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Esta, la historia de Karol Melissa Garzón Cabrera, la creadora de Tulicare, fue una de esas que llegó a mi bandeja de entrada por medio de un contacto que ya sabe que en El Espectador tenemos un espacio abierto para los y las emprendedoras en donde los apoyamos en esa dura tarea de hacer empresa en Colombia.
Siempre indago qué hacen, como un primer acercamiento. “Tulicare es una empresa especializada en la elaboración y comercialización de productos formulados con aceites y extractos naturales. Ofrecemos alternativas artesanales y sostenibles, con una convergencia entre el arte, la naturaleza y la sostenibilidad, explorando el uso de biomateriales, residuos sólidos orgánicos, biocerámica y pigmentos elaborados a partir de flores, plantas y otros elementos naturales para obtener óleos y acuarelas”, con los que realiza ilustraciones “inspiradas en la biodiversidad y la riqueza cultural de Colombia”.
Su historia, la de la emprendedora y la de su empresa, tiene mucha más historia que la que alcanzó a contarnos en esa respuesta, así que aquí va ella en nuestro ya tradicional formato de 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos:
1.¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?
Soy Karol Melissa Garzón, tengo 30 años y estudié ingeniería industrial, además de un tecnólogo en gestión de mercados, y diversos cursos de sostenibilidad ambiental.
2.¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?
Doy vida a partir de lo que muchos desechamos a diario. Por ejemplo:
A partir de residuos sólidos orgánicos como cáscaras de espinaca, hojas de coca, cáscaras de arveja, de pepino, entre otras, obtengo diversas tonalidades de verdes.
De las cáscaras de maracuyá y de plátano obtengo blancos para dar sombras.
Especies como la cúrcuma, achiote, flores como la Clitoria ternatea, para obtener un azul celeste.
La flor de Jamaica, hojas de repollo, entre otros, los convierto en óleos y acuarelas, gracias a un proceso de deshidratación solar. Luego son pulverizados, son mezclados durante cuatro horas con aceites para obtener óleos.
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Con ellos doy vida a ilustraciones de fauna, flora, y elementos culturales del departamento del Huila y del país, creando así pañoletas, agendas con papel reciclado, bolsos, prendas de vestir con teñidos botánicos y piezas en biocerámica elaboradas a partir de las cáscaras de huevo.
Semanalmente de plazas de mercado recolecto entre 15 a 30 kilogramos de estos residuos, para transformarlos en óleos y acuarelas. Lo que no se conoce no se cuida, y lo que no se cuida no se ama, es por este motivo que por medio del arte doy visibilidad a especies de fauna y flora, y utilizo el arte como un catalizador ambiental. Paralelo a esto, desde el año 2023 dicto talleres gratuitos a niños, jóvenes y mujeres enfocados en abordar temáticas ambientales como reconocimiento de especies de la región, elaboración de abono orgánico y mapa de sueños, entre otros.
3.¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?
En mi época universitaria desde el año 2020, tenía claro que quería unir la sostenibilidad con procesos industriales, es por esto por lo que inicié mi proyecto para evitar la generación de lixiviados en el tratamiento de residuos sólidos orgánicos y elaboración de todo tipo de abono orgánico.
Desde pequeña pinto, pero nunca me había enfocado en esta área, sin embargo, quise enfocar estos conocimientos en el arte, realizando la recolección de estos residuos, y por medio de ensayos y errores, obtuve óleos a partir de estos elementos. Me costó trabajo porque no existe información en la red que describiera estos procesos de crear óleos a partir de residuos orgánicos, así que durante meses trabajé hasta obtener el resultado, y así darles vida por medio de las ilustraciones que realizo.
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Siempre he sido autodidacta, y eso me ha permitido aprender de diversas maneras. Los primeros prototipos de óleos el color de las cáscaras y plantas se perdía con el tiempo, otras flores no eran compatibles con el aceite así que tuve que crear acuarelas, y tras intentarlo muchas veces, obtuve la consistencia y el color ideal para dar vida a mis ilustraciones. Para poder realizar por ejemplo ilustraciones de mariposas endémicas, en el año 2023 asistí al primer curso de Lepidópteros en Colombia, en donde de la mano de biólogos y expertos en el campo, logré aprender sobre estos maravillosos seres alados, para así ilustrarlas y poder dar a conocer su importancia en nuestro ecosistema.
4.¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?
Inicialmente vendía obras, algunas manualidades, además por medio de la venta de productos para el cuidado de la piel. Creo que cuando el propósito se alinea, las oportunidades siempre surgen.
5.¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?
Desde mi trabajo, desarrollado principalmente en biomateriales, se expande hacia el uso de materiales sostenibles como residuos sólidos, biocerámica con cáscaras de huevo y extractos de flores y plantas para las obras, configurando un lenguaje plástico que dialoga con la regeneración y el cuidado ambiental. Es un reto integrar el pensamiento estructural con procesos creativos, abordando el arte como un medio para generar impacto ambiental y social.
Creo que el arte tiene el poder de cambiar nuestra forma de mirar el mundo. Cuando un residuo orgánico se convierte en color, deja de ser un desecho para transformarse en memoria, identidad y vida. Cada pigmento que obtengo me recuerda que todo está conectado y que hacemos parte de un entorno que debemos cuidar y respetar. No se protege aquello que no se conoce. Por eso creo que el arte tiene la capacidad de ser un importante catalizador, para la divulgación científica y ambiental y proteger así especies amenazadas, aprender de ellas y cuidarlas.
Aprender a observar sin ego y sin prisa, y poder apreciar el lienzo perfecto de Dios, la colorimetría perfecta de cada planta, de un atardecer, la sabiduría de las plantas, apreciar el proceso de la construcción de un nido, el primer brote de una flor, y poder realizar una analogía en nuestra vida, aceptando cada contraste y situación, algunas no tan buenas, pero que hacen parte de nuestro lienzo de vida, y eso nos hace únicos.
6.¿Soy feliz?
Sí, amo lo que hago, y siempre en cada detalle pongo un poco de mi esencia, es por eso que a pesar de todas las dificultades, caídas y luchas que he tenido en mi vida, siempre esa luz permanece en mí y trato de que cada obra que realizo lleve un poco de ese amor. Soy feliz cuando veo mis creaciones, y las veo en otras personas; soy feliz cuando abrazo a mis mascotas y las lleno de besos, soy feliz cuando aprendo nuevas especies de plantas y animales, cuando soy yo misma y cuando veo todo lo que he superado.
7.¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?
No, es algo que creé con mucho esfuerzo, he caído y aprendido junto con ella, no solo me ha permitido crecer a nivel profesional, sino personal, es por este motivo que lo que nace del corazón no tiene precio.
8.¿Qué tan duro fue para mí emprender?
Emprender ha sido un camino de constantes aprendizajes, a nivel personal me permitió conocer personas maravillosas, y aprender de ellas. Pero en compañía de mi hermana Katherine Garzón, quien me acompaña en este proceso de emprendimiento, logramos con solo unos pocos elementos ir construyendo poco a poco sueños que se van viendo materializados.
Recuerdo cuando nos tocaba trasnochar para tener listo pedidos porque no teníamos suficientes insumos, cuando recorríamos calles repartiendo volantes, tarjetas y muestras gratis, cuando asistíamos a ferias así no contáramos en ese momento con el dinero exacto para los pasajes. Cuando otras adversidades se nos cruzaron en el camino, logramos siempre superarlas, porque sabíamos que valía la pena este viaje de emprender con propósito.
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Trabajamos con mi hermana desde los 18 años, aprendimos la dinámica empresarial y de ventas, con funciones como repartir volantes, brindar asesoría al cliente, resolver de manera rápida problemas, y luego con mayor experiencia, logramos aprender de la dinámica de grandes empresas, y todo ese aprendizaje lo aplicamos en Tulicare.
9.¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?
Mi sueño es llevar al mundo una parte de lo maravilloso que es Colombia. Somos un país lleno de magia, por eso he creado colecciones de pañoletas, entre ellas “Sueño colombiano”. Somos una de las naciones más biodiversas del planeta y también un territorio de creatividad, un país con historia de lucha y resistencia que aún persiste.
A través de mi arte busco que las personas sientan la magia colombiana, y a recordar que somos un país con un potencial inmenso para inspirar al mundo desde la creatividad, la sostenibilidad y el respeto por la vida.
Mi sueño es también generar empleo para mujeres cabeza de hogar, ya que, viviendo la dinámica por mi hogar, sé de todos los desafíos que para una mujer implica sacar adelante un hogar, muchas veces sin contar con la preparación académica que le permita incursionar en oportunidades laborales formales. Mi sueño también es seguir llenando de vida y color cada espacio que me rodee.
10.¿Y ahora qué? ¿Qué sigue?
Continuaré dando lo mejor de mí, seguiré creyendo que la mejor forma de generar cambio es con pequeñas acciones que, aunque consideremos que no impactan, siempre van a generar un cambio. Buscaré oportunidades para continuar dando mis talleres gratuitos, y seguiré ilustrando con el alma y con el corazón.
11.¿Mi emprendimiento es escalable?
Sí, al unir el arte, la sostenibilidad e identidad colombiana en un producto con potencial para mercados nacionales e internacionales. Mis ilustraciones pueden dar vida a nuevas colecciones y artículos inspiradas en la biodiversidad y el patrimonio cultural de Colombia, permitiendo el aprovechamiento de residuos sólidos orgánicos, y ampliando la oferta sin perder su esencia.
Además, cada pieza es una forma de llevar el arte más allá de una galería, lo que abre oportunidades de comercialización en el sector de la moda, el turismo cultural y las industrias creativas. Mi propósito es seguir posicionando el talento colombiano y demostrar que la sostenibilidad puede ir de la mano del arte.
12.Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?
Si, podría validar la opción de recibir inversión, de una persona o empresa que esté alineada a mis principios y que podamos generar sinergia, y validar porcentajes justos de participación.
13.¿Qué no volvería a hacer?
No volvería a dudar de mí, ni tampoco apagar mi luz para no incomodar a otras personas. No volvería a permitir que la depresión se apodere de mi vida, no volvería a tener miedo cuando se presente una nueva oportunidad.
14.¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?
Desde pequeña crecí con las enseñanzas de mi abuelito Edgar Garzón, quien es físico, matemático, docente y especialista en educación ambiental, y durante 40 años trabajó para lograr obtener productos útiles a partir de residuos sólidos orgánicos, como el abono y alimento para animales; diseñando y creando una máquina que permitiera procesarlos, siendo otorgado a su invento la primera patente en el departamento del Huila en este campo, con 3 reivindicaciones mundiales.
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Trabajo con las madres comunitarias del barrio las granjas, con temáticas como separación en la fuente. Desde pequeña crecí escuchando sus ideas, me decía que locos estaban las personas que no se atrevían a soñar, en su tablero anotaba cada idea, me enseño leyes de la física con pequeños experimentos que me permitieran abordar temáticas como las leyes físicas, y conceptos ambientales.
Me enseñó también que el conocimiento se debe poner al servicio de la comunidad. Me hacía leer un artículo del periódico y le ayudaba a redactar cartas dirigidas a instituciones para dar a conocer su proyecto. Me enseñó a hacer papel reciclado, me enseñó a escribir poesía y a apreciar el vuelo de las aves, ya que en esos pequeños de la vida estaba el mayor poder la creación.
15.¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?
Sí, he fracasado y pensé en rendirme, pensé en que quizás este no era mi camino, me sentía cansada de luchar y de no ver resultados, y siempre que veía algo no tan feliz, pasaba. Pero siempre he encontrado ángeles en mi camino que con su experiencia y aprendizaje me han permitido ver otros puntos de vista. Y aprendí que caer es parte del proceso, he salido más fuerte, más poderosa, y con más ganas de seguir trabajando en lo que amo.
Sufrí de depresión y ansiedad muchos años y por medio del arte y de la empresa logré canalizar muchas cosas que en su momento intentaron apagar mi vida en diversas ocasiones. Hoy quiero abrazar la vida y apreciar en paz y en calma sus regalos.
16.¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?
Sí, han sido muchas las personas que me han permitido dar a conocer mis productos, y llegar a más personas. Agradezco a la Cámara de Comercio del Huila, ya que, gracias a sus programas de formación, como Mujer Opita Emprende, ferias comerciales, espacios de charlas con empresarios y docentes, he adquirido valiosas herramientas para poner en práctica, además que me ha permitido también conocer personas maravillosas.
También Tulicare cuenta con el Sello de Negocios Verdes de la CAM, quien con su gran talento humano me han permitido espacios en ferias comerciales y en redes sociales.
17.¿Lo que estoy haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?
Si, al inspirar a las nuevas generaciones a mirar la naturaleza con otros ojos y a comprender que el arte también puede ser una herramienta para conservarla. Quiero demostrar que la creatividad puede transformar lo que otros consideran un residuo en una obra con significado.
También inspirar a las personas que, desde su campo de acción, la ingeniería, la cocina, física, turismo y demás, pueden generar experiencias o productos enfocados en fomentar el respeto por la flora y fauna; y de mirar más allá de políticas ambientales en documentos y ponerlas en práctica. Además de siempre buscar la manera de impactar positivamente en comunidades que muchas veces son olvidadas.
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18.¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?
En 10 años me veo cuidando mi propio jardín, con un mariposario pequeño, generando empleo, con mis obras volando por muchas partes del mundo. Me veo visitando museos que sueño, y aprendiendo de artesanos y de maestros diversas técnicas.
19.¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?
Les agradezco a cada una de las personas que me han dado su cariño, sus consejos y su valioso tiempo en diversas etapas de mi vida. A mis padres porque me enseñaron que en la vida todo se gana con esfuerzo. A mi hermana Katherine Garzón Cabrera, a mi tía Marisol que siempre ha sido un sol; a mis amigos y personas que me han apoyado cuando estuve en momentos difíciles y que conocen cada uno de mis momentos no tan felices. Agradezco a la vida por cada una de estas personas.
20.Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?
Sí, somos seres gregarios, que aprendemos de nuestro entorno y de las personas que nos rodean, y cuando caminamos en equipo las cosas fluyen más rápido. A todos los emprendedores les puedo decir que el camino de aprendizaje no es lineal, siempre habrá caídas pero que se sale con un nivel de madurez mayor, que todo lleva tiempo, que sueñen siempre alto, pero día a día hagan pequeñas acciones para alcanzar este sueño, aunque no se vean los resultados pronto.
Que siempre pregunten, validen espacios para buscar ferias, que siempre hagan cada producto o brinden un servicio con calidad y con amor, que es algo que siempre se logra percibir y que nunca dejen de creer en ellos, que cada esfuerzo tendrá su recompensa y que la empresa la miren con paciencia y amor.
21.¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?
Mi equipo es mi hermana Katherine Garzón, ella es ingeniera industrial también, y lidera la línea de cosmética natural. Ella es decidida, posee grandes habilidades de liderazgo y es estructurada, nos complementamos porque cada una posee una visión diferente de procesos que aportan soluciones. Mi hermana trabajó también desde los 18 años y adquirió muchas habilidades para las ventas, y por eso siempre en cada feria o evento, ella lograba dar a conocer de una manera maravillosa la marca. Ella también estuvo en los momentos en donde la depresión casi apaga mi vida y siempre con sus palabras y acciones estuvo para mí.
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22.¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?
Cuando amo lo que hago no me importa si debo quedarme despierta para aprender, siempre he sido autodidacta y por medio de experimentos, de ensayos y errores logro obtener lo que plasmé en un papel con garabatos. No me da miedo arriesgarme, y cuando escucho un: “pero eso nadie lo ha hecho, eso es imposible”, para mis oídos son un “si puedo hacerlo”. Soy un poco sensible y es por este motivo que en algunas de mis obras puedo plasmar con facilidad sentimientos. Cuando amo lo que hago, pienso en detalles mínimos como el empaque, una frase que inspire y logro conectar campos que quizás muchas veces se vean como incompatibles, como la química con el arte.
Además, que antes de lanzar cualquier producto siempre realizo un trabajo arduo de investigación, ya sea en campo o con experimentos que me permitan adquirir el conocimiento necesario para transmitirlo por medio del arte. Considero que cuando observamos sin ego y sin prisa, logramos conectar mejor con las personas, los lugares y nuestro entorno.
23.¿Qué he aprendido de todo esto?
Aprendí a no solo crecer empresarialmente sino a nivel personal, ver el proceso de aprendizaje desde que inicié con mis sueños. Ver mis caídas, y cómo a pesar de todo logré levantarme una y otra vez me hacen sentir orgullosa. Conocí personas maravillosas que me enseñaron muchas cosas positivas. Aprendí a apreciar la sabiduría en los procesos de la vida y a abrazar cada una de las versiones que fuí con sus momentos felices y complejos, porque gracias a esto, soy la mujer que soy actualmente.
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚
