Colombia + 20

26 Jun 2022 - 4:15 p. m.

Pacto de la Paz Total: la ambiciosa apuesta del gobierno Petro

Integrantes de la coalición del Pacto Histórico han trabajado en una propuesta para acelerar la implementación del Acuerdo de Paz y otros temas urgentes para cerrar los ciclos de violencia que vive Colombia. Con la llegada de Petro al poder esperan que la paz sea central en el Acuerdo Nacional del que ha hablado el presidente electo.
El Pacto Histórico lidera esta propuesta que pretende integrar a todos los sectores políticos. EFE/ Carlos Ortega
El Pacto Histórico lidera esta propuesta que pretende integrar a todos los sectores políticos. EFE/ Carlos Ortega
Foto: EFE - Carlos Ortega

Tras los cuatro años del gobierno de Iván Duque en los que la situación humanitaria del país se degradó, se retrasó la implementación del Acuerdo de Paz y se retrocedió en temas de seguridad para líderes sociales, como lo han documento distintos centros de pensamiento y organizaciones que monitorean la implementación, sectores de la oposición al gobierno saliente empezaron a trabajar en un plan para consolidar lo que han llamado la paz total.

En la propuesta, liderada por la coalición del Pacto Histórico - que ahora será Gobierno - se plantea que es necesario ir más allá de procesos de paz parciales, como los que se han adelantado a lo largo de la historia de Colombia y que solo se enfocan en la terminación de conflictos con algunos y no todos los grupos armados que han operado en el territorio. El último ejemplo de ello es, justamente, el Acuerdo para una paz estable y duradera entre el gobierno y las antiguas Farc, que, a pesar de ser muy sólido en el papel, incluso elogiado por observadores internacionales, quedó a merced de la voluntad de un gobierno que se eligió oponiéndose a él.

Las consecuencias de esta paz fragmentada han sido muy graves para las víctimas, cuya reparación prácticamente no ha avanzado, según reporta el Cinep; para los excombatientes que, como sentenció la Corte Constitucional, no tienen garantías de seguridad para sus vidas; y para la sociedad, que volvió a estar intimidada por los grupos armados, como lo evidenciaron este año los paros del Eln y el Clan del Golfo o las Agc.

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Entonces, según el documento de trabajo del Pacto Histórico, el objetivo de esta propuesta es poner sobre la mesa “una política de paz total que busque cerrar completamente el conflicto armado e impida un nuevo ciclo de violencia. Para esto es indispensable un Pacto por la Paz Total que congregue un apoyo político, social, territorial e internacional para el logro de la paz”. Este pacto tiene un gran énfasis en lo regional, por medio de diálogos y fortalecimiento de las instituciones en los territorios, un aspecto del que el presidente electo también hablado en sus discursos.

La propuesta empezó a gestarse después de las elecciones legislativas, en las que el Pacto Histórico aumentó su número de curules en el Congreso. Se había planteado para que fuera viable, incluso desde la oposición, con una bancada de paz, en caso de que Gustavo Petro no fuera elegido como presidente. Sin embargo, después de las elecciones del pasado 19 de junio, los líderes detrás de la idea de la paz total, como el senador Iván Cepeda, del Polo Democrático, son optimistas: “ahora somos gobierno y un gobierno que está invitando al diálogo” dijo Cepeda en conversación con Colombia+20.

Cinco Estrategias para el Pacto por la Paz Total

Este Pacto tiene cinco estrategias que abordan problemáticas amplias que estarían detrás de las dinámicas del conflicto armado. Algunas de ellas recogen elementos del Acuerdo de Paz, y otras añaden a la lista de prioridades que tendrá el Pacto Histórico elementos necesarios para superar la desigualdad y la violencia.

La primera estrategia es formular un plan especial para la implementación del Acuerdo de Paz. Se busca, como expresó Petro en su campaña, recuperar el tiempo perdido en la implementación y actualizar el Plan Marco de Implementación en concordancia con las recomendaciones de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación (CSIVI) y el escenario político, humanitario y social del país.

La segunda estrategia es plantear el diálogo para una solución política negociada con los grupos insurgentes. Este punto contempla planes de acción diferenciados entre lo que se requiere para negociar con el Eln y con la disidencia de las Farc.

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Con el Eln, por ejemplo, se requiere hacer una evaluación de lecciones aprendidas del Acuerdo de Paz con las Farc, y también “activar procesos de acuerdos humanitarios regionales, la ley de paz territorial y participación ciudadana que permitan que las autoridades y comunidades departamentales y municipales puedan jugar un papel más activo en la construcción de la paz territorial”, dice Cepeda. El senador añade que ya hay avances positivos en este punto tras la expresión de voluntad del Eln de dialogar con el gobierno de Petro.

Con los grupos insurgentes de la disidencia de las antiguas Farc, el Pacto propone que se den garantías jurídicas a quienes deseen volver a acogerse al acuerdo, y que se impulsen acciones para la reincorporación política y la implementación.

La tercera estrategia gira en torno al desmonte y sometimiento de los grupos sucesores del paramilitarismo y narcotráfico. Además de reformar leyes para desmantelar grupos como el Clan del Golfo o las Agc, la propuesta aborda el problema del narcotráfico de acuerdo con los establecido en el punto 4 del Acuerdo de Paz. También plantea la necesidad de un diálogo internacional en el continente para abordar la problemática desde una perspectiva social y no combativa.

La cuarta estrategia del Pacto por la Paz Total es que exista un compromiso con la justicia transicional, de apoyo al Sistema Integral de Paz (SIP). Se pretende que exista un compromiso estatal para la difusión y discusión del Informe Final y la implementación de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad (CEV), que serán entregadas el próximo martes 28 de junio. Se busca afianzar, fortalecer y adecuar el SIP para que sirva a las necesidades de posibles procesos de paz con otros grupos.

Y, por último, la propuesta propone una estrategia para fortalecer una cultura de paz, convivencia y reconciliación nacional. Algunas acciones en este punto incluyen el apoyo a soldados y policías para mejorar su calidad de vida, como se lee en la carta que les envió Gustavo Petro el 13 de junio, y crear un servicio social para la paz para involucrar masivamente al a juventud en la construcción de una nación equitativa y con justicia social.

Tres frentes de acción para el Pacto por la Paz Total

Para que este plan pueda cumplir sus objetivos, el Pacto Histórico propone que se aborde en tres frentes: el legislativo, el institucional, y el político.

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El primero de ellos, lo político. En la misma línea de lo expresado por el presidente electo, Gustavo Petro, que ha invitado a un gran Acuerdo Nacional, la propuesta busca acoger a diferentes partidos y movimientos políticos, gremios económicos, iglesias, medios de comunicación y organizaciones regionales. Esto, siguiendo también lo propuesto en el punto 3 del Acuerdo de paz, que aboga por un pacto político nacional.

Guillermo Rivera, ex ministro del interior y defensor de la paz afirma que, a pesar de no conocer a fondo la propuesta, en reuniones que han sostenido con el Pacto Histórico y el futuro presidente ha visto “pinceladas de esta voluntad de invertir en la paz invitando a la conversación a voces diversas”. Rivera, integrante del Partido Liberal, ve con buenos ojos que hacia esta dirección se muevan las apuestas del gobierno de Petro pues, añade, “fue su compromiso con la paz en la campaña la que motivó mi apoyo a su candidatura”.

El otro frente en el que se deberá mover el Pacto por la Paz Total será el Legislativo. El equipo de la congresista de la Alianza Verde, Juanita Goebertus, que ha hecho seguimiento a la implementación, reveló que en los cuatro años del gobierno de Iván Duque solo se tramitaron cinco normas de las 40 que quedaban pendientes.

Según Luciano Sanín, de la Corporación Viva la Ciudadanía, en cuanto a la implementación del Acuerdo de Paz, este es uno de los rezagos más graves: “40 normas es un retraso muy grande”. Su propuesta, que coincide con la del Pacto por la Paz Total, es priorizar 8 o 10 normas que acelerarían la implementación. Algunas de ellas deberían ser la reforma rural, la reforma a la justicia y la reforma política.

Cepeda, por su parte, afirma que buscarán reformar leyes como la Ley 418 de 1997, sobre convivencia, eficacia de la justicia y orden público y la Ley 1908 de 2018 sobre el sometimiento colectivo de grupos armados. También propondrán un nuevo fast-track, el mecanismo que reduce el número de debates en el congreso para tramitar proyectos, para “desatascar” los pendientes legislativos de la implementación.

Finalmente, la propuesta quiere que el Plan Marco de Implementación del Acuerdo haga parte del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Gustavo Petro y que las recomendaciones que la CEV entregará la próxima semana al país sean parte de la agenda legislativa del Congreso.

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En cuento a los requerimientos institucionales que el Pacto Histórico ve necesarios para el Pacto por la Paz Total, se propone que la Alta Consejería para la Paz agrupe a todas las instituciones del ejecutivo con responsabilidades sobre este tema. Además propone que se consolide un gabinete de paz, se fortalezcan las instituciones y comisiones creadas por el Acuerdo como la CSIVI y la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, y las comisiones de seguimiento con enfoque de género y étnico.

Iván Cepeda dice que aún no se ha discutido a fondo el plan en las reuniones que ha tenido la bancada del Pacto Histórico tras la elección de Petro, pero que esperan hacerlo tan pronto termine este periodo de alistamiento. Esperan, también, que lo que se logre en estos cuatro años se establezca como una política de Estado, blindándola de las voluntades de gobiernos particulares.

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