.
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¿Todo esto que cuenta ya está en conocimiento de las autoridades?
Sí. Nosotros tenemos un correo que siempre lo activamos previo a las elecciones con la Fiscalía General de la Nación y todo incidente que nos llega, de una vez lo copiamos a la Fiscalía. De manera que, si mañana o pasado mañana se encuentran algunos patrones o algunas circunstancias que evidencien de dónde puedan venir esos intentos de vulneración, se puedan judicializar. Todo incidente que se nos presenta, de una vez lo remitimos, porque la Fiscalía tiene una oficina de analítica y de ciberseguridad.
¿Qué opinión le merece, como jefe del organismo electoral, que el oficialismo diga que el preconteo no debe ser reconocido?
Si en Colombia no existiera el preconteo, estuviéramos como Perú. Tardaríamos semanas en tener los datos de los resultados electorales. ¿Qué pensaría la ciudadanía si elimináramos el preconteo y les dijéramos que vamos a ir dando los datos a medida que avanza la digitalización de las actas y que ese domingo hasta las 12 de la noche solo podemos difundir el 20 % o el 30 % y que al otro día seguimos? Yo les aseguro que eso no lo tolera la ciudadanía colombiana. El preconteo son datos informativos de una agilidad que pocos la tienen en cualquier proceso electoral en la región y en el mundo. Es información precisa para la ciudadanía y los medios, lo cual genera tranquilidad democrática. Además, el preconteo reemplaza lo que ocurre en otros países, donde hay temas que no funcionan tan bien, como los llamados datos o encuestas de boca de urna.
¿Es un proceso necesario?
Es que si no tuviéramos preconteo, estuvieran los medios haciendo encuestas a boca de urna, entre otras situaciones. Y eso no es correcto. El preconteo es la herramienta más potente que tiene Colombia. Le puedo asegurar que lo que está ocurriendo en la región, es que muchos países le están solicitando a Colombia que los apoye para implementar sistemas de preconteo. Representantes de organismos electorales de la región nos han pedido cita para que les expliquemos ese proceso. Eliminar el preconteo en Colombia es la decisión más torpe que se pueda tomar en el futuro. Yo no estaré si algo así llega a pasar, pero sí se los puedo decir: sería un error garrafal. Entraríamos en un momento en el que fácilmente en Colombia se tardarían semanas en decir cuál es su gobernante. Y eso, lo seguro en un país como el nuestro, nadie lo tolera.
El saliente oficialismo dice que no reconoce el preconteo, entre otras cosas, porque se hace a través de mecanismos de privados…
Es que nosotros no hacemos el preconteo para que lo reconozcan. El preconteo lo publicamos para darle información a la ciudadanía. De hecho, nosotros hemos dicho claramente que el preconteo son datos preliminares, informativos, para que la ciudadanía sepa cómo votó el país. No pretendemos que el preconteo lo tengan como información definitiva de quién es el próximo presidente de Colombia; no. Entre otras razones, porque la Registraduría ni cuenta votos ni declara resultados. El preconteo es información. Además, a la par del preconteo, 9.300 jueces de Colombia están haciendo el escrutinio, están verificando las actas, lo están haciendo en público, lo están haciendo frente a los testigos y frente a los abogados de las campañas políticas. Eso es el escrutinio y es el dato oficial y final que declara los resultados. Siempre hemos dicho: el preconteo lo damos como mecanismo informativo, no declara resultados.
Pero, registrador, ¿sí lo hace un privado?
El preconteo lo hacen los servidores de la Registraduría, delegados que están en todos los puestos de votación, transmitiendo los resultados. Los softwares sobre los que se recibe la información los proveen privados, como los softwares por los que se entrega la información de la DIAN, como el software de presupuesto del Ministerio de Hacienda, como el software que da las citas en el Ministerio del Interior, como el software que ejecuta recursos de todas las entidades del Estado. Colombia no tiene una entidad que desarrolle software, ni siquiera el Ministerio de las TIC. Vayan a consultar en este último ministerio de dónde salen los softwares con los que hacen todos los procesos de ciberseguridad o de analítica. Pues de privados.
Registrador, ¿a qué hora se sabrá el resultado, el preconteo, de la segunda vuelta?
Esperamos que al cabo de dos horas tras el cierre de urnas tengamos información muy concluyente de quién es el presidente de Colombia. La divulgación de los resultados de preconteo depende del tiempo que se tarden los jurados en contar los votos y en diligenciar las actas. Y quiero agregar algo. Los jurados, los testigos electorales, antes de que las actas las publique la Registraduría, pueden tomarles foto a esas actas. Es decir, esas actas las van a tener los partidos políticos antes de la publicación por parte de la Registraduría. Y simplemente los partidos deben hacer algo elemental, revisar el acta que les envían sus testigos y compararla con la que nosotros publicamos y con el preconteo. Los datos deben ser idénticos. Es la garantía de que siempre hay soporte físico de los resultados y eso no puede generar ninguna duda ni preocupación en cualquier ciudadano.
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El debate público está mucho más visceral que en otras oportunidades, ¿Eso qué riesgos puede generar?
Sin duda que eso genera preocupación y riesgos. La polarización social, que es diferente al debate, sumada a la desinformación, se han definido como un riesgo global porque terminan generando inestabilidad democrática. La polarización social y la desinformación terminan generando deterioro de las instituciones. La credibilidad institucional y la confianza son un activo. Afortunadamente, con la Iglesia Católica y con las Fuerzas Militares, la Registraduría es la entidad en la que más confían los colombianos. Pero eso se va degradando, se va acabando, se va desgastando. La confianza tarda mucho en ganarse y solo un segundo en perderse. Esa polarización social, que es aquella en la que solo se aspira y espera que se esté de acuerdo con su propio argumento, genera en Colombia graves afectaciones. En otras naciones la polarización genera choques dialécticos, pero la polarización social en Colombia ha generado muerte, ataques, enfrentamientos, maltratos. Lo de Gamarra, en Cesar, fue eso, desinformación y polarización social que terminó en el incendio de una Registraduría por el que terminaron quemando vivas a tres mujeres. Claro que eso me preocupa.
¿Hay un riesgo latente de que algo así pueda pasar este 21 de junio?
Los fenómenos de polarización, con los que la ciudadanía es instrumentalizada con noticias falsas, hace que la gente termine enfrentada. A mí sí me inquieta ese tema, porque hoy la Registraduría puede garantizar la integridad de las elecciones, pero si ciudadanos y ciudadanas no se informan bien, no revisan, no se informan por los canales adecuados y simplemente dejan que una noticia falsa les inunde el conocimiento, pues se terminan generando afectaciones en las calles. Eso a mí me inquieta y es muy preocupante para una nación como la nuestra.
¿Esos riesgos también se derivan de un no reconocimiento del preconteo o de los resultados?
Pero claro, el reconocimiento de los resultados es un deber democrático. Si se somete a unas reglas, se juega en esas reglas. Los resultados deben reconocerse en función de que se sometió a unas reglas. Ahora, si hay dudas, pues no se resuelven en las calles ni en las redes. Esas dudas se resuelven como en cualquier nación democrática, a través de los mecanismos procedimentales que establecen las normas electorales. Todo aquel que tenga una duda, que vaya a donde se hace el proceso de escrutinio, la expresa y se le resuelve. No es una imposición sobre la otra. Para eso funciona la democracia.
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¿Cuáles son esos mecanismos para hacer reclamaciones?
Colombia tiene un sistema electoral con garantías para todas las campañas políticas, para reclamar si tienen dudas del proceso. Hay cuatro instancias de reclamación, que existen hace 40 años. A veces olvidan que el Código Electoral es de 1986; esto no es nuevo. La primera, en la mesa de votación, a través de los testigos que pueden presentar reclamaciones y reconteos; y a través de los jurados de votación, que no son funcionarios de la Registraduría. La segunda, a través del escrutinio que hacen los jueces de la República, donde tampoco hay nadie de la Registraduría; ahí los partidos con sus abogados presentan sus inquietudes para que se las resuelvan los jueces. La tercera, a través del escrutinio departamental; después de que los jueces cuentan y revisan las actas en cada municipio de Colombia, todo eso se va a nivel departamental a consolidarse. Ahí también se hace el escrutinio y la consolidación pública con delegados del Consejo Nacional Electoral. La cuarta, a nivel nacional, ante el Consejo Nacional Electoral que hace el escrutinio nacional. Lo hace de manera pública, con los partidos, los candidatos y sus abogados para declarar los resultados. Incluso, hay una quinta, porque si tampoco ninguna de las anteriores les es útil, pues pueden acudir a las cortes; el Consejo de Estado les resuelve cualquier demanda electoral.
¿El proceso en todas sus instancias está blindado?
Le puedo decir lo siguiente. En Colombia, a la Registraduría la respaldan los hechos. Hace tres meses, 20 millones de personas votaron en las elecciones del Congreso y nadie las puso en duda. Hace tres semanas, 24 millones de personas votaron por la primera vuelta y probamos uno a uno los detalles, al punto que cuando el Consejo Electoral declaró los resultados, hace dos semanas, no se presentaron reclamaciones. Yo pregunto, ¿por qué no presentan reclamaciones? Pues porque no hay un argumento para presentarlas, porque no hay una evidencia que les permita impugnar esos resultados. Por eso, sí quiero pedirle a la ciudadanía que estos precedentes que han ocurrido de dos elecciones en Colombia, pues la llenen de motivos para tranquilizarse frente a un sistema electoral que funciona.
Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda reconocieron los resultados de primera vuelta, el segundo con tardanza. Pero el presidente Gustavo Petro no lo ha hecho…
Aquí lo que nosotros queremos hacer es darles absoluta tranquilidad a todos, desde un ciudadano común hasta el servidor público más destacado. De manera que cualquier duda que tengan, nosotros entregamos la información y la pueden evidenciar. Hoy el proceso electoral de primera vuelta ya se cerró. Es decir, ya pasó por el tamiz de las autoridades, no de la Registraduría, que declararon resultados. Ya está cerrado el caso de la primera vuelta presidencial, sin ningún incidente; fueron elecciones bien gestionadas. Fueron unas elecciones destacadas por toda la comunidad internacional, porque fue un proceso electoral con amplia participación ciudadana y bien llevado a cabo.
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