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20 Aug 2021 - 8:25 p. m.

Condenan a Germán Ricaurte, exdirector de La Picota, por doble acoso sexual

Germán Ricaurte, exdirector de la cárcel La Picota, pagará tres años de prisión. “Me dice por el whatsapp pues que fuera al hotel donde él vivía y yo, ya molesta y cansada de la situación, le dije que no”, explicó durante el proceso una de las víctimas.
Germán Rodrigo Ricaurte, antiguo miembro del Ejército.
Germán Rodrigo Ricaurte, antiguo miembro del Ejército.

Germán Rodrigo Ricaurte, antiguo director de la cárcel La Picota (Bogotá), pasará los próximos tres años de su vida en un lugar que conoce muy bien: la prisión. El exfuncionario público pasará 36 meses privado de su libertad, por orden del juez César Alejandro Ordóñez, por el delito de acoso sexual contra la psicóloga Diana Paola Torrado y la enfermera Leidy Angélica Miranda.

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Según informó La W, Ricaurte tampoco podrá ejercer funciones públicas durante el mismo periodo de tiempo y le fue negado el beneficio de prisión domiciliaria. El juez Ordóñez, quien según la página de la Rama Judicial representa el Juzgado 5 Penal de Circuito de Cúcuta, además libró orden de captura contra el exdirector de La Picota.

Germán Ricaurte tomó posesión de La Picota en noviembre de 2017, por disposición del general Jorge Luis Ramírez, entonces director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). Se trata de uno de los centros de reclusión más importantes del país, donde permanecen internos alrededor de 8.000 personas. Ricaurte venía de administrar el Complejo Penitenciario de Cúcuta, donde estuvo por casi dos años.

Desde su paso por la cárcel de Cúcuta venían los rumores de que Ricaurte había acosado a la psicóloga de la prisión Diana Paola Torrado, una profesional quien fue acusada por supuesta inasistencia laboral y desatención a un interno. Según el dragoneante Carlos Arturo Ramos, Ricaurte sería responsable por acoso laboral y sexual en el complejo. En una sala de juntas, Ramos expuso el caso de la psicóloga Torrado, quien contaba con una conversación comprometedora.

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“Me gustas”, escribió Ricaurte. “Ahora, ¿saber para qué?”, contestó Torrado. El coronel agregó: “Mujer, como mujer”. Torrado respondió: “Aún no me conoce. Me pregunto, ¿qué le gusta? De mí, no sabe nada. Gusto físico, ¿será? Creo que sí”. Ricaurte insistió: “Pero dime, ¿cómo eres como mujer?”. La psicóloga agregó: “Malo sería que yo le dijera… Lo único que le digo es que sé quién soy y cuánto valgo”. Ricaurte expresó: “Eso no está en duda. Si te digo que me gustaría algo contigo”. La psicóloga interrogó: “¿Algo? ¿Qué es algo?”. Ricaurte puntualizó: “Todo. Propón tú”. Y ella terminó: “¿Sabe? No soy una niña”.

Antes de conocerse el desenlace del proceso penal, que puede ir a segunda instancia, Ricaurte fue contactado por El Espectador en diciembre de 2017. El exdirector de La Picota aseguró que ese chat estaba “editado” y que había inconsistencias entre las fechas de diferencia entre la denuncia pública y la denuncia penal. 10 meses. “A la Fiscalía le aportaré todas las pruebas con las que desvirtuaré esta acusación en mi contra”, dijo Ricaurte.

Al caso de Torrado, víctima acreditada de acoso, se sumó el de la auxiliar de enfermería Leidy Angélica Miranda, quien trabajó en la penitenciaria de Cúcuta a principios de 2017. Miranda trabajaba con un convenio del Inpec con la Fiduprevisora, pero no le fue renovado el contrato en razón a que cuatro directivos del centro penitenciario y un concepto de la enfermera jefa coincidieron en que presentó fallas en la prestación de sus servicios.

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Sin embargo, para octubre de 2017 Miranda presentó otra versión para desvirtuar las irregularidades y, a la vez, denunciar públicamente a Ricaurte: “Me dice por el whatsapp pues que fuera al hotel donde él vivía y yo, ya molesta y cansada de la situación, le dije que no, que no iba a ir porque realmente sabía cuáles eran las intenciones de él. Quería que me acostara con él. Debido a que no quise ceder a sus pretensiones, pasó una carta a la Fiduprevisora de Bogotá, solicitando la cancelación de mi contrato”, le dijo la enfermera al Canal Uno.

Sobre ese expediente, Ricaurte le dijo a este diario que “los auxiliares de enfermería permanecen en la parte interna de los penales, no tienen ningún contacto con las directivas. La interlocución se da con los dragoneantes encargados de sanidad y con sus propios coordinadores. Esa denuncia se interpuso siete meses después de que, por decisión colegiada, se conceptuara no renovarle el contrato por falencias en su desempeño que están documentadas”. Concluyó que había una sociedad entre las dos mujeres, Torrado y Miranda, para enlodar su nombre. Sin embargo, a pesar de sus alegatos, la cárcel será su destino.

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