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La locura por Bad Bunny en Medellín va mucho más allá de tres fechas en el Atanasio Girardot. Se vive en los aeropuertos y las terminales saturadas, en los hoteles con tarifas que se dispararon hasta precios absurdos, en las reservas canceladas a última hora y en una tensión constante que crece en redes sociales conforme se acerca cada concierto.
También se siente en el FOMO colectivo —Fear of Missing Out o miedo a quedarse por fuera— de quienes no consiguieron boleta y tienen la certeza de estar perdiéndose uno de esos eventos que luego se cuentan como historia en cualquier reunión y en redes.
La pregunta, entonces, no es por qué llena estadios, sino cómo Benito logró que cada ciudad a la que llega —y cada país— termine sincronizándose a su ritmo.
No es suerte
Bad Bunny no apareció de la nada ni es un fenómeno pasajero. Su lugar en la cima se construyó a lo largo de años y tuvo un punto de quiebre claro en 2022, cuando salió de gira con el World’s Hottest Tour, impulsado por Un Verano Sin Ti, un álbum que tres años después sigue en el Top 10 global, según Spotify Wrapped.
Aquella gira dejó cifras que marcaron un antes y un después: 314,1 millones de dólares en recaudo y 1,9 millones de boletos vendidos, confirmando que el reggaetón y el español podían dominar la industria musical global.
Ese impacto no se explicó solo desde sus discos en solitario. Canciones como I Like It, junto a Cardi B y J Balvin, marcaron un punto de inflexión al llevar el español al número uno del Billboard Hot 100 en 2018, ampliando su alcance a audiencias que hasta entonces no orbitaban el reggaetón.
Después vino el regreso a casa. DeBÍ TiRAR MáS FOToS no fue solo un álbum: fue una reafirmación de identidad. El barrio, la fiesta, la cultura puertorriqueña y el orgullo latino convertidos en un discurso que cruza fronteras e identidades.
Es un proyecto que mezcla reggaetón, salsa y ritmos afrocaribeños con el lenguaje del pop y el urbano contemporáneo, y que entiende la música como una forma actual de decir de dónde se viene y quién se es.
Con ese trabajo, Bad Bunny terminó de convencer a quienes aún dudaban y volvió a conquistar al mundo desde sus raíces.
El dominio absoluto del streaming
Los datos más recientes explican la dimensión del fenómeno. En 2025, Bad Bunny fue por cuarta vez el Top Artista Global de Spotify Wrapped, con 19.800 millones de reproducciones en el año.
No se trata de un premio editorial ni de una narrativa construida desde la industria: es el reflejo directo de los hábitos reales de escucha de millones de personas.
Su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS también lidera el consumo global y lo hace con cifras de Kworb que explican por qué cada anuncio de concierto trasciende lo musical para convertirse en un fenómeno social y económico:
- más de 8.727 millones de reproducciones acumuladas al 22 de enero de 2026,
- un ritmo de escucha diario superior a los 16 millones.
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Colombia, un punto clave
Colombia ocupa un lugar central en esta historia. Es el quinto país que más escucha a Bad Bunny en el mundo y Bogotá se ubica como la cuarta ciudad con mayor consumo de su música, solo por detrás de Ciudad de México, Santiago de Chile y Lima.
Además, en el país se reproducen cerca de 29.000 canciones suyas por minuto, los oyentes más fieles escuchan en promedio seis canciones al día, y más de 11,2 millones de playlists creadas en Colombia incluyen al menos un tema suyo.
El vínculo no es reciente. Mucho antes de los estadios llenos, canciones como Amorfoda, Te Boté, Sensualidad y Chambea ya ocupaban posiciones privilegiadas en los charts nacionales.
En total, más de 30 canciones de sus primeros años lograron una presencia sostenida en Colombia, confirmando que la conexión viene de lejos.
A ese diálogo cultural se sumaron colaboraciones clave, como La Canción con J Balvin y Ojitos Lindos con Bomba Estéreo.
Medellín, epicentro internacional
Los organizadores del concierto en Medellín aportan un dato clave para dimensionar el impacto. Aunque el 83,9 % del público que asiste a los conciertos es colombiano, los shows también movilizan asistentes del exterior, confirmando el carácter internacional del evento. La distribución de público extranjero incluye visitantes de:
- Estados Unidos (4,28 %)
- Ecuador (3,88 %)
- Venezuela (1,80 %)
- Panamá (1,00 %)
- México (0,64 %)
- Guatemala (0,54 %)
- Reino Unido (0,50 %)
- Canadá (0,45 %)
- El Salvador (0,37 %)
Es decir, Medellín no solo recibe público de todo Colombia, sino que por unos días se convierte en un punto de encuentro para audiencias que llegan desde distintos lugares de América y Europa.
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Los conciertos del 23, 24 y 25 de enero de 2026 confirman que la ciudad asumió un rol protagónico en el mapa global de la música en vivo, más allá de ser una simple parada en la gira.
Además, según el Sistema de Inteligencia Turística de la Secretaría de Turismo y Entretenimiento de Medellín, los shows generarán aproximadamente 36,1 millones de dólares debidos a los gastos proyectados de los turistas, como mencionó El Colombiano.
Una gira que ya es histórica
El Debí Tirar Más Fotos World Tour es la sexta gira musical del artista puertorriqueño. Comenzó el 21 de noviembre de 2025 en Santo Domingo y tiene previsto concluir el 22 de julio de 2026 en Bruselas.
Lo que empezó con 24 fechas terminó expandiéndose a más de 50 conciertos. Desde su anuncio oficial, la gira vendió más de 2,6 millones de entradas en menos de una semana, de acuerdo con Live Nation, estableciendo un récord histórico para cualquier artista latino.
En sus primeros 12 conciertos, el tour ya acumulaba 107 millones de dólares en recaudación y 697.000 boletos vendidos, según cifras de Billboard Boxscore, una señal temprana de que esta gira está llamada a entrar en la conversación de las más grandes de la historia de la música en vivo.
Un hit mundial
A pesar de los precios desbordados de la reventa, del caos logístico y de las tensiones propias de un evento de esta magnitud, lo que vive Medellín no es un simple fin de semana de espectáculos.
Es un capítulo de la historia reciente de la música popular, con el artista más grande del planeta en el punto más alto de su carrera y una ciudad que lo ha acompañado desde el inicio.
Porque a Benito, en Colombia, no se le escucha solo en el estadio. Se le escucha todos los días.
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