
"'Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos', escribía García Lorca", dice Gonçalo Tavares en la última entrada de su Diario de la peste.
Foto: Archivo Particular
Desde una visión astrológica, el Sol de Federico García Lorca cayó en Géminis, en la casa IV –la de las raíces, el hogar, la familia de origen y la base emocional–. Si vamos a creer en astros vigilantes e influyentes, como los dioses griegos de antaño, Hermes quiso entonces que García Lorca fuera el poeta del terruño, de la Vega de Granada, de la casa familiar, de la infancia como manantial de su obra. Hermes quiso que García Lorca fuera el poeta de la copla y del romancero, el que sacó su universo del pueblo que tanto amó, en el que se...
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