14 Oct 2020 - 2:00 a. m.

Las presiones políticas sobre la minga indígena

El presidente Iván Duque se niega a reunirse con los líderes de la movilización, que fue tildada de estar infiltrada por grupos armados ilegales.
Juan Sebastián Lombo

Juan Sebastián Lombo

Periodista Política
La minga indígena se dirige ahora hacia Bogotá, donde espera que el presidente Duque la escuche. / AFP
La minga indígena se dirige ahora hacia Bogotá, donde espera que el presidente Duque la escuche. / AFP

El pasado sábado 10 de octubre comenzó la marcha de la Minga del Suroccidente hacia Cali con la esperanza de poder encontrarse con el presidente Iván Duque y debatir los temas que vienen aquejando a las comunidades indígenas, campesinas y afros caucanas, sobre todo los asesinatos de sus líderes (en lo que va de 2020 han sido reportados 47 líderes indígenas asesinados). La postura del Gobierno fue inamovible: el primer mandatario no asistiría a la capital del Valle. En su lugar se desplazó una comisión liderada por la ministra del Interior, Alicia Arango, y el alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, entre otros. La minga rechazó la comitiva y fijó a Bogotá como próximo destino a la espera de poder encontrarse con Duque.

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Para el Ejecutivo, se trata de un movimiento con intereses políticos y no reivindicativos. En esa misma línea ha dicho que no hay razón para la movilización, puesto que, supuestamente, se les han estado cumpliendo los acuerdos alcanzados en 2019 y los reclamos expresados tienen un enfoque cuyo “foro natural es el Congreso”. Y es que la posición del Gobierno y sus fuerzas cercanas frente a la protesta ha sido de crítica y con comentarios negativos. Por ejemplo, días antes de obtener su libertad, el expresidente y exsenador Álvaro Uribe lanzó una seguidilla de trinos con la misma advertencia: “¡Ojo con la Minga!”. Según expresó, este sería un intento para “la toma socialista del Estado”.

Para líderes de la minga, expertos y congresistas de distintas vertientes, la respuesta del gobierno Duque y sus allegados no es de sorprenderse, pero sí destacan que está enmarcada en varias coyunturas: la estigmatización histórica, la fragilidad institucional y el choque por la polarización, la necesidad de posicionarse ante las elecciones de 2022 e, incluso, el clima electoral en Estados Unidos, que ha vinculado la dinámica política colombiana dentro del arsenal de campaña de Donald Trump. Todos estos elementos se han entremezclado para que la minga reciba mayores señalamientos que de costumbre, sin siquiera tenerse en cuenta su hoja de ruta o peticiones.

“Rechazamos esos señalamientos que nos están haciendo de que estamos infiltrados. Ese tema no es nuevo. Siempre catalogan al movimiento indígena de infiltrado por la guerrilla, cuando hemos demostrado que la Fuerza Pública es la que lo ha hecho”, expresó Ferley Quintero, consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), quien también tuvo palabras para la postura asumida por Uribe: “Rechazamos contundentemente la forma como el expresidente nos amenaza y estigmatiza. Están incitando a la violencia. Le decimos que como Minga Suroccidente nosotros vamos por la defensa de la vida, el territorio, la paz y la democracia”.

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Otros consultados por este diario llegaron al mismo punto de que los señalamientos de infiltraciones y de una movida del socialismo son mera estigmatización para quitarle validez al movimiento. “El Gobierno tiene una actitud arbitraria frente a una protesta claramente justa. Se trata de estigmatizar cuando son los indígenas los que han soportado la violencia de las disidencias y otros armados”, expresó el senador Iván Cepeda, del Polo. Y para la representante Ángela María Robledo, esa estrategia recicla un discurso muy peligroso de los años 50 y 60, que va claramente en contravía del mandato mismo de la Corte Suprema, que ordenó no deslegitimar la protesta social.

Frente a una intención política, Quintero aceptó los señalamientos de que la minga tiene este carácter, pero aclaró que es “por problemas estructurales e incumplimientos del Gobierno” y no por “un enfoque politiquero, como lo quieren hacer ver”. En ese punto, el profesor y filósofo Alejandro Mantilla señaló que “el Gobierno no entiende que las movilizaciones indígenas, afros y campesinas no buscan meras reivindicaciones, sino un proyecto de sociedad. El Gobierno no responde más allá de acuerdos que incumple”. El senador Temístocles Ortega añadió que los reclamos vienen de décadas ante el incumplimiento reiterado de distintas administraciones y no tiene que ver con los partidos de oposición, como han tratado de decir.

El clima del país por la pandemia también ha hecho que la movilización cobre más relevancia. En opinión del profesor Mantilla, Duque se ha dado cuenta de que estas movilizaciones “golpean en la médula” de su mandato, sobre todo en este momento de crisis económica e impopularidad. “Tener los movimientos del suroccidente marchando hacia la capital puede generar una chispa para que el movimiento social reaccione y se genere algo similar a lo del año pasado. La movilización indígena le asusta mucho al Gobierno”, agregó. La politóloga Nadia Pérez, profesora de la UPB y UNAB de Bucaramanga, señaló que el símbolo de resistencia que ha tenido la minga cobra mayor relevancia justo con las movilizaciones de septiembre en la capital, aún en la memoria colectiva reciente.

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Por otro lado, Pérez aseveró que la respuesta y la preponderancia que ha tomado la minga es por el tiempo político en el que se enmarca el país. Las elecciones presidenciales de 2022 se avistan en el horizonte y algunos empiezan a “enfilar sus posibles candidaturas”. La experta destacó que desde el Centro Democrático necesitan perfilarse desde temprano para ganarse el guiño de Uribe. Esto sería en gran parte el motivo de los ataques a la protesta. También desde la oposición se estarían moviendo, dijo, pero todo dependería del recibimiento que le den a la marcha indígena a su llegada a Bogotá. Sin embargo, la docente subrayó que, a pesar de la cercanía, el movimiento indígena ha estado separado de la política partidista y esto sería un factor a tener en cuenta.

Por último, el panorama electoral en Estados Unidos también tendría una cierta influencia en la posición asumida ante la minga. La profesora Pérez destacó que en ese pulso electoral se ha dado un discurso muy funcional al Centro Democrático, que lo ha elevado al mapa mundial: “No era muy usual, pero es lo que Trump está dando, por eso están alineando sus posturas”. En este tema, el docente Mantilla expresó: “Los sectores hacia la derecha se dieron cuenta de que podían mentir con impunidad y que la mentira les generaba réditos. Eso implica que vamos a tener menos campañas basadas en la racionalidad, pero sí en los fanatismos”.

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