
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Gastronomía: Latinoamericana.
Para hacer este puré de calabaza te contamos qué tipo de calabaza rinde más sabor, por qué es mejor hornearla que cocinarla en agua y cómo congelarla para tenerla lista cuando la necesites.
- Tiempo de preparación: 15 minutos.
- Tiempo de cocción: 60 minutos.
- Porciones: 4.
Ingredientes
- 1 calabaza castilla (auyama) grande
- 1 cucharada de aceite (opcional)
Truco de cocina: ¿Cómo guardar la yuca cruda con cáscara o pelada para que no se dañe y dure más?
Preparación
Precalienta el horno a 200 °C .
Lava la calabaza, pártela por la mitad y retira las semillas y los filamentos. No botes las semillas, puedes tostarlas y usarlas en otras preparaciones.
Corta la calabaza en trozos grandes, pincela la pulpa con aceite si quieres y ponla en una bandeja con la cáscara hacia arriba para que la pulpa no se seque.
Hornea por una hora a 60 minutos s 350 °C / 175 °F, hasta que la pulpa esté suave como mantequilla al pincharla.
Deja que se ponga tibia, retira la pulpa con una cuchara y procésala hasta obtener un puré liso.
Si usaste una calabaza que tiene más agua y menos sabor, cocina el puré en una olla a fuego bajo, revolviendo, hasta que se reduzca y concentre.
Usa el puré en los días siguientes o congélalo en porciones hasta por 3 meses.
No pierdas de vista: Almuerzo para llevar al trabajo: arepas de yuca con tilapia y ensalada de aguacate
Algunos consejos de la chef para esta preparación
Para escoger tu calabaza elige una que no esté hueca, te das cuenta dando golpesitos.
Lávala antes de utilizarla
Para abrirla puedes envolver con una toalla y tirar (para mí es la manera más fácil) de otra manera vas a batallar mucho con el cuchillo.
Si la vas a utilizar en un lapso de 4-5 días déjala en el refrigerador sino congela. Puedes refrigerar una parte y congelar la otra.
Para destacar: 7 recetas con plátano verde: chips, harina, cabeza e’ gato, tortillas y empanadas caseras
Un poco de la historia de la auyama
Las semillas de calabaza se encontraron en México, América del Sur, y el este de los Estados Unidos desde el año 5500 a. C. A diferencia de las que conocemos hoy en día, las calabazas eran más pequeñas, más duras y amargas, hasta que los nativos americanos finalmente las modificaron para que fueran más dulces. Las calabazas eran fáciles de cultivar, con la cáscara gruesa y la pulpa sólida, podían secarse y conservarse, lo que las hacía indispensables para ayudar a los nativos americanos a sobrevivir los largos y duros inviernos.
Las calabazas eran maravillosamente versátiles, se preparaban en asados, cremas, se horneaban o tostaban. Las semillas se comían y se usaban como medicina. La calabaza seca se molía en harina, y junto con la cáscara se usaban como cuencos y recipientes para el grano.
*Nota de la editora
El contexto histórico de este ingrediente puede encontrarlo en otras recetas con un fin informativo y práctico, para comprender mejor su origen y uso en la cocina.
En video: Bollo de yuca con queso costeño: Historia y recetas de la Costa Colombiana
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧