En Tibabuyes (Suba) se aprecia un amplio terreno, con tres lotes de 21.752 metros cuadrados, que lleva décadas desaprovechado e invadido por la hierba. Esta es la viva representación de dos promesas incumplidas: por un lado, la de construir una avenida para mejorar la movilidad al norte, y por el otro, la de un multicampus de educación superior para una localidad que cuenta con una población tan grande como la de Barranquilla, pero sin universidad pública. Aunque ambos planes llevan años sobre la mesa, miles de jóvenes se han hecho adultos sin ver que se mueva una sola piedra. Pero esto estaría a punto de cambiar.
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En el sur, todo es diferente: en el barrio El Tintal se abren los edificios de la UPK (Universidad Pública de Kennedy), el primer multicampus universitario público en Bogotá. Aunque existe desde 2019, solo desde 2022 cuenta con un edificio nuevo en concreto, donde el grueso de las aulas se mantiene en estructuras modulares, las cuales hoy se quedan cortas para las necesidades educativas del sector. Tanto el prometido multicampus del norte como el del sur están ligados: su futuro está por definirse en este gobierno.
Después de años de debate, concertación y planeación, y disputas entre el Distrito y la Nación, surgió un punto de encuentro que pone de nuevo a soñar a la juventud: un acuerdo que asegura terminar el multicampus de Kennedy y avanzar con el de Suba, localidades que concentran el 29,3 % de la juventud capitalina. El 30 de enero, la Nación deberá dejar los documentos que faltan para asegurar los recursos antes de la Ley de Garantías.
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El primer multicampus
Aunque el concepto “multicampus” se difundió con fuerza en la ciudad tras el choque alrededor del lote en Tibabuyes, en Suba, lo cierto es que en Bogotá opera uno hace seis años: el del Tintal, en el que hoy se aprecia un gran contraste: estructuras modulares deterioradas al pie del nuevo edificio en concreto.
Benjamín Quintero, quien trabaja allí desde que entró en operación, cuenta que la iniciativa nació en 2015, en la alcaldía del hoy presidente Gustavo Petro. “Arrancó como solución temporal. La idea nunca fue que esto se quedara así. Era una forma de empezar a traer educación superior pública a Kennedy, mientras se pensaba algo más grande y definitivo”.
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El predio es del Distrito y se entregó inicialmente para la instalación de infraestructura modular, que permitiera una rápida entrada en operación mientras se avanzaba en soluciones definitivas. “Esto se inició en el segundo semestre de 2019. Arrancamos con modulares, con unos 180 o 200 estudiantes, de tres instituciones de educación superior”, explicó Quintero.
Las tres instituciones que operan el campus son la Universidad Pedagógica Nacional, el Colegio Mayor de Cundinamarca y la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central (ETITC). Al cierre de 2025, el multicampus de Kennedy tenía 1.818 estudiantes y ha generado una promoción de cerca de 49 graduados.
Juan Carlos Bolívar, funcionario de la Agencia Atenea del Distrito para la estructuración, articulación y seguimiento del Multicampus de Kennedy, resalta que el Distrito y la Nación han intentado ampliar la oferta en las últimas administraciones, y que en la actual se diseñaron los edificios que se construirán si el Gobierno logra dejar listos los documentos que faltan.
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“La demanda obligó a levantar el nuevo edificio, pero aun así los salones modulares deben continuar, porque garantizan parte de la oferta estudiantil. La proyección, con infraestructura definitiva y el nuevo convenio con el Gobierno es llegar a 8.000 estudiantes”, señaló. Mientras este multicampus no tiene mayores problemas, más que el afán de trasladar las aulas modulares a las definitivas, el de Suba, impulsado también por Petro (como presidente), ha tenido varios reveses.
ALO y el multicampus Suba
En el caso de Suba todo comienza con un gran problema de cobertura de servicios y el dolor de cabeza que es la movilidad. En el lote de Tibabuyes se proyectó desde los años 60 que pasaría una avenida para resolver el embotellamiento de la ciudad: la Avenida Longitudinal de Occidente, mejor conocida como ALO. Con tres tramos (Sur, Centro y Norte), el segmento más avanzado es el del sur, que apenas está en fase de preconstrucción.
El del norte es un caso distinto. Lleva décadas en planeación; más de COP 60.000 millones invertidos en la compra de 70 predios; disputas ambientales por pasar por tres humedales (La Conejera, Juan Amarillo y Torca), además de controversias entre gobiernos. Tras la compra de lotes y los debates, la exalcaldesa Claudia López, en su mandato, optó por descartar al proyecto vial bajo el argumento de proteger los humedales y proyectó, en cambio, la “Ciudadela Universitaria y del Cuidado” (avaluada en COP 390.000 millones).
Si bien el proyecto nació como una promesa compartida entre el Distrito y la Nación, desde el comienzo tuvo un problema: no tenía recursos asegurados ni lotes saneados. Según explica la actual Secretaría de Educación, lo que existía era un acuerdo de voluntades que incluía a Suba y a Kennedy, pero sin financiación.
De esta manera, sin recursos ni lotes fijos, el alcalde Carlos Fernando Galán llegó a la Alcaldía y revivió la ALO Norte en su Plan de Desarrollo. No obstante, el cambio no le gustó al Gobierno y tanto el presidente Petro como el Ministerio se pronunciaron. “La propuesta actual del Distrito se distancia de la visión original de un proyecto integral, que buscaba consolidar un conjunto urbano de equipamientos públicos, educativos, culturales y sociales”.
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Sin embargo, esa idea no se descartó del todo. El plan del Distrito es seguir adelante con la ALO Norte y dar vida al Multicampus. Incluso, la secretaria Isabel Segovia explicó que en la zona “se identificaron tres lotes para el multicampus, que son más grandes de lo que se había previsto. Esos lotes quedaron listos para este proyecto desde julio de 2024”. En total, suman 31,2 hectáreas. Uno tiene una ocupación menor del 5 % (por un parqueadero) que el Distrito asegura no impide la obra.
Del lado del Gobierno, el ministro de Educación, José Daniel Rojas Medellín, anunció que ya tienen asegurados los recursos para construir el Multicampus Universitario en Suba, dentro de un paquete de inversiones históricas en infraestructura aprobado por el Conpes y con respaldo presupuestal hasta 2036. Son COP 200.000 millones, una baja frente al presupuesto anterior, lo que impactará en la oferta al pasar de 17.000 a 6.000 estudiantes.
El acuerdo
Según la Secretaría de Educación, el acuerdo con el Gobierno Nacional para el Multicampus en el norte pasó por una propuesta que radicó el Gobierno este año: instalar infraestructura modular como solución temporal, mientras se avanza en la estructuración del proyecto de fondo. Esta fase inicial, anunció el Ministerio de Educación, contempla al menos 9.000 metros cuadrados de infraestructura, con 736 sillas, lo que permitirá atender a más de 1.400 estudiantes diarios en jornadas dobles. La inversión estimada para esta etapa es de COP 17.000 millones, sin incluir dotación.
Segovia indicó que el Gobierno planteó arrancar con aulas modulares para no seguir aplazando la oferta educativa, fórmula que el Distrito pareció descartar al inicio. Sin embargo, cedió bajo condiciones claras: “La posición del Distrito es que los modulares no pueden convertirse en la solución permanente, como ya ocurrió en Kennedy”, dijo a este diario.
Así, la Secretaría señaló que aceptó la instalación de modulares únicamente amarrando el proyecto a la infraestructura definitiva. Según Atenea, serían tres años con aulas modulares activas, teniendo en cuenta que allí no se podrán instalar laboratorios u otras especialidades. Un tiempo pactado para no extenderse como ocurre hoy en Kennedy.
Con el acuerdo, lo que falta es asegurar los recursos, en medio del calendario electoral. El Distrito advirtió que, si los acuerdos no se firmaban antes de la Ley de Garantías, el proyecto quedaría congelado varios meses, incluso si los módulos ya estuvieran instalados. “Falta que Minhacienda apruebe las vigencias futuras; suscribir un contrato con un operador para ejecutar la obra y asegurar los recursos; suscribir el contrato con Financiera de Desarrollo Nacional y Atenea para la estructuración integral de Suba”, señaló Segovia.
El acuerdo terminó de tomar rumbo con un encuentro entre el presidente y el alcalde de Bogotá el pasado jueves 22 de enero. En este se habló nuevamente de la necesidad de concretar ambos planes, en medio de las diferencias políticas y los tiempos cortos. Pero más allá de los anuncios y los cruces políticos, el reloj avanza. El 30 de enero es la fecha límite que no solo define el futuro de dos proyectos de infraestructura educativa, sino la posibilidad real de que miles de jóvenes de Suba y Kennedy tengan educación superior pública cerca de sus casas. Si el acuerdo se concreta, Bogotá sumará capacidad universitaria donde nunca la tuvo. De no ser así, los predios seguirán vacíos y los módulos volverán a cargar con la promesa.
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