En momentos en que la izquierda afronta su segunda gran batalla electoral encaminada a mantener el poder que por primera vez ganó en 2022 con la victoria del ahora presidente Gustavo Petro, el propio jefe de Estado potenció su trabajo de operador político y desplegó toda una estrategia, tanto de calle como de redes, para revestir a quienes respaldan su proyecto de un relato común que les regrese la unidad que buscan refrendar en las urnas.
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Eso explica por qué este jueves lideró el segundo plazoletazo de este 2026 y –a tan solo 17 días de los comicios en los que se elige un nuevo Congreso y se votan tres consultas– volvió a retomar un discurso en clave electoral bajo la excusa de defender el aumento del 23 % del salario mínimo. Todo en un contexto en que Iván Cepeda y Roy Barreras, los dos aspirantes que con más fuerzas se disputan sus banderas en pro de la reelección del progresismo, tienen diferencias que han derivado en división entre el electorado de este sector.
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Mientras Cepeda y el propio Petro han dicho que no votarán las consultas de este 8 de marzo, Barreras y sindicatos como la CUT y la USO piden que se dé respaldo a la que se denominó Frente por la Vida y en la cual también están Daniel Quintero, Martha Bernal, Lucio Torres y Héctor Pineda.
Los dos aspirantes líderes de ese proceso por seducir a la izquierda petrista –Cepeda y Barreras– se han cruzado dardos. El primero dice que el segundo no representa los ideales tradicionales que respaldan la base electoral de Petro, lo que ha sido respondido haciendo énfasis en que eso es acudir a un sectarismo que solo aleja la viabilidad de la reelección del proyecto.
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Para intentar frenar esas divisiones es que convocó desde las 2 de la tarde a su militancia en la Plaza de Bolívar en Bogotá, la cual fue reforzada con sindicatos y trabajadores oficiales que llegaron también al evento, junto a grupos indígenas y campesinos que tradicionalmente llegan a la capital de país cuando el Gobierno convoca a sus plazoletazos, que ya suman 14 en tres años largos de mandato.
A su arribo a la tarima que se instaló en ese lugar, acompañado de parte de su gabinete, comenzó advirtiendo que –desde su perspectiva– las otras instituciones que acuden a la independencia constitucional de poderes para definir políticas públicas que terminan yendo en contravía de los intereses de la Casa de Nariño son, supuestamente, defensores de intereses ajenos al grueso de la sociedad. Otra vez todo en clave electoral.
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“Tenemos que volver a hacer ganar el programa de este Gobierno y mejorarlo”, aseguró el mandatario, quien precisó que “lo que le ha tocado a este presidente es casi que rogar que se cumpla la Constitución de 1991”.
A lo que se refirió el mandatario es que las reformas pensional y de salud están estancadas, la una en la Corte Constitucional y la otra en el Congreso, por supuestas intenciones de favorecer a lo contradictores de la izquierda, representados actualmente en la oposición por congresistas y candidatos que buscan recuperar en urnas los espacios de poder que perdieron en las pasadas legislativas y presidenciales.
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“El objetivo común que propongo es que rechacemos la injusticia”, enfatizó Petro usando adjetivos como “delincuentes” al referirse a quienes integran otras ramas del poder: Legislativa y Judicial. “Si esto se llama democracia, hay un constituyente y un constituido”, agregó el mandatario.
De hecho, antes de llegar a la Plaza de Bolívar, volvió a usar sus redes para criticar la transparencia electoral, asegurando que los procesos detrás de las votaciones del 8 de marzo (Congreso y consultas) y del 31 de mayo (primera vuelta presidencial) pueden supuestamente ser manipulados. Incluso, lo hizo tras reunirse en la Casa de Nariño con delegados del Parlamento Europeo, desde donde habrá veedores internacionales para las elecciones; también llegarán de Estados Unidos y otras naciones.
Esto ha sido refutado por la Registraduría que lidera Hernán Penagos, y por el grueso de la institucionalidad, al advertir que hay vigilancia nacional e internacional sobre las elecciones y que los blindajes establecidos garantizan la idoneidad de los comicios.
“En la Registraduría estamos implementando el calendario electoral, definiendo las instrucciones y dando las orientaciones para que las elecciones sean íntegras; nadie le va a decir a la Registraduría ni al registrador cómo se llevan a cabo las elecciones, porque sabemos que las hacemos de la mejor manera”, aseguró Penagos.
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Pero para el jefe de Estado, que apareció otra vez en plaza pública haciendo campaña hacia la reelección inmediata de sus propuestas, eso no parece ser suficiente, por lo que le pidió a su electorado que vigile su voto y salga en masa a respaldar a quienes están rodeando desde las urnas al petrismo. Incluso, aseguró que esto es necesario para que el aumento del mínimo y la reforma laboral, entre otras políticas públicas aplicadas en su administración, se mantengan y profundicen.
Además, en la misma vía, dijo que la muerte del niño Kevin Acosta (de siete años) no es responsabilidad del Gobierno, pese a que la Nueva EPS –intervenida por el Estado– no entregó los medicamentos para tratarle su hemofilia. Aseguró que tiene pruebas de que eso es un caso relacionado supuestamente con corrupción.
Y siguiendo en clave electoral, ratificó que volvió a firmar el decreto del mínimo que había sido suspendido por el Consejo de Estado y dejó otro mensaje en su relato proselitista. “Ojalá esta obra la siga un gobierno no compuesto de vampiros humanos”, precisó.
Luego, cuando llevaba más de una hora de discurso, presentó el nuevo pasaporte y dijo que lo sacó adelante pese a lo que calificó como intentos de privados por impedirlo. Y ahí atacó de nuevo a Thomas Greg por, supuestamente, tener los datos de los colombianos, lo cual, dijo, deriva en que se pueda presentar un fraude electoral por el software electoral que maneja esa firma y que hace parte de la contabilidad de votos; no obstante, no es el único sistema y hay veeduría abierta.
“Deben entregar ya la base de datos de pasaportes de Colombia a la Imprenta Nacional para garantizar que las elecciones sean libres y transparentes en este país, no nos lleven a otras épocas, porque nosotros queremos paz y democracia. Voten por quienes quieran, menos por los vampiros que se chupan la sangre del pueblo”, precisó Petro al pedirle a la firma que dé ese paso porque, según él, pueden manipular la información electoral.
El registrador Penagos y el presidente Petro se reunirán antes de las elecciones de marzo para hablar otra vez de estos temas, pero todo el blindaje avanza con pasos como el acceso a los códigos fuente o la publicación de las actas de votación.
Todo esto demuestra que el interés de fondo del mandatario en este tipo de eventos es movilizar a su electorado hacia la reelección de su programa, y a la vez lanzar dardos a otras instituciones en las que la izquierda no es mayoría o que deben garantizar neutralidad para el funcionamiento del Estado. “Los noto asustados”, decía un cartel que estaba entre los manifestantes de la Plaza de Bolívar, por lo que varios sectores se vienen preguntando tras este tipo de intervenciones: “¿Deberíamos?”.
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