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Un grupo de investigadores liderados por Matt Fillingim, investigador de la Universidad McGill, en Canadá, se dio a la tarea de analizar el dolor en todo el mundo y a lo largo de la vida humana. Encontró que, al parecer, las mujeres sufren más dolor que los hombres, independientemente de todos los tipos de dolor que midieron.
En el artículo publicado en Nature Medicine, los investigadores explicaron que este era “uno de los mayores esfuerzos de armonización en epidemiología del dolor que se había realizado hasta la fecha”. Para llevar a cabo la investigación, el equipo recopiló los datos de más de seis millones de personas, que iban desde los cinco hasta los 100 años, ubicadas en más de 118 países entre 1990 y 2025.
El objetivo, añadieron en el documento, era analizar cómo el dolor, catalogado como la principal causa mundial de discapacidad, se podría distribuir a lo largo de la vida de una persona. Tras estudiar los datos, el equipo determinó que el dolor que experimentaban las mujeres era mayor en al menos 11 partes del cuerpo, como cabeza, cara, cuello, hombro, pie, tobillo, mano, muñeca, codo, pecho, espalda, estómago o cadera.
En cuanto al mayor incremento del dolor, los investigadores explicaron que habían encontrado que este se produjo antes de cumplir 55 años y que había alcanzado su punto máximo a partir de los 75 años. "Hubo un incremento del dolor de espalda, cadera y rodilla a lo largo de la vida", anotaron en la investigación.
De acuerdo con los investigadores, estos factores les podrían dar indicios de que una parte "sustancial de la carga de dolor a lo largo de la vida se desarrolla durante la edad adulta en edad laboral”.
"Nuestros resultados sugieren que, si bien la probabilidad de experimentar cualquier tipo de dolor aumenta progresivamente con la edad, las formas más incapacitantes de dolor siguieron una trayectoria en forma de U invertida, alcanzando su punto máximo entre la edad adulta media y tardía antes de disminuir”, detallaron en la investigación.
Otro de los datos llamativos de la investigación gira en torno al tipo de dolor más frecuente. El dolor de espalda fue el más común, con un 40 % de las respuestas positivas, mientras que el facial, con un 2 %, fue el menos reportado. Entre las razones que encontraron los investigadores que podrían explicar la carga mundial de dolor están el tabaquismo, la obesidad o los bajos ingresos familiares. En total, registraron un 18,3 %.
Este porcentaje, no obstante, cambiaba dependiendo de la región. Por ejemplo, en Oceanía, el 6,6 % de las personas participantes reportaron que el dolor se atribuyó al tabaquismo; mientras que en África subsahariana fue el 2,5 % y en Europa del Este se reportó el 8,5 %.
En cuanto a la obesidad, el 11,2 % de participantes de Asia Central dijo que podría ser la principal causa del dolor y, en América del Norte, el 14,6 % la atribuyó como el factor clave.
Los investigadores explicaron que para llevar a cabo esta investigación se basaron en los diagnósticos de dolor reportados por las personas que participaron en el estudio; por eso, a sus ojos, podrían quedar por fuera aquellas que cuentan con acceso limitado a la atención médica.
Además de estas limitaciones, están los diversos métodos que emplearon para medir el dolor, la cobertura que es desigual en diversas regiones o los grupos de edad. Estas, advirtieron los investigadores, son importantes, ya que, a su juicio, podrían estar afectando las interpretaciones; sin embargo, señalan que no alteraban los patrones generales.
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