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3 Jun 2021 - 9:28 p. m.

Daniela Castaño y el rol protagónico de las crispetas

Esta emprendedora optó en 2018 por sacar a las crispetas de las salas de cine, su entorno habitual. Hoy con su marca Maíz Kernel, las propone como un producto para cualquier momento con más de diez sabores disponibles.

Sandra Pino Bacca

Daniela Castaño Forero estudió literatura, pero le apostó a su emprendimiento Maíz Kernel.
Daniela Castaño Forero estudió literatura, pero le apostó a su emprendimiento Maíz Kernel.
Foto: Sandra Pino Bacca

Daniela Castaño, una mujer titulada en literatura y con una maestría en geografía, decidió, junto a su hermana, revolucionar el mercado de las crispetas. Hoy por hoy, su emprendimiento Maíz Kernel ha sido convocado a participar en programas exitosos en Latinoamérica y su marca ya ha hecho presencia en grandes plataformas.

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Comer crispetas siempre ha estado asociado al cine y a ver televisión, ¿qué la inspiró para sacar este producto de las salas y convertirlo en algo más versátil?

Cuando visitaba San Victorino siempre encontraba la típica empanada o pastel de yuca como snack, que son la opción preferida de la mayoría de colombianos que visitamos este comercio; pero yo estaba convencida de que se podía introducir un nuevo momento de consumo: un snack económico, familiar a todos los gustos y fácil de consumir. Así que a inicios de la temporada de Navidad de 2018, mi hermana y yo le apostamos a introducir las crispetas en el ecosistema comercial del Gran San Victorino. No lo pensamos dos veces, compramos una máquina de crispetas para probar si este alimento podía equiparar a la famosa empanada y ser consumida en un espacio diferente al cine. Bueno, como ves nuestra idea tuvo éxito y hemos logrado que más de 40.000 personas en todo Colombia coman crispetas fuera del cine.

Cuando usted piensa en crispetas, ¿qué le viene a la mente?

Cuando pienso en crispetas lo primero que me viene a la mente es “Latinoamérica”, es un alimento propio de toda la región, que se consume en Colombia, Venezuela, México, Ecuador, Perú, Bolivia… y a pesar de que lo llamemos de diferente manera en cada país lo conocemos por su facilidad de preparación, buen sabor y bajo costo… pero sobre todo, pienso en mis crispetas Maíz Kernel, en la fascinación de poder convertir un grano tan sencillo en un producto que para nosotras es el postre, regalo y momento perfecto.

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Crear y emprender no son tareas fáciles, ¿en qué basan su éxito?

Nuestro éxito se ha basado en romper un supuesto que se dio por sentado, el de “las crispetas son solo para el cine”. Desde el principio, nuestra apuesta fue descontextualizar las crispetas del cine y crear un nuevo momento de consumo que no estuviera ligado a las películas; que por el contrario estuviera relacionado a momentos de la cotidianidad de cualquier persona. Nuestro trabajo diario es decirle a la gente que pueden comerse unas crispetas de caramelo con un tinto mientras trabajan. Quiero ser enfática, nuestro éxito fue arriesgarnos a emprender en un comercio popular y masivo que nos permitió probar nuestra idea en una plataforma comercial.

¿Cuál es la diferencia entre sus crispetas y las que estamos acostumbrados a consumir en las salas de cine?

En el cine tú no comes variedad de crispetas, solo consumes dos opciones: las clásicas de caramelo y sal. En Maíz Kernel, la tienda de crispetas, te ofrecemos más de 10 sabores diferentes en línea salada y dulce. Nuestras crispetas de chocolate son el postre más inesperado: crispetas cubiertas con chocolate semiamargo al 48% y crema de Nutella, o con trozos de Ferrero o almendras o Kinder. Las posibilidades siempre son infinitas. Tenemos sabores de temporada cada tres meses, que traen al paladar de nuestros clientes las mejores combinaciones de chocolates colombianos e internacionales.

¿Cómo se preparó para convertirse en experta en sabores y delicias de ‘popcorn’?

Yo considero que lo que nos volvió “expertas en crispetas” fue cultivar la curiosidad en el producto. En el momento en que decidimos apostarle a este proyecto solo pensábamos, comíamos, hablábamos y leíamos sobre crispetas. Se convirtió en nuestra obsesión del día a día, queríamos saber cuáles eran las mejores máquinas crispeteras del mundo, cómo se lograba la receta de las crispetas de caramelo, cómo mantenerlas frescas, qué recetas podíamos crear como sello propio de la marca, cómo sacar las crispetas del cine.

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¿Si las crispetas las sacaron de las salas de cine, entonces dónde y cómo las consumimos ahora?

Cuando iniciamos con la marca, decidimos llamar “Momento Kernel” a todos los espacios de la cotidianidad donde invitábamos a la gente a comer crispetas: en el tinto del almuerzo, en las onces de los niños, en el recorrido comercial de un comprador en San Victorino, como el regalo perfecto en San Valentín, como postre. Fue así como cualquier momento se volvió una excusa para denominarlo “Momento Kernel”. Entonces, no te debe sorprender que en la fila de un banco veamos a alguien comiendo sus crispetas Maíz Kernel. Es un producto para todo momento.

Si tuviéramos que acompañar las crispetas con ocasiones especiales, ¿cuáles sugiere?

El año 2020 lo cerramos con una votación en redes sociales de los tres sabores Kernel más top, más de 1.000 personas eligieron las Kernel de Nutella, Cheddar y Caramelo. Las nuestras de caramelo son idénticas a las del cine, la que todo ya conocemos y nos encantan. Pero, mi primer recomendado siempre son las crispetas de Nutella porque su base es un chocolate semiamargo al 48% que al combinarse con la Nutella no resulta empalagoso. Por otro lado, mi recomendado de la línea de sal son las crispetas cubiertas de queso cheddar. Su sabor no es artificial, cuando lo pruebas sientes la cremosidad y tonalidad característica del cheddar, todo esto resulta en un sabor exageradamente adictivo.

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¿Qué les dice a tantas personas que, como usted, tienen ideas para emprender?

Les digo lo que me dije cuando decidí emprender: es necesario e imperativo romper el paradigma que dicta que la carrera universitaria determina nuestro trabajo. Yo estudié Literatura y ahora vendo crispetas en San Victorino. Somos muchos los que queremos emprender, pero no lo hacemos por miedo a no ejercer nuestra profesión. Creo que si tenemos una idea de negocio y una corazonada nos dice que por ahí es nuestro camino debemos atender a ese llamado y dar un primer paso.

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