
Superada la frustración que dejó la eliminación por penaltis contra Suiza en los octavos de final del Mundial de 2026, la Tricolor vuelve a empezar. Néstor Lorenzo, en la selección de Colombia, sigue al frente y su segundo ciclo arranca con una promesa inevitable: renovación. Su primera convocatoria después de la Copa del Mundo ya muestra el tamaño del cambio que quiere empezar a explorar. De los 26 futbolistas que estuvieron en el Mundial, solamente 11 aparecen en esta lista. Hay 15 nombres distintos y, aunque no todos son realmente nuevos para el entrenador, sí representan el primer intento por refrescar una base que durante cuatro años se mantuvo relativamente estable.
Hay una coincidencia que resume bien el momento. El primer partido de Lorenzo como seleccionador fue en septiembre de 2022, cuando Colombia venció 4-1 a Guatemala. Ese día marcaron, entre otros, James Rodríguez y Yáser Asprilla. Cuatro años después, los dos representan extremos opuestos de un mismo proceso. James, que fue líder futbolístico durante buena parte de la era Lorenzo, decidió dar un paso al costado después del Mundial y cerró una historia de más de una década con la Tricolor. Yáser, en cambio, vuelve ahora como uno de los nombres sobre los que empieza a construirse el futuro.
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Asprilla no es una cara nueva para Lorenzo. Estuvo durante la primera parte del proceso, recibió oportunidades y parecía destinado a llegar al Mundial, pero su juventud, irregularidad y la competencia interna terminaron dejándolo fuera de la lista definitiva. Ahora regresa en otro contexto. Ya no aparece únicamente como la promesa a la que hay que darle minutos, sino como un futbolista llamado a asumir cada vez más responsabilidad. Además, llega en uno de sus mejores momentos desde que aterrizó en Europa, con continuidad en Girona y una evolución evidente en su juego ofensivo. Tal vez ningún nombre simbolice mejor la transición que pretende iniciar Colombia.
La renovación, sin embargo, va bastante más allá de Yáser. Aldair Quintana, Kevin Mier, Álvaro Angulo y Jhon Solís tampoco estuvieron en el Mundial, aunque ya conocen lo que significa estar en una convocatoria de la selección mayor. Son jugadores que Lorenzo ya había observado o utilizado y que ahora reaparecen con una oportunidad distinta: ya no llegan únicamente para completar entrenamientos o disputar minutos aislados, sino para competir por puestos que en el ciclo anterior parecían tener propietarios mucho más definidos.
Después vienen los nombres verdaderamente nuevos. Uno de los más llamativos es Matías Orozco. Tiene apenas 18 años, salió de Deportivo Cali y Brighton acaba de comprarlo antes de cederlo al Castellón para continuar su desarrollo en España. Es uno de esos futbolistas que todavía están lejos de su techo y cuya convocatoria debe leerse más como una inversión de futuro que como una exigencia inmediata. Su presencia muestra que Lorenzo está mirando más allá de los próximos amistosos y tratando de detectar desde ahora a quienes podrían llegar en plenitud al siguiente Mundial.
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En esa misma lógica aparece Óscar Perea. El delantero hace parte de una generación que Colombia ha venido siguiendo desde las selecciones juveniles y que empieza a acercarse a la absoluta. Tiene velocidad, capacidad para jugar por fuera y experiencia temprana en el exterior. También está Royer Caicedo, otro futbolista muy joven que ya compite en Bélgica y que ofrece una característica que Colombia necesita desarrollar: defensores con físico, salida y margen de crecimiento. A ellos se suma Édier Ocampo, actualmente en la MLS, un lateral con recorrido, potencia y capacidad ofensiva que ya pasó por las selecciones juveniles.
Dos nombres de Atlético Nacional también llaman la atención. Samuel Velásquez aparece como una alternativa por izquierda en una zona en la que Colombia empieza a necesitar relevo, mientras Juan Manuel Rengifo se ganó la oportunidad gracias a su impacto en el fútbol colombiano. Los dos representan algo que Lorenzo no hizo con demasiada frecuencia en la parte final del ciclo anterior: abrir espacio a jugadores jóvenes del torneo local y ponerlos a competir directamente con quienes ya tienen recorrido internacional.
Hay otros casos en los que renovación no necesariamente significa adolescencia o primera juventud. Daniel Arcila y Juan Camilo Durán llegan por presente. Son futbolistas que han ido creciendo fuera del país, encontrando minutos y rendimiento, y que aparecen en una selección que necesita aumentar la competencia interna. No todos los jugadores que renuevan una nómina tienen que tener 19 o 20 años. También se puede renovar incorporando futbolistas que alcanzan un punto de madurez deportiva y que antes no habían logrado meterse en la conversación.
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Algo parecido ocurre con Kevin Viveros y Kevin Andrade. Viveros se ganó su llamado a punta de goles en Brasil y llega en una edad en la que ya no puede ser considerado una promesa, sino un delantero en plena madurez. Andrade también aparece después de consolidarse en el fútbol ruso y de alcanzar un nivel que lo pone en competencia directa por un puesto en la zaga. Son casos importantes porque muestran que Lorenzo no está haciendo una renovación exclusivamente generacional. También está mirando rendimiento, incluso cuando este aparece más tarde de lo habitual.
Todo esto implica que varios futbolistas que fueron importantes durante el primer ciclo hoy no están. Camilo Vargas, Willer Ditta, Johan Mojica, Déiver Machado, Jefferson Lerma, Jorge Carrascal, Juan Portilla, Jhon Córdoba y Juan Camilo Hernández, entre los nombres que fueron al Mundial, quedaron fuera de esta convocatoria. Algunos seguramente volverán; otros tendrán que competir nuevamente por su lugar. También faltan David Ospina y Santiago Arias, que no sabemos si seguirán, mientras Juan Fernando Quintero y James Rodríguez ya cerraron su ciclo oficialmente con la selección. La ausencia más sonora, de todas formas, es la de Luis Díaz.
No obstante, el caso de Díaz sirve para entender que esta lista no puede interpretarse como un corte definitivo. Lorenzo está utilizando estos amistosos para rotar, descansar futbolistas y ampliar el universo de opciones. Díaz continúa siendo una de las principales figuras de Colombia y, salvo un cambio brusco, debe seguir formando parte de la estructura central. Por eso, más que hablar de una selección completamente nueva, conviene pensar en una base mundialista que empieza a rodearse de alternativas.
Esa base todavía existe. Álvaro Montero, Daniel Muñoz, Dávinson Sánchez, Jhon Lucumí, Gustavo Puerta, Jaminton Campaz, Jhon Arias, Kevin Castaño, Richard Ríos, Carlos Gómez y Luis Suárez estuvieron en el Mundial y siguen convocados. Son 11 futbolistas alrededor de los cuales Lorenzo puede empezar a construir. Si a ellos se suma Luis Díaz y eventualmente regresan algunos de los ausentes, aparece una columna vertebral suficientemente fuerte como para permitir que los jóvenes entren sin cargar inmediatamente con toda la responsabilidad.
Por eso estos tres partidos son importantes. Colombia enfrentó a México este sábado 26 de septiembre en Baltimore, pero después jugará contra Paraguay el 2 de octubre en Nueva Jersey y cerrará frente a Perú el 6 de octubre en Miami. No son partidos que definan el futuro del proceso, pero sí sirven para empezar a responder preguntas: quién puede competir de verdad por un lugar, quién necesita más tiempo, quién se adapta rápido a la idea de Lorenzo y qué posiciones requieren todavía nuevas búsquedas.
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Es demasiado pronto para saber hasta dónde llegará esta camada. Algunos de estos nombres podrán quedarse durante años, otros probablemente pasarán por esta convocatoria y desaparecerán del radar, y varios de los mundialistas que hoy no están volverán más adelante. Ese es precisamente el sentido de esta etapa. Colombia no necesita definir ahora el equipo de 2030, sino empezar a ampliar sus opciones para que dentro de cuatro años no dependa de los mismos futbolistas que llegaron al final del ciclo anterior.
Y por eso Yáser Asprilla funciona como símbolo. Cuando Lorenzo dirigió por primera vez a Colombia, James Rodríguez marcó uno de los goles y Yáser también apareció en el marcador. Cuatro años después, James ya cerró su historia con la selección y Asprilla vuelve para intentar ocupar un lugar mucho más importante. Entre uno y otro aparece el cambio de generación. La renovación todavía no tiene nombres definitivos, pero ya tiene candidatos.

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William(16260)•Hace 26 minutosTotal apoyo al proceso que inicio el DT Lorenzo, y sabemos que va por buen camino.
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JUAN CARLOS(90619)•Hace 2 horasUna verdadera renovación inicia con el cambio del cuerpo técnico. Con Lorenzo no se logrará nada sobresaliente, clasificar con un nivel irregular a un nuevo mundial que ahora no tiene nada extraordinario y resultados discretos en competiciones internacionales (titulos cero).