
Colombia rumbo a Los Ángeles 2028 empieza a mostrar sus primeras cartas. Los Juegos Suramericanos de Santa Fe, que terminaron el pasado fin de semana, cerraron otro capítulo importante de un ciclo en el que la delegación nacional ya pasó por los Bolivarianos de Ayacucho-Lima 2025 y los Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026. El balance más reciente dejó a Colombia tercera en Santa Fe, con 69 oros, 61 platas y 62 bronces, pero detrás de las 192 medallas aparecen nombres que empiezan a dar pistas sobre lo que puede construirse durante los próximos dos años.
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Todavía es temprano para convertir esas actuaciones en pronósticos olímpicos. El próximo gran filtro serán los Juegos Panamericanos de Lima 2027, programados oficialmente del 23 de julio al 8 de agosto, una competencia que reunirá a más de 6.900 deportistas y que, en varias disciplinas, además hará parte del camino clasificatorio hacia Los Ángeles.
Después, todavía quedará prácticamente un año antes de los Olímpicos de 2028. Por eso, más que hablar de candidatos definitivos a medalla, este primer tramo permite identificar deportistas que por resultados, actualidad, experiencia o proyección merecen ser seguidos.
Colombia rumbo a Los Ángeles 2028: el ciclo no es lo mismo que los Olímpicos
Hay una diferencia indispensable para entender esta lectura. El ciclo olímpico no es exactamente lo mismo que el programa de los Juegos Olímpicos. Bolivarianos, Centroamericanos, Suramericanos y Panamericanos incluyen deportes y pruebas que no necesariamente estarán en Los Ángeles 2028. Colombia puede tener campeones extraordinarios durante todo el recorrido continental que, simplemente, no cuentan con una competencia olímpica.
Ahí aparecen, por ejemplo, las bolicheras colombianas o figuras como la patinadora Gabriela Rueda, representantes de disciplinas en las que el país tiene enorme fortaleza internacional.
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Eso no reduce el valor de sus actuaciones, pero sí cambia una lista pensada específicamente en Colombia rumbo a Los Ángeles 2028. El caso contrario ayuda todavía más a entenderlo: Sara López lleva más de una década instalada entre las grandes figuras de la arquería mundial, pero el arco compuesto nunca había hecho parte del programa olímpico. En Los Ángeles tendrá finalmente esa posibilidad, pues el compuesto debutará oficialmente con la competencia por equipos mixtos.
La experiencia que todavía puede llegar hasta Los Ángeles
Precisamente, Sara López encabeza un grupo en el que la experiencia no significa necesariamente pasado. Su trayectoria ya la ubica entre las grandes referentes de la historia del arco compuesto, pero lo importante para este ciclo es que continúa compitiendo al máximo nivel. Este año ganó la Copa Mundo de Puebla y también hizo parte del equipo colombiano campeón en Madrid. Ahora hay además un objetivo que nunca había existido en su carrera: intentar llegar a unos Juegos Olímpicos en su especialidad.
Su desafío tiene una característica especial. Los Ángeles no tendrá compuesto individual, sino únicamente equipos mixtos, por lo que Colombia necesita construir una pareja competitiva. Ahí surge otro nombre para el radar: Pablo Gómez. El colombiano consiguió en Madrid su primer título individual de Copa Mundo al derrotar en la final al neerlandés Mike Schloesser, uno de los grandes referentes mundiales. Su crecimiento adquiere todavía más importancia porque puede convertirse en una pieza fundamental para aprovechar la nueva prueba olímpica.
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La experiencia también aparece en Mari Leivis Sánchez. La pesista fue plata en París 2024 y demostró después que aquella actuación no representó el cierre de su carrera: en el Mundial de 2025 consiguió bronce tanto en el arranque como en el total de los 77 kilogramos. Es decir, no solamente tiene un antecedente olímpico, sino resultados posteriores contra las mejores del mundo.
Algo similar ocurre con Flor Denis Ruiz. La lanzadora de jabalina atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera: en Santo Domingo estableció récord nacional y suramericano con 67,34 metros, posteriormente terminó tercera en la final de la Liga Diamante y también fue bronce en el Mundial Ultimate, donde se enfrentaron varias de las principales especialistas internacionales. La gran pregunta con ella no es si tiene nivel mundial, algo que ya ha probado, sino si podrá extender esa extraordinaria vigencia hasta 2028.
Jóvenes que ya dejaron de ser únicamente promesas
Otra parte de Colombia rumbo a Los Ángeles 2028 se construye alrededor de deportistas jóvenes que todavía tienen margen de desarrollo, pero cuyos resultados ya obligan a tratarlos como realidades. El nombre más evidente es Ángel Barajas. Fue plata en barra fija en París 2024 con apenas 17 años y desde entonces ha seguido ampliando su repertorio. En Santo Domingo consiguió cuatro oros y una plata, mientras que en Santa Fe volvió a ganar en aparatos como barras paralelas y barra fija.
Barajas llegará a Los Ángeles todavía muy joven, pero con algo que normalmente tarda muchos años en conseguirse: experiencia de una final y una medalla olímpica. Además, su evolución ya no está concentrada exclusivamente en la barra fija. El crecimiento en otros aparatos permite pensar que el ciclo hasta 2028 servirá también para definir hasta dónde puede ampliar sus posibilidades dentro de la gimnasia artística.
Tatiana Rentería comparte con Barajas esa condición de joven ya consagrada por un resultado olímpico. Fue bronce en París 2024 en los 76 kilogramos de la lucha libre y acaba de regresar a la competencia internacional ganando el oro en los Suramericanos. Su caso, sin embargo, tiene una incógnita distinta: después de un periodo de poca actividad, necesita recuperar continuidad frente a la élite internacional. Santa Fe fue un regreso exitoso, no todavía una confirmación de lo que puede suceder en 2028.
En ese mismo grupo entra Stefany Cuadrado, aunque con una diferencia importante frente a Barajas y Rentería: ella todavía no es medallista olímpica. Ya estuvo en París siendo prácticamente una juvenil, pero su verdadera explosión llegó después. El bronce mundial élite en keirin mostró que su dominio en categorías inferiores podía trasladarse a las mayores y este ciclo regional ha confirmado su superioridad continental en varias pruebas de velocidad. Su siguiente paso será hacer que esa presencia entre las mejores del mundo sea cada vez más constante.
Jeison López, una referencia mundial para el ciclo colombiano
Si se trata de identificar quién tiene hoy resultados suficientemente fuertes como para no depender únicamente de lo ocurrido en los Juegos regionales, aparece Jeison López. Su caso es uno de los más contundentes de Colombia rumbo a Los Ángeles 2028. Después de ganar la plata olímpica en París, fue campeón mundial del arranque y del total en 2025 y siguió elevando sus propias marcas durante 2026.
En el Campeonato Panamericano disputado en Panamá levantó 181 kilogramos en arranque, 216 en envión y 397 en el total, tres registros que significaron récords mundiales en los 88 kilos. Meses después, durante los Centroamericanos, volvió a romper la plusmarca del arranque con 182 kilogramos. Más que alguien que se está destacando apenas en el inicio del ciclo, López ya es una referencia internacional de su deporte.
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El reto para él, como sucede siempre con el levantamiento de pesas entre ciclos olímpicos, pasa también por la adaptación a las categorías que regirán hacia Los Ángeles. Sin embargo, pocos deportistas colombianos llegan a esta parte del camino con semejante combinación de antecedentes olímpico, títulos mundiales y récords del planeta.
El ciclismo de pista también conserva una carta mundial
A Kevin Quintero tampoco se le puede medir exclusivamente por sus resultados en Bolivarianos, Centroamericanos o Suramericanos. Su argumento principal viene de afuera: fue campeón mundial de keirin en 2023 y desde entonces ha permanecido en la conversación internacional de una de las disciplinas históricamente fuertes para Colombia.
Su caso es diferente al de Cuadrado. Stefany representa una irrupción acelerada hacia la élite; Quintero ya lleva varias temporadas compitiendo allí. El gran resultado que todavía falta en su trayectoria es precisamente el olímpico. Los próximos dos años mostrarán si puede mantener el nivel necesario para volver a intentarlo en Los Ángeles.
Ronal Longa, la incógnita más fascinante
Y luego está Ronal Longa, probablemente el nombre más difícil de interpretar de toda la lista. No porque sus resultados sean menores, sino precisamente por la dimensión de la prueba en la que compite. El colombiano tiene 22 años y este año corrió los 100 metros en 9,85 segundos, récord suramericano, durante el Campeonato Panamericano de Atletismo en Medellín. World Athletics registra oficialmente esa marca como su mejor tiempo legal.
Lo que significa correr 9,85 para Colombia es enorme. Nunca un velocista nacional había alcanzado semejante territorio. Pero los 100 metros son también una de las pruebas más profundas, globalizadas y difíciles del programa olímpico. En la propia temporada de 2026 varios atletas han bajado de 9,90 segundos, una muestra de la brutal competencia que Longa encontraría para pensar primero en una final y después, eventualmente, en un podio.
Por eso hay que seguirlo sin convertir todavía su récord en una candidatura olímpica automática. Sus triunfos durante el ciclo regional confirman que está por encima de buena parte de la competencia continental, pero la verdadera medida llegará contra los mejores velocistas del planeta. Lima 2027 será importante, aunque en su caso los campeonatos y circuitos internacionales pueden ofrecer todavía más información que una medalla panamericana.
Lima 2027 será el siguiente filtro de Colombia rumbo a Los Ángeles 2028
Estos diez nombres tampoco pretenden agotar el panorama. El deporte colombiano tiene otros atletas que pueden crecer durante los próximos dos años, jóvenes que todavía no han dado el salto internacional y campeones del ciclo cuya disciplina no estará incluida en Los Ángeles. Incluso dentro de deportes olímpicos pueden aparecer figuras que hoy no encabezan ninguna lista. Proyectar a dos años de distancia significa aceptar que la fotografía puede cambiar.
Eso explica también por qué los Suramericanos son relevantes sin ser definitivos. Colombia acaba de terminar tercera y encontró actuaciones sobresalientes, pero el nivel aumentará considerablemente en los Panamericanos de Lima 2027, donde entrarán con mayor fuerza potencias como Estados Unidos, Canadá y varios de los mejores deportistas del continente. Para algunos será el momento de ratificar el dominio regional; para otros, una oportunidad de medirse en un escenario mucho más cercano a la exigencia olímpica.
Por ahora, Colombia rumbo a Los Ángeles 2028 mezcla perfiles muy distintos. Están deportistas que ya son referentes mundiales, como Yeison López; medallistas olímpicos jóvenes como Ángel Barajas y Tatiana Rentería; una nueva figura como Stefany Cuadrado que busca conseguir lo que ellos ya lograron; experimentadas que continúan vigentes como Flor Denis Ruiz y Mari Leivis Sánchez; una leyenda como Sara López ante la primera oportunidad olímpica de su modalidad; y una incógnita extraordinaria como Ronal Longa, capaz de poner a Colombia en una conversación que históricamente parecía demasiado lejana.
Los Suramericanos permitieron hacer este primer corte. Lima 2027 deberá reducir todavía más la lista y el mundo será el examen definitivo. Porque quedan casi dos años, clasificaciones por conseguir, marcas por sostener, lesiones por evitar y generaciones enteras que todavía pueden aparecer. El camino hacia Los Ángeles apenas empieza.

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