En la mañana de este lunes 16 de marzo, el Ministerio de Ciencias lanzó lo que denomina el “capítulo nacional” de la nueva convocatoria del programa de becas para programas de maestría y doctorado nacionales e internacionales, que reemplazó la estrategia de financiación que el Estado venía implementando a través de la fundación Colfuturo.
La convocatoria, denominada Becas para el Cambio, cuenta con un presupuesto de COP 368.000 millones y estará abierta hasta el 20 de abril. Según la cartera de Ciencias, este programa busca impulsar la formación de alto nivel para profesionales en Colombia. En total, se entregarán 830 apoyos.
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Estos se distribuirán de la siguiente manera: se apoyarán al menos 200 maestrías y al menos 300 doctorados en universidades del país, mientras que se financiarán al menos 370 doctorados en el exterior.
Los beneficiarios del programa recibirán apoyos que cubrirán la matrícula, el sostenimiento y el apoyo al proyecto de investigación y, en el caso de doctorado en el exterior, además se ofrece un seguro médico para un periodo de hasta cuatro años.
“Este programa surge de un diagnóstico de que Colombia tiene una tasa de matrículas de doctorado muy inferior a sus pares en la región y de la OCDE, al ubicarse alrededor de 0,3 %. En contraste, la tasa de matrículas de maestría está por encima de lo que se ve en la región”, explica Fernando Henao, viceministro de Talento y Apropiación Social de Minciencias.
De acuerdo con la entidad, hay tres metas que deberán cumplirse en la selección de los beneficiarios: el 60 % de los cupos serán destinados a mujeres, habrá prioridad para estratos 1, 2 y 3, y tendrá que haber una “inclusión explícita de comunidades indígenas y población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera”.
Además, se informó que se priorizarán áreas como la inteligencia artificial, la transición energética, la bioeconomía y las ciencias y tecnologías cuánticas.
👩🎓¿Cómo presentarse a la convocatoria?
Como explica Henao, de Minciencias, se trata de un proceso que se puede hacer a través de la página del ministerio y sin intermediarios. “Solo se debe crear un usuario, diligenciar un formulario en el que se detalla información personal, por ejemplo, si pertenece a población étnica, si es mujer, entre otros”, precisó Henao.
“El procedimiento de inscripción requiere que cada candidato cargue la totalidad de los soportes documentales exigidos, incluyendo la carta de admisión al programa académico correspondiente y la propuesta de investigación. Dicha propuesta deberá estar estrictamente alineada con las Políticas de Investigación e Innovación Orientadas por Misiones (PIIOM) y, una vez seleccionada, contará con financiación para su ejecución. Es fundamental que los aspirantes verifiquen el cumplimiento de los requisitos específicos para cada modalidad (Maestría Nacional, Doctorado Nacional o Doctorado en el Exterior)”, indica la cartera de Ciencias, a través de un comunicado.
El funcionario explicó que los aspirantes tendrán que presentar una propuesta de investigación que será evaluada por pares externos y especialistas en cada uno de los campos. A partir de esto se emitirá un puntaje que se ponderará con otros factores. En ese sentido, se establecen cuotas de inclusión obligatorias que destinan un mínimo del 60% de los cupos a mujeres, un 10% a comunidades negras, afrocolombianas, raizal, palenqueras y un 5% a pueblos indígenas.
Este proceso culminará el 16 de julio con la publicación del banco de elegibles por parte del Ministerio de Ciencias en su sitio web.
Las dudas en torno a la convocatoria
Como contamos en un artículo en diciembre, el Gobierno decidió poner fin a la cooperación entre el Estado y Colfuturo, que duró cerca de 20 años y benefició a 25.000 estudiantes para adelantar este tipo de estudios, principalmente en el exterior. Esto era algo que se anticipaba desde junio de 2025.
Una de las características clave que plantea la nueva política de Minciencias es que se trata de “becas, no deuda”. A diferencia de los créditos-beca otorgados por Colfuturo, la entidad apunta a financiar la totalidad de los estudios de posgrado de los 900 beneficiarios que se esperan.
“El modelo anterior no logró resolver este problema estructural, ya que priorizó el endeudamiento y concentró las oportunidades en las grandes capitales: el 51% de los beneficios históricos se quedaron en Bogotá y el 67% de los apoyos fueron asignados a personas de estratos altos”, afirma la cartera de Ciencias, a través de un comunicado.
Con esta decisión, ahora se espera que, entre 2026 y 2030, la política logre beneficiar a dos cohortes de estudiantes, para un total de 900 profesionales, con un énfasis particular en varios grupos poblacionales. La primera cohorte, que iniciaría en 2026, beneficiaría a 830 profesionales, mientras que la segunda, prevista para 2027, a otros 70.
El número de beneficiarios también se reduciría, aunque en este caso se trata de becas completas, algo que hace que las iniciativas “no sean comparables”, de acuerdo con Minciencias. Desde 2015, Colfuturo solo reportó un año con menos de 800 beneficiarios. Esa cifra se superaría con la primera cohorte del Conpes 4182, pero en la segunda apenas hay recursos garantizados para 70 estudiantes.
Una de las principales preguntas es cómo se asegurará la financiación y sostenibilidad a largo plazo del programa. Vale recordar que cuenta con financiación aprobada por el Consejo Superior de Política Fiscal (CONFIS) hasta 2030.
Frente a esto, Henao, de Minciencias, asegura que “las gestiones realizadas por el Gobierno permitieron la aprobación de vigencias futuras por parte del CONFIS que garantizarán la financiación en los próximos años”.
Otro de los puntos clave que respondió el ministerio es sobre su capacidad para asumir la operación del programa, que antes era realizada por Colfuturo, para, por ejemplo, hacer seguimiento a los estudiantes o tramitar procesos como seguros médicos.
La cartera de Ciencias aseguró que no es la primera vez que se realiza este proceso y que se tienen antecedentes de convocatorias de formación de alto nivel. “Este se realizó de manera exitosa; la apuesta ahora es hacerlo a mayor escala”, indicó Henao.
Durante la rueda de prensa estuvo una de las beneficiarias de convocatorias pasadas, quien resaltó la importancia del enfoque diferencial de estas convocatorias. “Fui la única raizal que se benefició a través de estos programas. Pude dejar mi trabajo con el apoyo de sostenimiento y dedicarme a una investigación de la mano de mi comunidad”, sostuvo.
Allí es clave recordar lo que planteó en estas páginas María José Álvarez Rivadulla, investigadora y docente de la Universidad de los Andes, frente al acceso a la educación. Para ella, el sistema educativo es una especie de embudo, en el que cada vez menos personas alcanzan los niveles más altos de formación, y lo hacen tras haber superado varias barreras, entre estas la económica.
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En otras palabras, las personas que acceden a la educación superior en Colombia ven en esta una posibilidad de hacer un proceso de movilidad social. Esto implica que, aunque el proceso de formación educativa de una persona pueda iniciar cuando se encuentra en el estrato 1 o 2, es posible que, si logra acceder a un programa de posgrado, ya haya transitado hacia un estrato socioeconómico más alto. Esta, planteaban Álvarez y otras expertas hace algunas semanas, puede ser la razón por la que hay más beneficiarios de estratos más altos en un programa destinado a financiar maestrías y doctorados.
Si desea obtener más detalles sobre la convocatoria, lo puede hacer a través de este enlace.
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