
Diariamente, miles de operadores del SITP recorren las calles de Bogotá durante horas y son testigos de las dinámicas de la ciudad y de sus cambios a lo largo del día y en las diferentes zonas de la capital.
Al suroriente de Bogotá, en la localidad Usme, sobre la vía al Llano, se encuentra el patio El Uval del SITP. Este corresponde al concesionario Gran Américas Usme, donde ha trabajado durante cuatro años Juan José Granados, de 27 años, nacido en Líbano, Tolima, y quien lleva siete años viviendo en Bogotá. Hoy se desempeña como operador del Sistema Integrado de Transporte Público, con la línea TransMiZonal.
Arropado por el frío de la mañana de Bogotá, a unos metros de la vereda El Uval, Juan José se presenta para comenzar su jornada laboral y salir a las 6:30 a.m. con la ruta C705 Est. Suba-Calle 100. En su tabla de horario, la ruta tiene cinco horas y 45 minutos para llegar hasta la Calle 100, en Suba, y regresar a su patio. Durante el recorrido, el C705 pasa por Puerta al Llano, Alfonso López, vía al Llano, Santa Librada, La Aurora, la avenida Boyacá, El Parque y Centro Comercial del Tunal, Fátima, Venecia y la avenida 68 hasta la Calle 100.
A las 6:30 en punto, Juan José sale en un bus tipo padrón azul, con capacidad para 80 pasajeros. Su primera parada es en el paradero del SITP, a unos metros de la salida del patio El Uval. Lleva puesta la chaqueta de su uniforme de Transmilenio y usa guantes para protegerse del frío. La cabina está amarrada con un lazo grueso al tubo que sostiene la máquina validadora del pasaje. Según él, de esta manera evita que las personas le tapen el retrovisor cuando el bus va muy lleno y que sea más fácil que un usuario se cuele por debajo de la registradora o pasen de a dos personas.
El TransMiZonal es el medio de transporte por el que miles de personas se movilizan diariamente en Bogotá. Según las cifras de TransMilenio, el Sistema Zonal, hasta septiembre de 2025, había registrado 450 millones de validaciones durante ese año. De hecho, en ese mismo año este sistema fue utilizado en un 51 %, frente a un 48 % del Sistema Troncal, lo que indica que el TransMiZonal fue el componente más utilizado por los ciudadanos durante ese periodo.
Sin embargo, el Sistema Zonal es relativamente reciente dentro del SITP. Empezó a operar en la ciudad en septiembre de 2012, después de un periodo de pedagogía dirigido a la ciudadanía. Hasta entonces, Bogotá se movilizaba principalmente en buses, busetas y colectivos de empresas privadas de transporte, por lo que la implementación de un nuevo sistema modificó las dinámicas del transporte público de la ciudad.
De las mulas al SITP
Para entender esta transformación, es necesario repasar brevemente la historia del transporte público en Bogotá. Durante la época colonial, la movilización urbana se hacía a pie, a caballo, en mula o en carrozas haladas por estos animales. En 1884 nació el tranvía halado por mulas sobre rieles de madera, que fue reemplazado en 1910 por el tranvía eléctrico y dejó de operar en 1951. En 1948 aparecieron los trolebuses, alimentados por electricidad y operados por la Empresa Distrital de Transporte Urbano (EDTU), que prestó el servicio hasta 1991.
Durante décadas, el transporte colectivo estuvo en manos de empresas privadas. Sin embargo, la rápida expansión de Bogotá hizo que este modelo resultara insuficiente para atender las necesidades de movilidad de una ciudad en crecimiento. En este contexto surgió TransMilenio, que comenzó a operar en el año 2000, durante la primera alcaldía de Enrique Peñalosa. Con el tiempo, el sistema amplió sus troncales, estaciones y rutas por diferentes sectores de la ciudad.
En 2009, durante la alcaldía de Samuel Moreno, comenzó a plantearse la creación de un sistema que permitiera ampliar la cobertura del transporte público hacia las zonas a las que no llegaba TransMilenio con su Sistema Troncal. De este proceso surgió el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), cuyo componente zonal buscó conectar diferentes sectores de Bogotá y ampliar la cobertura del servicio.
En 2018 comenzó a operar TransMiCable, un sistema de transporte por cable aéreo en Ciudad Bolívar que permitió reducir los tiempos de desplazamiento de los habitantes de esta localidad. A esta evolución se suma la construcción del Metro de Bogotá, cuya entrada en operación está prevista para 2028 y que se integrará al Sistema Integrado de Transporte Público de la ciudad.
Una visión desde la cabina del conductor del SITP
Juan José inicia el recorrido de la ruta expresando una sensación de frío en la zona donde se ubica el patio. Durante el trayecto, marca la ruta completa del C705 mediante nombres de barrios, avenidas y establecimientos comerciales.
Para Juan José, una de las cosas más difíciles de su trabajo es tratar con los usuarios, ya que se encuentra desde la persona que ingresa al bus, lo saluda y le da las gracias, hasta quien lo insulta por su manera de hacer su trabajo.
Durante todo el recorrido, suben al bus alrededor de 57 pasajeros, de los cuales la gran mayoría no saluda al conductor ni le da las gracias. Juan José expresa lo siguiente sobre esta conducta de los usuarios:
“Pues yo me siento mal… es como la falta de educación en las personas, porque a uno le enseñan en la casa a saludar y un saludo no se le niega a nadie. Es como si no valoraran el trabajo de uno, no tienen en cuenta que es por uno como operador que pueden llegar a sus trabajos o citas médicas y eso”.
No es solamente la ausencia de un saludo o la falta de gratitud de los usuarios. También está el insulto que recibe un pasajero por ir muy rápido o muy lento, por parar en uno u otro paradero o por no detenerse. También está el hecho de que las personas se cuelen o inventen excusas poco creíbles, como sucedió con cuatro usuarios de la ruta C705, sin que él pueda decirles algo porque probablemente le espera un insulto o cualquier tipo de agresión, “porque siempre el que se coló es el que molesta por todo”.
Una de las cosas que, según él, le generan estrés tanto a él como a los pasajeros son los trancones de la ciudad, especialmente en las horas pico. Esto llevó a que los seis kilómetros de la avenida 68, que con un tráfico fluido se recorren en 17 minutos, los recorriera en más de una hora a las 7:30 de la mañana. A esto se suma que, según Juan José, las construcciones de la troncal de TransMilenio han hecho más pesado el tráfico en esta zona.
Frente al tráfico, Juan José expresa que, trabajando en el Sistema, ha aprendido a conocerlo y manejarlo. Tiene que estar pendiente de los peatones, los ciclistas, los motociclistas, los taxistas, los demás carros particulares y otros vehículos pesados, considerando que el padrón es un vehículo de 11 metros de largo con varios puntos ciegos.
“He aprendido a tener paciencia, porque no falta el que se atraviesa porque anda con afán… especialmente los motociclistas y los taxistas”. La experiencia que ha tenido Juan José en el SITP no solo le ha permitido manejar el tráfico desde su trabajo. También le ha enseñado a ser un conductor más prudente y respetuoso con los otros actores viales, aun cuando está fuera de su jornada laboral.
Otra de las cosas que ha aprendido trabajando en el Sistema es a conocer la ciudad en cuanto a sus lugares. Esto se debe a dos razones: por un lado, su capacidad de observación mientras conduce y en los momentos en que el vehículo está detenido, pues su mirada constantemente varía entre las calles que tiene al frente y los lugares que lo rodean y frecuenta por las rutas.
Por otra parte, están los puntos de referencia que utilizan entre los operadores para aprenderse las rutas y saber por dónde girar. En el caso de la C705, una de las referencias más recientes es el Ara de la Calle 106 con Carrera 53 y los tres elefantes —tres elefantes dibujados en un afiche de un conjunto residencial— al llegar a la esquina de la Calle 100.
Según la experiencia de Juan José y las rutas que conduce, teniendo en cuenta que hay rutas hacia el Centro, Fontibón, Corferias, Suba, Chicó Norte, Terminal Salitre y la zona de Usme, él ha podido identificar las zonas hostiles y amables de la ciudad.
Define como zonas hostiles la avenida Boyacá, desde la altura de La Aurora hasta la altura de Colmotores —especialmente a la altura del Lucero y de Meissen—; el Centro en general —Décima con Primero de Mayo, Décima con Sexta— y parte de Ciudad Bolívar. Son lugares en los cuales, tanto él como los usuarios, saben que es riesgoso parar, especialmente a altas horas de la noche.
Define como zonas amables Sucre, Corferias, Fontibón, Chicó Norte y Suba, por ser "sectores tranquilos".
En cuanto a lo percibido, él señala que una de las zonas que se nota más descuidada de la ciudad es el centro de Bogotá, debido a la suciedad de las calles, la ocupación del espacio público por los vendedores informales y el deterioro de las vías. “Esa zona debería ser mejor porque por ahí es que trabajan las personas del Gobierno, los magistrados y los ejecutivos de los cargos públicos”.
De acuerdo con lo que ha podido observar de la ciudad, dice que el sur está mucho más organizado que los sectores cercanos al centro. Lo mismo expresa del norte de Bogotá, con la diferencia de que allí los usuarios suelen hacer filas para ingresar a los vehículos del SITP y no es común ver que evadan el pasaje.
Durante el trayecto, Juan dirige sus ojos hacia diferentes escenas de la ciudad. Entre ellas estuvo la de un hombre que golpeaba a un perro en el barrio La Aurora, frente a lo cual expresó haberse sentido indignado e impotente por no poder hacer nada, no solo porque se encontraba trabajando y tenía que seguir la ruta, sino también para evitarse problemas.
Otra escena que presenció fue una pelea entre un conductor de un vehículo particular y el conductor de un camión en la avenida Boyacá, a la altura de Meissen. El hecho se desencadenó a causa de un choque entre ambos vehículos. Él cuenta que el conductor del particular rompió con dos rocas las ventanas del camión e involucró a otros dos vehículos, que también fueron alcanzados por las rocas. El hecho alimentó el tráfico pesado de la zona.
Como estas escenas, diariamente él es testigo de múltiples acontecimientos en la ciudad y entre sus habitantes.
Lo que hay detrás del volante
El TransMiZonal cuenta con más de 19.000 conductores que operan más de 8.000 buses por toda la ciudad, los cuales se encuentran repartidos entre las 15 empresas que tienen a su cargo rutas del SITP. A cada empresa le es asignada una o varias de las trece zonas específicas y la zona neutral en las que se divide la ciudad.
Las trece zonas son: Usaquén, Suba Oriental, Suba Centro, Calle 80, Engativá, Fontibón, Tintal-Zona Franca, Kennedy, Bosa, Perdomo, Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal. Estas suelen identificarse con el mismo sistema de letras que usa TransMilenio en el Sistema Troncal.
Por otro lado, la Zona Neutra corresponde al centro oriente de la ciudad. Se denomina Zona Neutra porque todas las empresas tienen rutas que se dirigen hacia este sector.
En promedio, los conductores del SITP de la empresa Gran Américas Usme trabajan 42 horas semanales y tienen un día de descanso, haciendo hasta tres rutas durante la jornada laboral. Para las rutas más largas se asigna un tiempo de hasta siete horas para ir y volver. Es el caso de las rutas CH705, KH707 y AH708.
Generalmente, en todas las empresas les ofrecen a los operadores un salario base con todas las prestaciones de ley, más bonos que reciben dependiendo de su operación. En el caso de la empresa Gran Américas Usme, los conductores cuentan con un bono adicional de aproximadamente $600.000, el cual es fijo para todos los operadores, pero también puede ser penalizado en los siguientes casos: algún reporte por medio de la aplicación de TransMilenio, infringir una norma de tránsito, conducir imprudentemente, ocasionar caídas o lesiones en los usuarios, presentarse tarde al patio, entre otros.
En cuanto al control que se tiene sobre cada ruta y su conductor, Gran Américas Usme es una de las empresas que tienen su Centro de Control directamente con TransMilenio. Por ello, cuentan con monitoreo mediante cámaras y sensores que vigilan todo el tiempo el interior y exterior del bus.
Otra de las responsabilidades que tienen los operadores del SITP es aprenderse el sistema de comunicación utilizado por el Sistema, denominado Código TM (TransMilenio), que se divide en cuatro grupos: conversación normal (TP-01 hasta TP-33), códigos de contingencia (TQ-01 hasta TQ-18), códigos de emergencia (TM-01 hasta TM-20) y regulación de la operación (TP-50 hasta TP-101).
Siendo las 11:15 de la mañana, Juan José vuelve a ingresar al patio El Uval de Gran Américas Usme con la ruta H705 Alfonso López, dando por terminado el recorrido que le correspondía entre las 6:30 a. m. y las 12:15 p. m. Después de terminada la ruta, se dispone a esperar para saber con qué otra ruta puede volver a salir, ya que no tiene más programadas. Sin embargo, debe realizar tres recorridos para compensar un día que pidió en la empresa.
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Javier(ti8zq)•Hace 11 horasLa gaminada viene con la gente que piensa que sus desgracias son culpa de los demás, de la ciudad, etc. no les gusta el sistema de transporte y como no les gusta, no pagan y son gamines. Gente sin sentido de comunidad, solo ganas de joder, poner problema, etc. a todos los extranjeros y costeños… dejen se ser resentidos, respeten o mejor regresense a su choza.
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Olegario(51538)•Hace 18 horasBogotá era una ciudad amable hasta cuando comenzó a ser invadida por lo peor de Chibchombia procedente de todos los rincones del país, especialmente de la región Atlántica y por muchos calentanos que odian el clima fresco de la Capital. Bienvenidos todos los inmigrantes que lleguen a trabajar, a ser amables con la ciudad. La escoria puede muy bien quedarse en sus pueblos polvorientos.