
Miguel Andrés Quintero Calle, hermano del exalcalde de Medellín Daniel Quintero, está entre la espada y la pared por, supuestamente, ser el líder de una red de corrupción que desvió millonarios contratos públicos en la capital de Antioquia. De hecho, se espera que este viernes 30 de octubre se defina si será recluido en una cárcel o si permanece privado de la libertad en su domicilio, mientras avanza la investigación en su contra por los delitos de peculado por apropiación e interés indebido en la celebración de contratos. Justamente, ad portas de la audiencia, su hermano, el exalcalde, presentó una denuncia ante la Corte Suprema de Justicia con la que busca desvirtuar a una testigo clave en los casos que se adelantan contra él y su hermano por supuesta corrupción.
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La denuncia fue admitida por la Sala de Instrucción del alto tribunal y fue hecha en contra del representante a la Cámara por Antioquia, Simón Molina Gómez, del Partido Creemos, y quien fue secretario del actual alcalde de Medellín, Federico “Fico” Gutiérrez. Lo que piden los hermanos Quintero Calle es que la Corte investigue si el político tuvo un interés indebido en las investigaciones penales en contra de ellos y si, además, llegó a ofrecer beneficios para que testigos hablaran en su contra. Aunque la defensa de los hermanos adjuntó una serie de pruebas como chats, contratos y registros de visitas en los que interviene o es mencionado Molina Gómez, es el alto tribunal el que determinará la cabida de los señalamientos.
A lo que apuntan es que el actual congresista se habría interesado de manera indebida en los acuerdos entre la Fiscalía y Laura María Mejía Higuita, exjefa del Programa de Unidad Logística del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA). La mujer se convirtió en testigo clave contra los hermanos Daniel y Miguel Quintero después de ser imputada por presuntas irregularidades relacionadas con contratos del AMVA y Metroparques, entre ellos uno por COP 7.748 millones, para la construcción de una bodega en el Parque de las Aguas. Según se ha conocido, en las declaraciones que ha entregado al ente investigador, ha mencionado el supuesto rol de Miguel Quintero en la red de corrupción e incluso ha hecho referencias al exalcalde.
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Tras haber sido imputada en octubre de 2024, Mejía Higuita buscó un acuerdo y declaró voluntariamente ante la Fiscalía menos de un mes después. En sus testimonios iniciales atribuyó a Miguel Quintero, hermano del exalcalde, un supuesto rol de líder sobre la contratación irregular del AMVA. Con esas primeras declaraciones, Mejía Higuita pasó a ser una testigo clave en el caso y se comprometió a entregar información contra los hermanos Quintero Calle a cambio de inmunidad en el proceso en su contra. Sin embargo, de esos acercamientos, que eran reservados, parecía estar al tanto el entonces secretario privado de “Fico”, el ahora congresista Molina Gómez, quien habría mostrado interés en que avanzaran las declaraciones contra los hermanos Quintero Calle.
De acuerdo con capturas de pantalla de las conversaciones entre el político y la mujer, se lee que el 19 de noviembre de 2024 ambos hablaron por WhatsApp y él le preguntó: “¿En qué va lo tuyo?, ¿qué ha pasado?”, al parecer, haciendo referencia a la colaboración con el ente investigador. Mejía Higuita contestó que esa mañana habían entregado un escrito al fiscal y que el proceso iba “avanzando” en varios pasos. Para la defensa del exalcalde Quintero, no se sabe desde hace cuánto venían hablando Molina y Mejía, pero que es algo que el alto tribunal debe revisar a fondo. Además, en la denuncia también explicaron que la testigo había hablado con su padre para esas mismas fechas y le había expuesto que, aparentemente, desde la alcaldía, ahora dirigida por Federico Gutiérrez, “están full pendientes de mí”.
Según le dijo Laura Mejía a su padre: “Se comprometieron a sacarme de todo”, refiriéndose a la Alcaldía de Medellín. Para la defensa de Quintero, queda la duda su en las conversaciones que no se conocen en su totalidad había promesas ilegales por parte de Molina para que la testigo hablara en contra del exalcalde y de su hermano. Sin embargo, los chats no son lo único que los hace sospechar de posibles irregularidades en los contactos de Molina con la testigo. Al parecer, dicen a la Corte, también hubo beneficios laborales y nombramientos a su favor, pese a ya estar imputada. El 22 de noviembre de 2024, apenas tres días después del chat con Molina, Laura María Mejía Higuita fue nombrada en la Contraloría de Antioquia.
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En ese mismo periodo de tiempo, según la documentación que allegó la defensa de Quintero a la Corte, Laura Mejía suscribió contratos de prestación de servicios con la Institución Universitaria Pascual Bravo, un establecimiento público del orden municipal adscrito a la Alcaldía de Medellín. En la denuncia, también se resalta que los informes técnicos que se le realizaron al celular de Mejía Higuita dan cuenta de que hubo alteración de evidencia. Entre el 5 y el 17 de febrero de 2025, días antes de su interrogatorio oficial, la testigo borró múltiples conversaciones, que, según expone la defensa que consta en el informe, correspondían a diálogos mantenidos con diversos funcionarios del AMVA y presuntamente con Molina.
Por otra parte, los Quintero le piden a la Corte Suprema que revise la relación de Mauricio García Quiroz, pareja sentimental de la testigo, con el ahora congresista Molina Gómez. Según pruebas que aportaron, García Quiroz asistió a la Fiscalía el día en que Laura Mejía dijo que la Alcaldía se comprometió a protegerla. También, que hay registro de varias visitas a Misael Cadavid, representante de los bomberos de Itagüí, quien se habría quedado con más COP 2.000 millones de contratos corruptos con la AMVA. Se lee en la denuncia que García lo visitó en el centro penitenciario Pedregal y que después Cadavid suscribió un principio de oportunidad con el ente acusador. De hecho, en la información que entregó Cadavid a la Fiscalía, aseguró que recibió al menos seis millonarios contratos por intervención directa de Miguel Quintero.

Al ser consultado por este diario, el congresista Molina Gómez dijo que “Daniel Quintero, como es su costumbre, miente. Nunca he presionado, manipulado ni ofrecido nada a ningún testigo, y lo demostraré ante la Corte Suprema de Justicia”. Agregó que el momento no es casualidad. Este viernes 30 de octubre se define si su hermano va a la cárcel. Justo cuando vuelve al debate público el caso de su hermano Miguel, Quintero sale a señalarme para cambiar la conversación y posar de víctima. Es su libreto de siempre: cada vez que tiene que dar explicaciones, busca un chivo expiatorio”. El congresista aseguró que su papel como secretario privado fue “denunciar y presentar las pruebas, dentro de los cauces legales, la comunicación entre la representación de víctimas del Distrito y la Fiscalía. Eso es lo que muestran los mensajes leídos completos y en su contexto, no recortados a conveniencia de Quintero”.
El político agregó: “Respeto y confío plenamente en la Corte. Allí responderé con absoluta tranquilidad, colaboraré con la justicia y defenderé mi nombre. Seguiré ejerciendo control político. Quintero no me va a intimidar ni me va a usar de excusa para evadir sus explicaciones. Yo responderé ante la Corte por mis actos; que él y su entorno respondan por los suyos”. Aun así, El Espectador le preguntó por su relación y conversaciones con Laura Mejía, pero se limitó a decir que “seguramente eso será objeto de investigación, con el ánimo de no entorpecer la investigación ni generar afectaciones para las personas que están colaborando con la justicia, y que hoy tienen protección estatal por el riesgo que existe contra su vida, considero que lo prudente es dar estas explicaciones en los escenarios institucionales propicios para ello”.
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