El Gobierno británico se muestra favorable a cobrar entrada a los turistas extranjeros que visiten los museos públicos, actualmente gratuitos, aunque la medida parece depender de un requisito aún lejano: el documento digital de identidad.
El Gobierno encargó a la baronesa Margaret Hodge una especie de ‘libro blanco’ de la cultura y de la sostenibilidad financiera de las actividades culturales. En su informe del pasado diciembre, la baronesa recomendó, entre otras cosas, cobrar por la entrada a los museos a los extranjeros “una vez se introduzcan los documentos de identidad digitales y éstos tengan alcance universal”.
En las últimas horas, el Gobierno se declaró favorable “a todas las medidas del informe Hodge”, según la declaración de la secretaria (ministra) de Cultura, Lisa Nandy.
La ministra no mencionó el detalle del documento digital, un proyecto que su propio Gobierno descartó en enero de este año ante la oposición encontrada en un país reacio a los controles estatales. Sin ese documento digital, se hace difícil imaginar cómo se garantizaría la entrada a los nacionales británicos.
“Trabajaremos con el sector de los museos para explorar opciones de cobrar a los visitantes internacionales, lo que traerá beneficios al sector”, dijo la ministra, que insistió en la necesidad de “reforzar la resiliencia a largo plazo (de los museos)”.
Los museos más visitados del país, con el Museo de Historia Natural (7,1 millones de visitantes en 2025) y el British Museum (6,4 millones) a la cabeza, son totalmente gratuitos en sus colecciones permanentes, pero cobran una entrada por las exposiciones temporales, que ronda las 30 libras (35 euros).
Son igualmente gratuitos la Tate Britain, el Victoria & Albert o la National Gallery, por citar los más populares de Londres. Y la discusión se da en medio de un debate global sobre los precios diferenciados que, según algunas instituciones como el Museo del Louvre, deberían tener los visitantes extranjeros. Por ejemplo, esta institución recién mencionada no solo cobra una tarifa por entrar a su museo, sino que esta es 45 % más costosa que la que se aplica a los locales.
Ahora, en el caso británico, los extranjeros supusieron en la temporada 2023-2024 un 43 % del total de visitantes a los museos, o 17 millones frente a los 23 millones de visitantes nacionales, por lo que muchos creen que esta medida podría beneficiar a la institución que tendría a su disposición muchos más recursos para su financiación y sostenimiento.
Aún así, la propuesta de cobrar por los museos no acaba de convencer a sus gestores, según han declarado varios de ellos al diario ‘Financial Times’, y se muestran partidarios de recurrir para su financiación a otra de las recomendaciones del ‘informe Hodge’: el cobro de una tasa turística por pernoctación, cuya cuantía el informe no precisa.
Los museos públicos británicos fueron declarados gratuitos en 2001 por el Gobierno de Tony Blair, laborista como el actual, y esa medida supuso un importante crecimiento de visitantes y, en el caso de Londres, en una de las principales atracciones turísticas.