El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Más obesidad, más infecciones graves: lo que encontró un estudio con 540.000 personas

Un estudio internacional con más de 540.000 personas encontró que la obesidad en adultos se asocia con un mayor riesgo de infecciones graves, hospitalización y muerte, un efecto que aumenta con el grado de obesidad.

Redacción Salud

10 de febrero de 2026 - 09:00 p. m.
Más del doble de mujeres padecen de obesidad en comparación con los hombres.
Foto: Uniandes
PUBLICIDAD

Según la colaboración del Estudio de la Carga Global de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo (GBD, por sus siglas en inglés), el estudio epidemiológico más grande del mundo, hasta la fecha ningún país ha logrado revertir la creciente prevalencia del sobrepeso y la obesidad en los adultos. Por el contrario, dado que la obesidad también está aumentando entre niños y adolescentes, los científicos y médicos están proyectando que el número de adultos con sobrepeso u obesidad seguirá aumentando más y más durante los próximos años, sin pausa.

Se sabe que la obesidad podría empeorar la evolución clínica de las infecciones al deteriorar las funciones inmunitarias y metabólicas y alterar las circunstancias vitales. Sin embargo, pocos estudios han examinado la asociación entre la obesidad y el espectro completo de enfermedades infecciosas graves. Una nueva gran investigación publicada en The Lancet lo hace y encuentra cosas muy graves.

Puede ver: Afidro, gremio de farmacéuticas, dice que crisis de Nueva EPS es una emergencia humanitaria

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron información de más de 540.000 personas adultas, reunida a partir de tres grandes estudios de salud realizados en Finlandia y el Reino Unido. En lugar de observar a un solo grupo, combinaron los datos de varias poblaciones y siguieron a los participantes durante varios años para ver cómo evolucionaba su salud. Con ese seguimiento, los evaluaron si las personas con obesidad tenían un mayor riesgo de desarrollar infecciones graves en comparación con quienes no la presentaban, y si ese riesgo variaba según el tipo de infección. Este enfoque permitió comparar resultados entre distintos grupos y obtener conclusiones más sólidas y más representativas.

Para medir con precisión el impacto de la obesidad, los investigadores analizaron casi mil diagnósticos distintos relacionados con hospitalizaciones y muertes por infecciones. Estas infecciones se agruparon de varias maneras: según si eran agudas o crónicas, y según el tipo de microorganismo que las causaba, como bacterias, virus, parásitos u hongos.

Read more!

En el caso de las infecciones bacterianas, el análisis fue aún más detallado. Se tuvo en cuenta dónde ocurría la infección (si estaba localizada o si invadía el organismo), si estaba asociada o no a sepsis, y el tipo de bacteria implicada. Las infecciones virales, por su parte, se clasificaron entre infecciones agudas, virus persistentes como los herpesvirus, y otros virus que permanecen en el cuerpo a largo plazo.

La obesidad y las infecciones, una relación clara

Al comparar estos diagnósticos con el peso corporal de los participantes, los científicos encontraron un patrón bastante claro: a mayor grado de obesidad, mayor riesgo de infecciones graves. Este aumento del riesgo se observó de forma consistente en los distintos niveles de obesidad y en casi todos los tipos de infección analizados, con pocas excepciones, como el VIH y la tuberculosis.

Puede ver: Beber 2 o 3 tazas de café al día podría asociarse con un menor riesgo de demencia

La asociación entre obesidad e infecciones graves se mantuvo incluso al considerar factores como la edad, el sexo, las condiciones socioeconómicas, los hábitos de vida y el estado de salud previo. Es decir, el mayor riesgo no se explicaba solo por otros problemas, sino que parecía estar directamente relacionado con la obesidad.

Read more!

Para dimensionar el impacto global, los investigadores cruzaron sus resultados con datos internacionales sobre mortalidad. Con ello estimaron que, antes de la pandemia de COVID-19, casi el 9 % de las muertes relacionadas con infecciones en adultos podían atribuirse a la obesidad. Durante la pandemia, esa proporción aumentó a alrededor del 15 %, y tras la pandemia se mantuvo cerca del 11 %.

No ad for you

Otro par de datos ayudan a entender esto. Cuando los investigadores compararon a las personas con obesidad con aquellas que tenían un peso considerado saludable, encontraron que el riesgo de padecer una infección grave era hasta 1,7 veces mayor en quienes tenían obesidad en general. Al desagregar por niveles, el riesgo fue 1,5 veces mayor en la obesidad de grado I, el doble en la obesidad de grado II y casi tres veces mayor en la obesidad de grado III, la que es la más severa.

Este aumento del riesgo no dependió de cómo se midiera la grasa corporal. Los resultados fueron similares al usar el índice de masa corporal, la circunferencia de la cintura o la relación cintura-altura, lo que refuerza, dice el estudio, la idea de que no se trata de un artefacto de una sola medida, sino de un efecto real.

El estudio también analizó cambios de peso a lo largo del tiempo. Se observó que ganar peso a partir de un peso saludable o de sobrepeso se asociaba con un ligero aumento del riesgo de infecciones, mientras que perder peso partiendo de la obesidad se vinculaba con una leve reducción del riesgo. Esto sugiere que el riesgo no es fijo y puede modificarse, lo que es definitivamente una buena noticia. Además, el mayor riesgo apareció en la mayoría de los tipos de infecciones, especialmente las virales, bacterianas y las que afectan la piel y los tejidos blandos.

No ad for you

Puede ver: El gobierno quiere bajar en 5,7 % el precio de medicamentos, pero desató un intenso debate

Pero, justamente, el hecho de que la obesidad esté asociada con muchos tipos distintos de infecciones, y no solo con una en particular, sugiere que no se trata únicamente de cómo actúa cada bacteria o virus por separado. Más bien, apunta a que existen mecanismos biológicos generales que hacen que el organismo de las personas con obesidad responda peor frente a distintas infecciones.

¿Por qué? La obesidad, explican los investigadores suele ir acompañada de alteraciones en el sistema inmunitario, un estado de inflamación crónica de bajo grado y cambios en el metabolismo. Todo esto puede debilitar las defensas del cuerpo, dificultar la respuesta frente a los patógenos y favorecer que una infección avance y se vuelva grave. Esto es especialmente relevante porque el estudio se enfocó en infecciones que requieren hospitalización, es decir, casos en los que no solo importa contagiarse, sino también qué tan rápido progresa la enfermedad.

No ad for you

Frente a las dos excepciones a este patrón (el VIH y la tuberculosis), los investigadores creen que el menor riesgo observado en personas con obesidad no significa necesariamente que la obesidad sea protectora, sino que puede deberse a un fenómeno conocido como causalidad inversa. En el VIH, por ejemplo, la pérdida severa de peso ha sido históricamente una consecuencia de la enfermedad avanzada, por lo que las personas con obesidad no presentan ese efecto de desgaste extremo. Algo muy similar ocurre con la tuberculosis. En esta infección, el bajo peso corporal y la pérdida de masa corporal se asocian con una peor evolución de la enfermedad y con un sistema inmunitario debilitado.

Por eso, las personas con obesidad pueden mostrar tasas más bajas de incidencia o mortalidad, no porque la obesidad sea beneficiosa en sí misma, sino porque el adelgazamiento es un factor clave en la progresión de la enfermedad.

Puede ver: Nueva EPS dice que podría suspender servicios farmacéuticos por agresión a funcionarios

No ad for you

Una nueva mirada hacia el futuro de la obesidad

Los autores creen que los hallazgos amplían lo que ya se sabía sobre la obesidad. No solo aumenta el riesgo de enfermedades crónicas, sino que también eleva de forma significativa la probabilidad de hospitalización y muerte por infecciones graves. Dado que la obesidad sigue creciendo en todo el mundo, los autores advierten que su impacto sobre las infecciones podría ser cada vez mayor en los próximos años.

“Las implicaciones para la salud pública de estos hallazgos son considerables”, dicen los autores, que estiman que entre el 9% y el 11% de las muertes relacionadas con infecciones en todo el mundo podrían prevenirse potencialmente mediante la eliminación de la obesidad.

En conclusión, dicen, esa enfermedad “debería recibir mayor atención en las estrategias de salud pública dirigidas a prevenir infecciones graves. La prevención eficaz de la adiposidad, la implementación de intervenciones para la pérdida de peso basadas en la evidencia y una mayor integración de las consideraciones sobre la obesidad en los programas de vacunación para grupos de alto riesgo podrían ayudar a reducir la carga de infecciones graves y la mortalidad relacionada”.

No ad for you

👩‍⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.