6 Jun 2021 - 2:00 a. m.

Se abre la economía, pero no acaba el cuidado contra el COVID-19

La capital levantará el 8 de junio gran parte de las restricciones de cuidado. Aunque el anuncio lo festejan diversos renglones de la economía, a otros les preocupa, pues se atraviesa por el pico más agresivo de la pandemia.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista
Reactivación económica en el centro de Bogotá durante la tercera ola de la pandémia
Reactivación económica en el centro de Bogotá durante la tercera ola de la pandémia

Desde que inició la pandemia, la administración de Claudia López ha hecho malabares para velar por el bienestar de dos aspectos que cobraron protagonismo: salud y economía. Aunque por más de un año la premisa fue que la vida está por encima de lo material, las movilizaciones del paro nacional le hicieron entender que los bogotanos cambiaron sus prioridades, por lo cual anunció que el 8 de junio comenzará un nuevo capítulo para Bogotá: la reactivación total.

En la práctica, se levantarán medidas como el toque de queda, la ley seca y los límites de horario en la operación de ciertos negocios. Además, permitirá el funcionamiento de establecimientos como bares y gastrobares (que podrán atender al público entre las 10:00 a.m. y 1:00 a.m. del día siguiente); pero otros que implican aglomeración, como conciertos y baile, seguirán prohibidos.

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Lo anterior no significa que en la ciudad se vaya a volver a la “vieja normalidad”, pues aunque se abrirá aún más la llave de la economía y el esparcimiento, continuará el celo por el adecuado uso del tapabocas, el lavado de manos, el distanciamiento físico y la promoción del trabajo en casa. Según López, el 8 de junio no fue una fecha al azar; al contrario, es el día en el que, según las estimaciones de su equipo epidemiológico, podrían estabilizarse las tendencias de la pandemia. “Razonablemente seguiremos muy altos, el equipo de salud continuará a tope”, aclara la mandataria.

Aún con esto, para algunos suena contradictorio el hecho de que en la capital se tome esta decisión, pues no deja de ser cierto que se atraviesa el pico más agresivo de la pandemia, el cual se refleja en cifras como una ocupación de camas UCI de casi el 100 %, 77.000 casos activos y más de 3.200 fallecidos en el último mes. Con la fecha encima, Leonard Maiguel, infectólogo de la Universidad Manuela Beltrán, cree necesario que en este nuevo capítulo la ciudad refuerce una estrategia como la que adoptó Corea del Sur, que consistió en el reporte oportuno de síntomas, el aislamiento, las pruebas y el cerco epidemiológico.

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No hay que olvidar que Bogotá tiene su propia apuesta en esta materia: la estrategia Detecto, Aíslo, Reporto (DAR), con la que se busca identificar a la población portadora del virus y aislarla para evitar el incremento de contagios. Maiguel asegura que, a diferencia del inicio de la pandemia, la capital hoy tiene una robusta capacidad para realizar y analizar pruebas, entre otras herramientas, que le permiten seguir esa línea. “No es permitir que muera todo el mundo”, detalla.

No obstante, Lady Cantor, experta en Salud Pública, se muestra más crítica, pues le preocupa que este levantamiento de restricciones sea interpretado por la ciudadanía como que ya no hay de qué preocuparse. “Es una decisión peligrosa, porque se puede dar un contramensaje en el momento más riesgoso de la pandemia. Nuestro sistema sanitario no está preparado para la reactivación”, asegura.

De todas formas, la situación en la ciudad tampoco se puede leer como un “sálvese quien pueda”, pues el servicio de salud sigue presto para atender a quien lo requiera (aun con el escaso margen por la alta ocupación de UCI), sumado a los avances en la vacunación registrados en las últimas semanas con el inicio de la etapa 3, la cual cobija a personas mayores de cincuenta años, magisterio, personal de la Policía, Fiscalía, Ejército y madres y padres comunitarios vinculados al ICBF.

Para el 3 de junio, la capital ya había avanzado 27,64 % en la aplicación de primeras dosis a su población y el 11,58 % en segundas dosis, con la aplicación de 2,1 millones de biológicos, a lo que se suman las estimaciones del Distrito, que apuntan a lograr este mes la inmunidad de quienes hacen parte de la tercera etapa, para comenzar la cuarta. Así las cosas, aunque el panorama del COVID-19 en Bogotá es crítico, se espera que con la vacunación y la estabilización que prevé el equipo epidemiológico se logre sobrellevar la situación en lo que resta de la pandemia.

La otra crisis

El otro peso en la balanza de las principales preocupaciones del último año es la economía, pues el coletazo del COVID-19 hizo que la ciudad cerrara el último trimestre de 2020 con una caída del -3,7 % en su PIB. Esto sin contar que el desempleo sigue por las nubes, pues el más reciente reporte del DANE muestra que, en el trimestre febrero-abril, esta tasa en la ciudad fue del 19,2 %; es decir, en la ciudad había 889.000 desempleados.

Lo anterior, evidentemente, ha sido el resultado de las restricciones al empresariado bogotano por cuenta de la pandemia, situación agravada hace poco por los bloqueos en el marco del paro nacional. Es así que mientras la capital registraba 326.415 empresas en los primeros cuatro meses de 2019, en el mismo período del presente año ese número bajó a 303.145, lo que indica la inactividad de cerca del 8 % de lo que en un momento fue su tejido empresarial.

Por este y otros indicadores desfavorables (como el de la pobreza monetaria) diversos sectores de la economía celebraron el anuncio de reactivación. Uno de ellos es el sector de los eventos, agremiados en ACOE. Su vicepresidenta, Sandra Toro, asegura que la economía del país está casi en cenizas, por lo que reconstruirla será difícil. “Nos toca armarnos de valor, montar buenas estrategias y cumplir los protocolos de bioseguridad para que los clientes confíen en nosotros”, dice y agrega que luchan contra la estigmatización a su sector, pues el Distrito y los medios envían un mensaje de no asistir a eventos sociales.

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La reactivación de eventos que no impliquen aglomeraciones permitirá que espacios como Corferias retomen sus ferias. De hecho, desde ya prepara una agenda con 26 de estos encuentros en lo que resta del año. Para Enrique Gómez París, presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodrés), es importante que este levantamiento de medidas sea permanente, pues sería clave para alcanzar una real recuperación y generación de empleos. “Si nos dejan trabajar, tenemos el espacio para recuperar los empleos perdidos”, comenta. Aun con la reactivación, este directivo ve una amenaza adicional en el panorama, que es el proyecto de ley que busca reducir la jornada laboral. Si es aprobado, asegura, muchos empresarios serán tentados a adelantar despidos y comenzar a contratar por horas, o por turnos, lo que implicaría un deterioro para las condiciones del trabajador.

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Por su parte, Nicolás Uribe Rueda, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), cree que con el levantamiento de medidas se combate “la pandemia de la pobreza”. No obstante, asegura que solo cuando se recupere el orden público habrá una reactivación real. “Es grave la pérdida de la movilidad de las personas, porque hay empresas que no están operando, porque sus empleados no pueden llegar a sus lugares de trabajo”, precisa. Al respecto, hay que recordar que en los últimos días Transmilenio ha operado sin cincuenta de sus estaciones, por daños, los cuales, según el Distrito, tardarán seis meses en reparar.

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Según Juan Esteban Orrego, director ejecutivo de Fenalco Bogotá - Cundinamarca, el actual panorama de la ciudad obliga a que cada quien vele por el autocuidado, por lo que reafirma el compromiso de los comerciantes de ser estrictos con el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, a la vez que anuncia la intención de comprar cerca de 500.000 dosis de vacuna para avanzar en la inmunización del sector que representa.

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Finalmente, para el sector de la construcción, representado por Camacol, la nueva apuesta del Distrito mitigará los retrasos en las obras (que tenían restricción de horarios), lo cual es una buena noticia para los cerca de 6.000 subsidios de vivienda anunciados hace poco. “Todo esto también generará empleo. Desde el gremio ya estamos trabajando con la Alcaldía en estrategias que impulsen el empleo con un papel protagónico para las mujeres y los jóvenes, que son los más afectados”, dijo Alejandro Callejas, gerente de Camacol Bogotá.

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Para muchas empresas, esta reactivación significa un nuevo comienzo. Carolina Durán, secretaria de Desarrollo Económico, es consciente de ello, y por eso comenta que el empresariado tiene a su disposición líneas de crédito Bancoldex, amparadas con el Fondo Nacional de Garantías, para temas de capital de trabajo, liquidez para adecuaciones y demás. “La meta es que Bogotá cierre el año a por lo menos estar a como estaba en enero del 2020”, asegura la secretaria.

Pero aun con el levantamiento de las restricciones, el tejido empresarial bogotano siente que quedan dos retos por superar para alcanzar una reactivación real: el paro y la movilidad (por las afectaciones en TM). No obstante, se muestran optimistas, pues saben que ahora tienen más posibilidades de trabajar, lo cual responde a un clamor que duró más de un año.

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