“El señor Luis Gustavo Moreno es un vulgar mentiroso”: José Leonidas Bustos

El expresidente de la Corte Suprema, quien acaba de recusar a sus investigadores en el caso del llamado cartel de la toga, reitera que Gustavo Moreno ha mentido “sistemáticamente” en todas sus declaraciones.

José Leonidas Bustos fue presidente de la Corte Suprema en 2015. / Cristian Garavito - El Espectador

Este martes 14 de noviembre, día en que José Leonidas Bustos debía terminar de rendir indagatoria en la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, el exmagistrado optó por otro camino: recusar a los investigadores de su caso, Fabio Arroyave y Edward Rodríguez, por lo que él considera es falta de imparcialidad y de garantías de su derecho a la defensa. Más allá de eso, Bustos lleva siendo noticia desde el 15 de agosto de este año, cuando el fiscal Néstor Humberto Martínez -por quien Bustos hizo campaña en la Corte Suprema- anunció que el exmagistrado podría estar vinculado con una red de corrupción que ha sido bautizada "el cartel de la toga". 

El exmagistrado, por su parte, niega cualquier vínculo con actos corruptos o con el exfiscal Luis Gustavo Moreno, aunque admite que su relación era cercana. Asegura que nunca autorizó tantos ingresos de Moreno a su despacho,que si ellos se vieron en tantas oportunidades fue porque Moreno le pagó a uno de sus escoltas para obtener información, y que después de haber hecho tanto por la paz, no ha recibido ni una llamada de solidaridad del gobierno Santos. Niega haber enviado un emisario para amenazar al abogado. Dice que Moreno miente y que con mentiras engañó al fiscal general, Néstor Humberto Martínez, a quien de paso le pide las grabaciones enteras que la DEA entregó y es la génesis de este escándalo. Esta es una versión editada y organizada de la extensa entrevista que concedió a El Espectador. 

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Este fin de semana se conoció que Moreno, presuntamente, fue objeto de una amenaza contra su vida de parte del capitán (r) José Ignacio Mira. ¿Lo conoce?

Eso es lo más absurdo, descabellado, carente de sentido común y lo más infame. No conozco a José Ignacio Mira. En un batallón militar como en el que está el señor Moreno, lo mínimo que uno puede pensar es que tenga una portería, y que allí están apostados unos soldados y que no permiten que nadie ingrese sino se identifica Pero que se bajó un señor de una camioneta, que lo encuelló, y que le dijo que iba de parte de Bustos y Ricaurte… qué infamia. Además, eso fue el 23 de octubre. Él declara el 3 de noviembre ante la Corte Suprema de Justicia y no dice nada. Declara el 8 de noviembre ante la Comisión de Acusaciones y no dijo nada. Qué raro, ¿no? Como tampoco dijo Piedad Zuccardi en ningún momento que Moreno la había visitado para pedirle dinero. Ella se quejaba de todo, ¿por qué hasta ahora viene a contarlo? La opinión pública se forma cualquier juicio. Un día iba en la calle y un tipo se me acercó y me dijo: “¡Corrupto, ladrón!”. Me iba a pegar, ya eso me ha pasado tres veces. Ahora de corrupto pasé a asesino.

El 9 de noviembre pasamos la solicitud de que les tomaran la declaración en la Comisión a Germán Vargas Lleras, del expresidente Álvaro Uribe, de Petro, quien ha dicho que ese pobre Bustos es un chivo expiatorio porque quien llevó a Moreno (a la Fiscalía) es Germán Vargas Lleras. Y esto (de la supuesta amenaza) se da a conocer justo tras hacer esta solicitud.

Esta situación es lo más aberrante, lo más infame, los más perverso. Yo digo, Moreno involucra a Ricaurte, pero él está preso en la Picota, ¿cómo pudo hacer esos contactos? Esto es infame, es inaudito. ¿Quiénes están detrás de eso? ¿Por qué lo hacen? A mis hijas las echaron de los puestos, a mi mujer la echaron de su puesto. Descalificarme, mostrarme como un corrupto, ahora como un asesino, ¿de quien es el interés?

¿Por qué decidió volver a hablar con medios, doctor Bustos? La primera -y única vez hasta ahora- que lo hizo, dijo que los medios lo habían dibujado a usted como un monstruo.

Me había abstenido de salir a los medios porque toda la vida he sido respetuoso de la independencia y autónoma de los fiscales y los jueces y entiendo que cualquier cosa que se diga puede interferir indebidamente en los asuntos del fiscal o del juez. Y además no he sido amigo de que la prensa utilice alguna información, la deforme o empiece a hacer juicios paralelos, que le hacen mucho mal a la administración de justicia y arrincona a los jueces o fiscales. 

Pero también se han visto casos en los que la justicia falla en contra de lo que han dicho los medios de comunicación. 

Por supuesto que sí, pero también la Corte se ha visto amenazada o amedrentada por los medios de comunicación. 

Sin embargo, queda la sensación de que su defensa ha sido más atacar a los medios, cuando estos lo que hacen es divulgar los testimonios que se han dado dentro del mismo proceso. 

Es cierto, pero hasta ahora los medios han publicado siempre las declaraciones de Gustavo Moreno, en cambio sobre las pruebas que ha practicado la Comisión de Acusación no he visto una sola en los medios. Después de que yo hablé en Blu Radio, dijeron que yo era un zorro y que iban a embolatar a los miembros de la Comisión, cuando antes habían dicho que por qué no iba a los medios a asumir mi defensa. Entonces, si salgo malo, y si no salgo peor. 

 

Torres, Ricaurte y Zuccardi

¿Cómo conoció usted al señor Gerardo Torres?

Él era la pareja de mi magistrada auxiliar Mabel Parra. Tuve dos o tres reuniones con él y en una de ellas, me pidió referencias del doctor Moreno. Yo no podía darle malas referencias de él porque hasta ese momento no había cometido ningún delito y lo tenía como una persona responsable y respetuosa. Tenía varias maestrías y había escrito varios libros. Pero yo no le di referencias para que creara una oficina para cometer delitos ni organicé, como lo dice Moreno mentirosamente, un cartel en 2011 con Gerardo Torres. Cuando se le pregunta a Moreno qué clases de negocios se armaron, responde que posteriormente lo dirá. Moreno hizo una declaración pública en la que pidió perdón y al final dice: “Finalmente debo aclarar a la opinión que todos mis bienes fueron producto de mi trabajo de más de 10 años de ejercicio profesional durante el cual demostramos la inocencia de muchas personas”. Yo le recordé que él salió a litigar en 2007 y si suma los 10 años, estamos en 2017. Si formó un cartel en 2011, y luego creó una oficina con Ricaurte, ¿cómo pudo adquirir sus bienes de manera legal? Él dice que llevaba unos negocios legales y otros ilegales. “Hacíamos actos de corrupción, doctor Bustos. Usted se acuerda”, dice Moreno. Hoy pregunto: si yo era tan amigo de él, ¿por qué no armé un cartel con él en 2008 cuando llegué a la Corte? ¿O en 2009 o 2010?

Pero Moreno dice que fue usted quien le presentó a Gerardo Torres. El propio Torres ha dicho lo mismo.

Yo nunca los presenté. Creo que ellos se conocieron en la Cámara de Representantes, en el Congreso. Moreno tenía contratos con la Comisión de Investigación y Acusación desde el año 2011 hasta 2016. La mamá de Moreno tuvo contratos allí desde 2014 hasta 2016, el hermano también. El supervisor de esos contratos es el actual secretario de la Comisión (Juan Pablo Duque). ¿Dónde se pudieron conocer? Pues en el Congreso.

¿Cómo entender la siguiente relación: ¿su magistrada auxiliar, esposa de Torres, a su vez asesor de Germán Varón Cotrino de Cambio Radical, es quien proyecta la absolución de Germán Vargas Lleras?

Primero, yo no sabía que Luz Mábel Parra era la esposa de Gerardo Torres. Conocí a Gerardo Torres por presentación que me hizo Mábel Parra. Ella lleva su hoja de vida porque le informaron que había una vacante, trabajó con mi señora, de pronto pudo haberse enterado (así). Le dije lo que les dije a todos: si funciona en los dos primeros meses, funciona, el respaldo es su trabajo. Ella había sido directora de fiscalías, procuradora judicial, y entra a trabajar como magistrada auxiliar el 16 de diciembre de 2010. Después me presenta al doctor Gerardo Torres. Yo no sabía que él llevaba negocios en la Corte (Suprema).

Pero Torres le envió una carta a la Fiscalía diciendo que usted le preguntó “con quién atendía los temas penales” y que le recomendó a Moreno por “estudioso y conocido en los medios académicos”. La misma descripción que su magistrada auxiliar Mábel Parra usó para decir usted cómo se refería a Moreno.

Yo no los presenté y tampoco sabía que Torres estaba defendiendo a congresistas en la Corte (con Moreno) porque yo me mantenía en mi trabajo, en las actividades propias de la administración de justicia, y cuando a uno le presentan una ponencia no le ponen el nombre del abogado defensor. Se dice “el abogado de la parte civil”, no me entero. Me vine a enterar por primera vez en el caso del doctor Luis Alfredo Ramos, porque se dice allí que el abogado (Moreno) presentó una excusa que resultó ser falsa, que él estaba en Panamá en labores no relacionadas con ningún proceso y no había adquirido obligación antes (de la audiencia). El magistrado ponente pidió que se compulsaran copias y se dio el nombre del abogado, ahí me vine a enterar de que Moreno fue abogado de Ramos. Por mi mente nunca pasó que Moreno fuera el abogado de Hernán Andrade, vuelvo y repito, en las ponencias no se dan los nombres de las personas que intervienen en los procesos.

Luz Mábel Parra respondió en el cuestionario que llenó al final de mi periodo: “Los proyectos han sido proyectados de manera autónoma”. O sea, yo no le decía a ella cómo debía proyectar una decisión. Nunca le dijera que abriera investigación o que se abstuviera de hacerlo, que ordenara captura, que acusara o precluyera. “Una vez radicados en el despacho, el magistrado titular les ha hecho control de redacción y ajuste a los parámetros de legalidad (…) cuando la dificultad del caso lo amerita, el magistrado titular reúne a todos”.

Había un profundo respeto hacia los proyectos que presentaba la doctora Mábel Parra y todo el despacho. Revisaba sus proyectos, corregía con lapicero en rojo, los llamaba si tenía dudas, si era muy complicado llamaba a todos los magistrados auxiliares para discutir y tratábamos de tomar la decisión más justa. Había autonomía.

¿Cómo fue su relación con Francisco Ricaurte?

Fue magistrado de la Sala de Casación Laboral, allí nos conocimos. Lo conocí cuando yo aspiré a la Corte. Cuando este tribunal me escogió como magistrado, surgió una amistad de verse los jueves en Sala Plena, en los pasillos de la Corte, compartiendo eventos oficiales o eventualmente algún coctel. Ricaurte es amigo mío. Pero nada más. Nunca me habló de procesos en la Corte. Nunca me habló de recomendación en procesos de la Corte. No fui ponente en ninguno de los casos y no podía suministrar ninguna información. Últimamente, salió la doctora Piedad Zuccardi a decir que el doctor Moreno la visitó varias veces en Cespo y que se encontró al doctor Ricaurte en un evento en Cartagena durante un homenaje al magistrado Humberto Sierra Porto y que en ese agasajo, que era en un yate, Ricaurte, en una conversación que no duró más de cinco minutos, le dijo que por qué ponía a un buen abogado, como el doctor Moreno. Eso lo extraigo de la declaración de la doctora Piedad Zuccardi. Después, ella dijo que Moreno se le presentó en Cespo, que iba de parte del doctor Ricaurte y ahora dice que ese equipo de trabajo era Bustos, Ricaurte y Moreno. Como no quiso cambiar de abogado, Bustos le abrió una investigación formal. (Vea: Francisco Ricaurte, del cielo al infierno)

¿En qué circunstancias le abren investigación a la excongresista Zuccardi?

La verdad es que esa investigación se abrió por declaraciones de testigos, de trasladar declaraciones de otros procesos, el cuñado de Zuccardi estaba condenado, su esposo también estaba condenado por delitos contra la administración pública. Con toda esa información recaudada, se ordenó la apertura de investigación y la orden de captura. Eso se ordenó mediante una providencia que no solo firmé yo sino los nueve magistrados de la Sala. No hubo ni un solo salvamento. Zuccardi dice que Moreno la volvió a visitar y le volvió a pedir $3 mil millones y ella se negó a cambiar de abogado. Dice que por eso la acusaron, pero lo que ha venido es manejando la información que ha salido en los medios de comunicación del supuesto cartel de la toga. La señora nos recusó infinidad de veces, a toda la Sala. Una sala de conjueces no aceptó las recusaciones. Después de que me retiré, el doctor Francisco Acuña le dio la libertad por vencimiento de términos. 

¿Qué nos puede decir sobre el debate en la Sala Penal de ese caso?

Hubo una amplia discusión de si se llevaban o no esas pruebas y la Sala decidió. Posteriormente, cuando yo salgo, la señora nos recusó cuatro o cinco veces. ¿Quién resuelve? En principio, la misma sala. Si no se acepta, va a una sala de conjueces, que nunca aceptó la recusación. Los alegatos se los enviaba a cada magistrado. Hubo uno que los devolvió a la Secretaría porque no era el ponente. Los temas se llevaban a Sala y no hubo salvamentos de voto.

Mientras se posesionaba el doctor Acuña se determinó su libertad por vencimiento de términos. Luego la Corte cambió la postura y ordenó la exclusión de las interceptaciones. Ella dice que esa era la manera de Bustos de presionar, que fue Bustos quien compulsó copias (pidió investigar) a su abogado. No fui yo, fue la sala de conjueces.

Dice que Bustos la presionaba porque dice que mi abogado estaba tramando la compra de testigos. Eso no lo digo yo, eso lo dicen las interceptaciones. Ahora, al abogado no se le interceptó el teléfono, está prohibido. Fue a la doctora Piedad Zuccardi, quien tenía un teléfono en su lugar de reclusión, lo que está prohibido por el estatuto carcelario. Y hay una conversación con su abogado casual, en la que están hablando cómo hacer todo lo posible para empapelar a unas investigadoras del CTI, para desarchivar una investigación contra ellas, y para que hiciera todo lo posible a ver cómo los testigos se retractaban. La Corte dijo: esto no puede ser el derecho de defensa, ese derecho tiene un límite y es que se haga dentro de los márgenes de la Constitución y la ley.

¿Cómo recibe que su esposa haya terminado también mencionada en este escándalo?

 Ahí tenemos nosotros las infames acusaciones de Moreno. Meter a mi esposa en lo del carro: ‘Es que se lo regalé’. Después acepta que se lo vendió y a renglón seguido dice que no se lo pagó. Tenemos todas las pruebas de ese negocio. (Vea: Procuraduría revisará todos los casos en los que intervino la esposa de José Leonidas Bustos)

¿Es que acaso yo les daba órdenes a los magistrados? ¿Es que acaso yo les indicaba que tal decisión se iba a votar así y que ellos se limitaban a firmarla? Jamás. Jamás abordé a un magistrado para hablarle de un proceso. Yo siempre opiné en Sala, y si no estaba de acuerdo con algo salvaba el voto. El expresidente Uribe sale ahora a decir que claro, que esa Corte era corrupta. Pues esa corte “corrupta” condenó a más de 60 miembros del Congreso por la parapolítica, a varios ministros, como Diego Palacios, a Sabas Pretelt, al exministro de Agricultura Arias, varios directores de departamentos administrativos como el DAS. Yo llevé el proceso de Juan Carlos Martínez Sinisterra, Teodolindo Avendaño, intervine en el de Yidis Medina, intervine en todos.

Si se condenan a un magistrado de la Sala Penal, puede generarse un factor para intentar, a través de la acción extraordinaria de revisión ante la propia Corte, revisar todos los procesos en los que intervine yo como magistrado. Posiblemente, podrían revisarse los procesos de la parapolítica, o todas las decisiones que la Corte dictó en materia de corrupción, porque condenó también a gobernadores, a generales, a almirantes, a alcaldes, a concejales, a diputados. No lo digo de manera categórica, pero sí existe la posibilidad porque se estaría generando una causal para la revisión.

Su mensaje podría entenderse un poco caótico también: ‘Si me condenan, miren todo lo que se puede derrumbar’. ¿Es esta una manera de protegerse de una investigación?

No, por eso digo: posiblemente. No estoy afirmando que se van a reabrir (los casos de parapolítica o demás). Pero en la acción de revisión, la cual obedece a determinadas causales, existe una que dice: ‘Cuando la decisión ha sido determinada por un acto delictivo del juez o de un tercero’. Y si se comprueba que un magistrado de la Sala de Casación Penal cometió actos delictivos, pues ahí está servida en bandeja, por lo menos en principio, la causal de revisión. Que vaya a prosperar o no, no lo sé. Ahora, las decisiones las toman los nueves magistrados de la Sala.

Vea por ejemplo a la doctora Piedad Zuccardi: al principio, ‘lo voy a pensar a ver qué digo’. Luego comienza a ubicar las supuestas visitas de Moreno allá a Cespo, y dice que cuando iba a visitarla y a pedirle dinero, salía tal decisión. Y así comienza a engranar las decisiones como resultado de las supuestas visitas de Moreno. Eso lo puede hacer cualquiera. Constantemente dicen que la Corte Suprema es corrupta, y así van creando un manto de duda sobre sus decisiones hasta hacer que pierda legitimación y que el pueblo crea que no son creíbles la Sala de Casación Penal ni la justicia en Colombia, y por esa vía lograr una reforma judicial. Creo que el poder económico de este país ha cooptado el poder legislativo y ejecutivo, pero no ha podido cooptar por completo la Rama Judicial.

Tenemos unas cortes que han tomado decisiones en contra de actores políticos con influencia en las regiones y eso causa escozor, causa repudio, entonces hay necesidad de impulsar una reforma judicial. Antes de la Constitución del 91 los magistrados se elegían por cooptación. Además, las cortes se llenaron de magistrados que vienen de universidades públicas o populares como la Nacional, la Libre, la Santo Tomás, ya no hay solo Javeriana, Externado, Andes. Ellos se sienten huérfanos de poder. Con una justicia desprestigiada y una Corte Suprema deslegitimada, a la que nadie le cree, está servida en bandeja la reforma a la justicia.

Podría uno pensar que toda esta cadena sistemática de mentiras ha sido estimulada por los medios, por Moreno, no sabemos quién le haya llegado a Moreno, pero el Centro Democrático lo respaldó en la campaña a la Personería, también Cambio Radical y el Partido Liberal. Pregúntense: ¿alguna vez habían visto una campaña tan sistemática como esta en contra mía? El líder del cartel de la toga, en radio, televisión, prensa escrita, medios digitales, todos los días. Entonces, ¿dónde están los otros problemas? ¿Dónde quedó el tema de Odebrecht, que el Banco Agrario le haya prestado a un privado $120.000 millones para pagar una deuda a otro privado, de Electricaribe, de Reficar?

¿Usted cómo ve la situación de Ricaurte?

No puedo opinar. Como una persona que siempre ha estado pendiente de que se cumpla la Constitución, no puede en este momento enviar un mensaje que se entienda como subliminal para su juez natural. Él tendrá sus espacios para defenderse. Como todo ciudadano debe tener el derecho a la presunción de inocencia, al debido proceso, a la defensa. Opino solo de mi caso. La Comisión de Investigación debe hacer su trabajo, ¿cómo es posible que yo pido pruebas y no me las ordenan, y las que ordenan no las practican? De un 100% de pruebas pedidas apenas se ha practicado el 28%.

(Luego de dar esta entrevista, el exmagistrado Bustos recusó a sus investigadores en la Comisión de Acusación por falta de imparcialidad y por considerar afectado su derecho a la defensa).

En este momento, todas las pruebas en el expediente están en mi favor menos la versión de Moreno. Es la versión de él contra la mía. Pero la mía está apoyada por los magistrados de la Sala Penal, que ya declararon cómo era que actuaba yo, con transparencia. La procuradora del caso me decía en la audiencia que me atuviera al caso del senador Álvaro Ashton, ¿cómo me iba a limitar solo a ese caso si están diciendo que yo formé una red de corrupción desde 2011? Y luego, quien calificaba si la pregunta era impertinente o no era el propio testigo, Moreno.

(En contexto: Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte, los poderosos de la Corte Suprema)

Luis Gustavo Moreno

Usted ha dicho que el exfiscal Gustavo Moreno, su principal denunciante, es un mentiroso. ¿Se sostiene?

Sí. El señor Luis Gustavo Moreno inicia su cadena de mentiras señalando que yo hacía parte de un cartel, que había participado en algunos procesos y que se habían pagado grandes sumas de dinero a varios magistrados de la Corte. Yo explico cómo todos estos procesos nunca los tuve como ponente. Ni del caso del senador Andrade, ni de Luis Alfredo Ramos, ni de Musa Besaile, ni de Álvaro Ashton, ni de Julio Manzur. Entonces, al quedar eso claro, Moreno empieza a decir que mi participación era para ayudar en Sala, para que pudiese convencer a los demás magistrados e impulsar una decisión favorable en esos procesos. Yo le expliqué a la Comisión de Acusación cómo es el proceso al interior de la Sala Penal, particularmente en el proceso llamado parapolítica.

¿Y cómo es ese proceso?

En ese y todos los procesos que conoce en la Corte, todo se somete a reparto a través de un sistema electrónico al que no tiene acceso ningún magistrado. Se reparte aleatoriamente. Existía la Comisión Uno encargada de la parapolítica, y cada magistrado tenía en ella un magistrado auxiliar. En los casos a los que he hecho referencia no se llevaron a la Sala de Decisiones porque no hubo decisiones, las únicas fueron autos para ordenar pruebas. Para probar que yo nunca tuve participación en esos procesos, solicité la declaración de todos los magistrados de la Sala Penal acerca de si yo había interferido en los procesos o recomendado a alguna persona imputada, sindicada o acusada; si yo les había intrigado o había solicitado que engavetaran o dejaran sin actividad algún proceso y todos declararon que yo jamás había cometido un comportamiento de esa naturaleza. 

¿Quiénes declararon?

Todos. Lo hicieron a través de una certificación jurada. Por ejemplo, el magistrado Eugenio Fernández, quien tomó posesión como magistrado en septiembre de 2013, sostuvo: “A partir de mi posesión, comencé a compartir con él (Bustos) como compañero de sala. En los procesos que se llevan a Sala de otros despachos o de otros procesos que fungió como ponente el magistrado Bustos, jamás, nunca, en ninguna actuación me pidió, sugirió, insinuó que lo acompañara en su intención de voto o en su proyecto de decisión. El doctor Bustos siempre respetó mi autonomía y nunca me propuso nada que estuviera por fuera del derecho”. Todos los magistrados con quienes trabajé en la Corte se manifestaron en el mismo sentido. Pero, además, también declararon mis magistrados auxiliares. En algún momento la prensa dijo que yo había salido y había quedado el magistrado Francisco Acuña reemplazando y que yo le había recomendado los procesos. El doctor Acuña también declaró que nunca trabajó conmigo y dijo: “Sí lo conozco como magistrado de la Sala Penal. No se hizo reunión de empalme, no me recomendó negocio alguno ni me indicó la manera que debía decidir los procesos del despacho. 

¿Qué pasaba en Sala?

Se llevaba la ponencia a Sala, el magistrado ponente hacía una presentación de los hechos, las pruebas y de la decisión y luego se hacía la discusión. Cada magistrado opinaba y si alguno no estaba de acuerdo, lo había saber en ese momento. El ponente manifestaba o no el punto de vista del otro magistrado. Las decisiones para adoptar una investigación formal, también se llevaban a Sala, y con mayor razón porque en los asuntos de la llamada parapolítica, siempre la apertura implicaba la orden de captura porque el delito de concierto para delinquir es un delito de competencia de la justicia especializada y debe librarse orden de captura.

(En contexto: Los coletazos de Musa Besaile

¿Qué procesos llevó usted de parapolítica?

Por supuesta yo llevé varios, pero ninguno a los que mentirosamente se ha referido el señor Gustavo Moreno. Él ha venido declarando a cuenta gotas. Es decir, no se le ha recibido en una sola diligencia toda su declaración, sino que va a la Corte y declara una parte y luego dice que va a aportar una prueba, que nunca he hecho, así ha venido rindiendo su versión de una manera dosificada. Él espera a que se vayan produciendo las pruebas y entonces sale en una nueva versión y cuadra su versión de acuerdo con las evidencias del proceso. Y como las pruebas se filtran a los medios de comunicación, los textos completos o los documentos, Moreno las conocía. Por ejemplo, en el proceso de Musa Besaile, Moreno dijo que en este caso yo no había participado pero que en otros casos sí y que iba a referir a ellos después. Nunca lo hizo.

¿Qué magistrados auxiliares tuvo usted durante sus ocho años en la Corte Suprema de Justicia?

Primero tuve a los magistrados que venían del anterior magistrado y permanecieron en sus cargos. Yo no cambié inicialmente a ningún magistrado auxiliar. Actualmente mis magistrados auxiliares están en la Corte, algunos con larga experiencia. Estuvo Fabio Ospitia Garzón, también el magistrado Agustín García, el doctor Eduardo Moreno y luego de acceder a la magistratura en 2008, además de los anteriores que eran magistrados auxiliares en casación, estuvo otro magistrado auxiliar para el expediente de la parapolítica por donde pasó Luis Raúl Acero Pinto y también estuvo la magistrada Mábel Parra. Había un magistrado auxiliar en la Comisión Dos, que es la que se entiende de todos los procesos que no son de parapolítica. Hubo un magistrado auxiliar de Justicia y Paz y los profesionales que se encargaban de casos de tutela. Todos ellos contestaron un cuestionario y les solicité unas declaraciones por escrito y lo presentaron el 31 de marzo de 2016, el mismo día que yo terminé mi periodo constitucional como magistrado. 

¿Y usted por qué hizo ese cuestionario tan inusual? En su despacho lo asumieron como un “paz y salvo”.

Lo hice porque en el año 2014 se me acercó mi hija, que es odontóloga, para contarme que un día, en una presentación en la Universidad Sergio Arboleda, un compañero de estudios le preguntó si era familiar del magistrado Leonidas Bustos. Cuando ella le dijo que era mi hija, el estudiante le contestó que ellos habían enviado $800 millones para que arreglaran un asunto en la Corte, a los magistrados Javier Zapata y María del Rosario González. Ella se ofuscó y me llamó e inmediatamente. Yo convoqué a estos magistrados y les conté lo que había escuchado. Mi hija fue a la Corte y contó lo ocurrido. Nos reunimos en el despacho de la doctora María del Rosario y ella le dijo a su secretaria a gritos: “¡¿Quién tiene ese proceso?!”. Era la casación del exalcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez Corzo y habían dicho que el hermano había enviado $800 millones. La secretaria llevó el proceso y le contestó a la magistrada: “Ese caso lo tiene usted, magistrada”. Ella preguntó: “¡¿Cómo así que yo?!” La secretaría replicó: “Así es y hace un mes se admitió la demanda. Miramos el tema y efectivamente el proceso había llegado y decidieron formular una denuncia y después ella la presentó. Yo rendí declaración en la Fiscalía, lo mismo que mi hija. Después me enteré de que habían archivado el caso y yo mismo solicité el desarchivo de esas diligencias. 

¿Recomendó usted a Moreno para que fuera jefe anticorrupción de la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez?

Yo no recomendé a Moreno para ningún puesto ni público ni en la empresa privada. Infortunadamente, el señor fiscal no salió oportunamente a desmentir las afirmaciones que se hacían en los medios de comunicaciones acerca de que yo había recomendado a Moreno, que yo era el “papá” de Moreno, él mismo después dice en una declaración que nunca se ha referido a mí como su “papá”. Viene un debate entre Néstor Humberto Martínez por parte de Claudia López, y en ese debate el doctor Martínez acepta que no se lo recomendé, ni a él ni a Mábel Parra, porque ella continuó en la Corte después de que yo salí.

La última vez que declaró, yo inicio el contrainterrogatorio y le pregunto: doctor Moreno, como usted ha dicho que viene a decir la verdad, ¿quién lo recomendó como fiscal anticorrupción? Y me contestó, después de muchos requerimientos para que me contestara la pregunta: usted sabe quién me recomendó y para qué me recomendó. Yo le dije: no, yo no sé quién lo recomendó ni para qué lo recomendó. Pero usted tiene la oportunidad de decirle aquí a los representantes investigadores quién lo recomendó y para qué, para que el país sepa. Dijo: no, es que yo estoy en un principio de oportunidad y eso lo voy a decir ahí.

El doctor Luis Gustavo Moreno ha sido un lobo que se ha mostrado en todos sus actos con piel de oveja, que ha engañado vulgarmente al fiscal general de la Nación, que se hizo acreedor a un principio de oportunidad delatando cosas que no son ciertas, por lo menos en lo que a mí concierne son mentira tras mentira. Obtuvo ese principio desvelando un supuesto cartel de la toga, y hoy en día tiene en jaque a la Sala de Casación Penal, porque se encuentran involucrados el magistrado Bustos, el magistrado Malo, ha hecho alguna referencia al magistrado Fernández Carlier, dio el nombre del doctor Guillermo Salazar. Lo que no pudieron otras personas a través de las “chuzadas”, del seguimiento de los magistrados, de toda la persecución que se desató contra la Corte Suprema de Justicia, un vulgar mentiroso, un lobo disfrazado de piel de oveja, tiene en jaque la sala de casación penal, la tiene casi que totalmente deslegitimada.

No sé qué intereses oscuros están detrás de Moreno, pero creo que hay unos intereses políticos y económicos muy grandes.

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Miami, Panamá y los carros

Volvamos al principio: ¿cómo conoce usted realmente a Gustavo Moreno?

Gustavo Moreno resultó ser un lobo con piel de oveja. Lo conocí en la Universidad Libre. No recuerdo el año exactamente, pudo haber sido en 2005. Era estudiante de pregrado y dice que intervino en un proceso para ser monitor. Yo fui director del departamento de Derecho Penal de la universidad varias veces y obviamente tuve que haber autorizado los procedimientos para la escogencia de los monitores entre los estudiantes aventajados o los que quieras ser profesores. Lo cierto es que por esa época conocí a Moreno como un estudiante de último año, con ganas de hacerse amigo mío, que me preguntaba habitualmente sobre temas jurídicos. Y así se fue generando un conocimiento de carácter personal, desde el punto de vista académico. Yo también era profesor de pregrado y seguramente tomamos más de una vez tinto. Nunca tuve barreras de contención con los estudiantes y Moreno era muy insiste en hablarme.

¿Cuál es su versión de su encuentro con Moreno en Panamá en 2012?

Yo no me lo encontré, yo me lo topé. Uno se encuentra con una persona cuando espera hallarla en el sitio convenido y en cambio de topa con una persona cuando no la está buscando e intempestivamente la persona está allí. Por ejemplo, en el caso de Panamá, Moreno muestra una foto donde yo estoy con la embajadora de Colombia en Panamá, Ángela Benedetti, y explico esta historia. Yo llego a Panamá invitado por la Corte Suprema de ese país. Yo no fui a cerrar negocios con Gerardo Torres o Luis Gustavo Moreno. Yo fui invitado con todos los gastos pagos, según consta en una invitación de 9 de agosto de 2012 (muestra la invitación). Dicto mi conferencia y la embajadora me dice que si le acepto una invitación en su casa con varios embajadores, no le vi ningún problema. En el cóctel que ella ofreció me topo con el señor Gerardo Torres y el señor Moreno, estuve un rato con ellos y después salí. Pero cuando yo firmo el informe de la Comisión de Servicios, que debe hacerse cuando uno sale al exterior, expliqué que estuve con la embajadora de Colombia. Yo no estoy ocultando nada. Por eso ya solicité una declaración jurada de la embajadora. La Comisión de Acusación no ha enviado el cuestionario.

En ese mismo evento, yo le manifesté a la embajadora que quería visitar Colón. Ella respondió en tono jocoso diciendo que el gerente era pariente suyo, pues tenían el mismo apellido, Benedetti. Al otro día fui a la zona de Colón y allá toman una foto con una gente que se hizo pasar como asesores. La conocí cuando la publicaron y entonces Moreno dice que había tanta amistad que fuimos a Panamá a hablar de corrupción y quedó de evidencia esta foto. Es la única foto en la que estoy con el señor Moreno. Como si para hablar de corrupción fuera necesario cambiar de país. A raíz de esa fotografía y unas declaraciones que rindió el exalcalde de Villavicencio, Franklin Germán Chaparro, quien dijo que allá fue Gerardo Torres y le ofreció sus servicios para una casación, creo que Moreno utilizó la fotografía con Panamá para mostrarse como amigo mío, pero tampoco tuve esa casación. La tuvo el magistrado Eugenio Fernández. Yo jamás traté con Moreno asuntos relacionados con la Corte. 

¿Cómo pasó Moreno de ser la persona con que usted se “topaba” a ser quien ingresó 29 veces a su despacho y compartía con usted un fin de año en Miami?

Yo vengo a darme cuenta de que Moreno supuestamente ingresó a mi oficina 29 veces a través de un derecho de petición al jefe de seguridad del Palacio de Justicia. Entonces me puse a evaluar las veces que supuestamente me visitó y encontré que una de esas ocasiones yo estaba en comisión de servicios, es decir, no estaba en la Corte. Además, él aparece ingresando desde 2011 hasta 2012 y al mirar los días de las visitas encontré que en el 60% fueron los miércoles y resulta que siempre esos días hay sala de casación penal y todos los magistrados titulares nos reuníamos para discutir proyectos. Los miércoles son días de muchísima tensión, escasamente hablamos con los colegas magistrados y los auxiliares que están acuartelados en primer grado por si se necesita alguna corrección. Diez veces ingresó Moreno supuestamente a mi despacho los miércoles. Sobre las otras visitas, hay registros que dicen que yo estuve casi tres horas, jamás atendí a una persona más de diez minutos. Incluso en algunos casos, aparecen entrando un día y saliendo al otro. Por ejemplo, hay un caso en el que aparece entrando a la una de la mañana y saliendo a las ocho de la mañana. 

¿Por qué aparecen entonces estas autorizaciones de ingresos? Si no fue usted, ¿quién las hizo?

Aparece siendo autorizado por dos judicantes, Diego Fernando Montezuma Chávez y María Claudia Moreno. A través de un derecho de petición pregunté cuántas veces ingresó Gustavo Moreno a la Corte y aparece visitando por aparte, seis o siete veces, a Montezuma. Incluso yo pido las certificaciones de quiénes aparecen firmando esas visitas y en algunos casos aparecen firmados por asistentes de otro despacho. Por ejemplo, aparece Edwin Altamiranda, auxiliar del despacho de Eider Patiño, autorizando un ingreso de visita a Leonidas Bustos. Fueron nueve ocasiones en las que Moreno visitó a Altamiranda y en seis ocasiones visita el despacho de Fernando Castro, pero las autorizaciones de ingreso las firman judicantes. Las otras visitas de Moreno son los jueves y cada 15 días tenemos Sala Plena. ¿Y las audiencias? ¿Será que yo no iba a ellas? Me ausenté algunas veces por otros asuntos, sobre todo cuando me desempeñé como presidente de la sala o de la Corte, que incluyen una disminución en los casos que llevaba. La prueba de las visitas de Moreno y mi presencia en asuntos de la Corte la he solicitado seis veces a la Comisión de Acusación para demostrar que estaba en Sala o en una audiencia, pero no se ha decretado. 

¿Eso quiere decir que usted no estaba tan atento a qué personas que ingresaban a su despacho? ¿Algo tan delicado?

Yo estaba al tanto de las personas que ingresaban con mi autorización, pero yo no me enteraba de las personas que entraban de otra manera. Creo que ningún magistrado ha hecho nunca ese monitoreo ni se ha puesto a mirar quién ingresaba a sus despachos y si se hizo ahora, fue con motivo de esta investigación. 

Entonces usted cree que Moreno ingresaba a la Corte utilizando su nombre.

Creería que sí, porque aparecen esos ingresos y estoy no me pude haber reunido con él en tantas oportunidades. Aparece por ejemplo visitando al doctor Jaime Arrubla y él salió diciendo que esto era una hecatombe, que Moreno nunca lo había visitado.

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¿Cuál es su hipótesis con respeto a esas visitas de Moreno a la Corte?

Mi hipótesis es que este señor se granjeó la amistad de algunas personas allí, de judicantes, o de algunas personas de mi despacho o incluso de algunos miembros de mi escolta personal para hacerlo. Y lo vine a confirmar porque uno de mis escoltas me dijo: “Sí, yo le decía al doctor Moreno dónde se encontraba usted en cada momento”. Por eso él me caía donde yo estaba. De la misma forma del caso que ya expliqué de Panamá. Es falso que yo haya ido a ese país a arreglar casos con Moreno. Él entraba a la Corte y tal vez se iba a hacer vueltas a otros despachos. Seguramente alguna vez él pudo haber ido a hablar conmigo a la Corte. Por ejemplo, recuerdo alguna vez que me regaló un libro que no se conseguía en el país en ese momento. Más de tres veces no lo recibí. 

O sea, su versión es que un escolta suyo pasaba información a Gustavo Moreno y por eso ustedes terminaron viéndose en tantos lugares.

Resulta que uno de los escoltas, como después lo venimos a saber, le daba esos datos a Gustavo Moreno. Era mi conductor, Wilson Fonseca. Me lo vino a decir hace poco, con motivo de esta investigación. Lo supe porque mi esposa recibió una nota por Facebook en julio de este año de ese escolta hablando mal de Moreno y por eso lo contacté. Me reconoció, con mucha pena, que él le suministraba información a Moreno. Fonseca había tenido un episodio conmigo cuestionable porque yo tenía que hacer un viaje al exterior a Europa, lo envié a cambiar los viáticos y se los gastó. Al tercer día puse en conocimiento los hechos con el coronel de seguridad del Palacio, y él manifestó que le muchacho era adicto al juego, pero que iba a hablar con el papá. Después el propio Fonseca me dijo que sí se había gastado la plata, como $12 millones. Al final, a través de los papás, me reintegraron el dinero. Eso se supo por noticias. A raíz de ese tema, Fonseca se retiró como escolta. Él admitió que le daba información a Moreno de dónde estaba. Por eso Moreno me llamaba a todo momento y a todas horas del día, pueden hacer un análisis link. Por eso él ubicaba mi posición. 

¿Cómo explica que Moreno haya pasado con usted y su familia Año Nuevo en Miami?

Mi esposa Martha Cristina Pineda y yo viajamos en diciembre de 2014 a Miami. Yo quería ir antes porque tengo un hermano allá, Luis Eduardo Bustos, quien desde junio de ese año comenzó a tener problemas graves de corazón. El 16 de septiembre lo intervinieron en una cirugía de corazón abierto en un hospital de Miami. A su vez, mi esposa fue operada en la Clínica Marly en octubre del mismo año, y la operación se complicó, al punto que duró varios días incapacitada. Por eso el viaje se aplazó hasta diciembre. Viajamos el día 20 y nos regresamos el 27. Moreno dijo en su primera declaración que nos habíamos reunido en la noche del 24, pero luego fue a la Corte y manifestó que había recordado mejor, que esa reunión había sido para la fecha de Año Nuevo. Yo ya no estaba en Año Nuevo allá (muestra su pasaporte con los sellos que coinciden con las fechas que da). Como esta inconsistencia, existen 23 más en las declaraciones de Gustavo Moreno.

Pero ustedes se vieron en Miami.

Yo invité a mi hermano y a su esposa a una cena el 24 de diciembre, lo mismo que a una prima segunda de mi señora y a su esposo. Nos ubicamos en un sitio contiguo al salón principal (del hotel Marriot) y llegó Moreno con su esposa y una niña pequeña de brazos, dijo que pasaba por ahí y nos vio. Moreno dijo que la niña era nacida en Estados Unidos y quería que pasara el fin de año allá.  A mí me dio pena no invitarlo, me pareció una falta de cortesía y cenó con nosotros. En esa reunión se habló de las cirugías, del posoperatorio de mi hermano, nada de actos de corrupción como dice Moreno. La cena terminó temprano. Mi hermano y mi cuñada nos acompañaron hasta la habitación y Moreno se despidió y se fue. Nunca más nos volvimos a ver en ese viaje. Yo declaro esto ante la Corte y él después se presenta ante este tribunal, ya sabe lo que yo he dicho, y afirma que allá fuimos fue a hablar temas de corrupción, del tema del doctor Ashton, y hasta del tema del doctor Lizcano. No tuve ninguno de los dos asuntos en la Corte. Vuelvo a preguntar: si yo tomaba tinto con él o visitaba mi despacho, ¿acaso necesitaba irme del país para hablar con él de corrupción?

¿Cómo explica usted que se hayan encontrado en esa ciudad? ¿Otra coincidencia?

Todos los trámites en el aeropuerto nos lo hacían los escoltas. Ellos tenían la información de dónde íbamos a estar y la fecha en la que íbamos a regresar.

¿Cuándo más lo habría encontrado Moreno con esa “dinámica”?

Una vez estaba en la Feria del Automóvil en noviembre de 2012, estaba con mi señora viendo unos carros en el stand de la BMW y otra vez apareció el señor Moreno. Mi esposa quería comprar un carro porque había vendido su Optra dos meses atrás. Entonces Moreno le dijo a mi esposa que él tenía un carro que podía venderle, una camioneta Journey de 2012 en muy buenas condiciones y se convino ahí el precio en $40 millones, en presencia de los escoltas. Luego fueron a verla al stand de la Dodge. 

¿Por qué se la vendió tan barata si una camioneta de ese modelo vale mucho más?

No sé por qué la dejó en ese precio. Tenía un rayón, un golpe en el bomper y después tuvo que hacerle una inversión al cableo y a la batería. Lo cierto es que se convino el precio en $40 millones y mi esposa se lo pagó en dos contados, y hay suficientes testigos a quienes les consta cómo se realizó el pago. Moreno salió a decir que se la había regalado a mi esposa. Después aceptó que se la vendió, porque Moreno siempre mezcla verdades con mentiras. 

¿Qué concluye usted de lo que está contando?

Que yo siempre fui amable y decente con Moreno, pero con todo lo que ahora sé de él y que he investigado, concluyo que era un lobo con piel de oveja. El tipo simulaba una cosa, pero realmente era otra persona, yo nunca había visto tanta perversión en una sola persona. Además, debo recordar que Moreno terminó prestándole $20 millones a mi conductor, Wilson Fonseca, el que me admitió que le pasaba información sobre dónde estaba yo. Le dio ese dinero para que le suministrara más información y cuando ya no pudo porque salió de la Corte, le hizo efectiva una legra que tenía y lo demandó en un proceso civil ejecutivo para recobrar su dinero. Fonseca dijo después que le descontaron ese dinero de su sueldo. Pero además de este caso, está el vehículo BMW que yo le vendí. 

¿Se refiere al BMW que compró a través de su magistrado Luis Raúl Acero?

Sí. Yo quería comprar un BMW y fui el doctor Raúl Acero, quien había sido mi magistrado auxiliar y conocía de muchísimos años atrás porque era profesor de la Universidad Libre, al igual que yo. Él trabajó conmigo en la Comisión Uno, recién yo llegué a la Corte. Antes de que concluyera mi periodo, él se fue para la Fiscalía. Entonces después de ver varios carros, decidí comprar el automóvil. Como también tenía pensado comprarme un apartamento, le pedí a mi amigo Acero que pidiera un préstamo en un banco y yo le pagaba mensualmente las cuotas porque no quería bajar mi cupo de endeudamiento. En diciembre de 2010 yo di la cuota inicial para separar el carro, y lo pagué desde una cuenta de mi propiedad y luego doy una cuota en marzo de 2011. Y como habíamos convenido, el doctor Acero tramita un préstamo de leasing y le entregan el carro. Desde 2011 hasta 2013 pagué todas las cuotas y tengo todos los recibos de pago. Pero cuando el carro no tenía ni 200 kilómetros, decidí venderlo.

Aparece Moreno y me dice que me lo compra. Yo no le vi ningún problema y se hizo un contrato de compraventa debidamente autenticado. Esa carpeta completa está en la Comisión de Acusación y en la Corte Suprema. Convenimos que él me daba $110 millones, en dos contados uno de $50 y otro de $60 millones. Ambos pagos me los dio en efectivo y yo le consigné a Acero. Pero Moreno en una declaración sale diciendo que si era normal que un carro del doctor Bustos estuviera en poder suyo o la camioneta de él en manos de la esposa de Bustos. Entonces no me cabe duda de que Moreno engañó a todo el mundo. Engañó con mentiras al fiscal general, Néstor Humberto Martínez, para que le dieran un principio de oportunidad, asaltó su buena fe y también la de quienes lo conocimos. Utilizó mi nombre para cometer actividades ilícitas de las cuales soy completamente ajeno. Jamás me dio un peso el doctor Moreno. Jamás tuve negocios con él. No le presenté a Gerardo Torres. Ni es cierto que yo formé con Torres una organización criminal. Todo eso es falso, lo mismo que decir que yo le di la orden para que formara una oficina con el doctor Ricaurte. Él desde 2007 montaba oficinas con personas de mucho bagaje intelectual, como sucedió con el doctor Dagoberto Charry. Ya para ese momento llevaba negocios de procesos de aforados, como el de Ciro Ramírez. 

¿Niega haber recomendado a Luis Raúl Acero con Eduardo Montealegre?

A la Corte iba con mucha frecuencia el doctor y todo el mundo salía a saludarlo. Salían los magistrados auxiliares, salían los abogados, salía el personal del servicio de la cafetería, todo el mundo salía a saludarlo. Y todo el mundo le entregaba la hoja de vida. Supongo yo que, en esos encuentros, tuvo que haberle dicho Acero que él quería irse a la Fiscalía. Yo me hago esa suposición, pero no lo recomendé para la Fiscalía.

 

Moreno y Eduardo Montealegre

¿Lo llamó el exfiscal Montealegre para pedirle referencias de Moreno? Él dice que lo pudo haber llamado a usted o a Ricaurte.

No. Es que no había necesidad de que me pidiera referencias por varias razones. Moreno compartía la oficina con dos expresidentes de la Corte, Ruth Marina Díaz y con Francisco Ricaurte. El doctor Montealegre ya había sido electo fiscal y Ricaurte y Ruth Marina Diaz eran amigos del doctor Montealegre, al igual que yo, pero la doctora Ruth Marina Díaz y el doctor Ricaurte compartían la oficina con Moreno.

(Vea "Ricaurte y Bustos jamás incidieron en las decisiones de la Fiscalía": Eduardo Montealegre)

Moreno ha asegurado que el contrato que le dio Montealegre en 2015, por $139 millones, fue para pagar los servicios de esa oficina con Ricaurte y Díaz…

Eso dijo. Si era así, ¿a quién beneficiaba el contrato? En principio, a Moreno, y subsidiariamente, a los que estaban compartiendo la oficina con él: a Ricaurte -cuya defensa negó esa versión- y a Ruth Marina. ¿A mí en qué me beneficiaba? Moreno no ha dicho que me pasada dinero de ese contrato, jamás lo ha dicho, menos mal no se le ocurrió porque con todas esas mentiras que dice...

A mí me gustaría traer a colación otro elemento. Cuando a Moreno le imputaron cargos, antes de aceptarlos él dijo: "Quiero dejar la constancia (de) la presión indebida que he sentido en contra de mi señora esposa. Se me ha anunciado y hay un fiscal auxiliar que pavonea una orden de captura en contra de mi señora esposa, entonces al margen de eso yo quiero precisar lo siguiente. De los hechos que se me han narrado mi señora esposa no tiene parte ni ha hecho relacionada con la formulación de imputación, como lo ha evidenciado la Fiscalía en el delito de concusión" Ahí está todo: acepta cargos, el Tribunal le dice rechaza su aceptación por las “presiones” de las que hablé, él pide la extradición expresa para irse rápido a los Estados Unidos… pero, posteriormente, se presenta el principio de oportunidad y ya el tema de la mujer pasó a otro plano, ya no será capturada, ni extraditada, y él se convirtió en el principal delator del llamado cartel de la toga . ¿Por qué lo hará Moreno? ¿Estará evitando que a la mujer que la extraditen o que la juzguen en Colombia?

Ahora, por ejemplo, el tema de mi señora, Marta Cristina Pineda, ella también era profesora de la Universidad Libre. En algunas ocasiones le pidió al doctor Moreno que si la podía reemplazar para dictar una clase. Si él no podía, mandaba al doctor Julio Montañez. Así ocurrió en varias oportunidades. Por eso debe haber llamadas entre mi señora y Moreno.

¿Eso significa que su esposa también era cercana a Moreno?

Creo que él aprovechó que ella le pidiera reemplazarla cuando tenía audiencias, porque los dos son profesores de universidad, aprovechó ese grado de amistad y la fue metiendo allí. En la última declaración dijo que mi señora me cuadraba las citas, para verme con él en mi apartamento en Salitre a las horas de la noche. Y el testigo que pone para corroborar su versión dice que lo acompañó “entre 2011 y 2015”, mejor dicho, en cualquier momento de mi vida. Pero yo tengo guardias de seguridad toda la noche que pueden testificar.

¿Quién era Julio Montañez?

Bustos: Un abogado que era amigo del doctor Moreno, porque lo dice en una declaración. Había una relación con Moreno que había surgido de la academia, y seguramente él se mostró ante todos sus clientes como amigo mío, ya a mí no me cabe la menor duda de que pedía plata a mi nombre. Que extorsionaba a la gente, a Diego Palacio, habló con la doctora Piedad Zuccardi a sacarle plata, o Germán Chaparro, habló con Musa Besaile. Como yo fui presidente de la corte, fui dos veces presidente de la sala de casación penal, que eso nunca había ocurrido en la historia del país, era una persona vistosa, me imagino que para Leonardo Pinilla (socio de Gustavo Moreno) no era lo mismo hablar de otro magistrado que del presidente de la Corte. Y la Corte no va a redimir a un presidente que ha sido un holgazán o que está envuelto en corrupción.

Tal vez Moreno se exhibía ante los clientes como mi amigo. Él pudo haber dicho “Bustos me regaló este BMW, me regaló un apartamento” y la gente seguramente le creía, le daba la plata y después salía con nada porque ningún proceso de esos que él ha mencionado los tuve yo. Últimamente también habló del proceso del congresista (Julio Eugenio Gallardo) Archibold, y dijo: “Él sí me dio una plata, pero yo tuve que devolverla”.  No conozco a Archbold, lo llamé a juicio por peculado e interés indebido en celebración de contratos. En la última declaración del 8 de noviembre me dijo: “Se acuerda que en Miami hablamos de ese proceso donde usted dijo que pidiera $5.000 millones? Del que fue presidente del Senado”. Se refería al doctor Mauricio Lizcano, a quien ni siquiera conozco, nunca jamás lo he llamado ni él a mí.

¿Usted manejó el caso del congresista Gallardo?

Claro, yo lo tuve. Él (Moreno) comienza a mirar que ya no le prosperan las cosas de los casos que ha dicho. Trata de buscar algo en mi oficina, porque él tiene unos investigadores. Seguramente él le dijo (a Gallardo Archbold) que le iba arreglar su caso y resulta que lo llevamos a juicio.

¿Cuál es su queja con la Comisión de Acusación?

Se están investigando a expresidentes de la Corte Suprema y magistrados de la Sala de Casación Penal, es el proceso de la historia de Colombia. Aquí tiene que hacerse claridad en todo. Cuando vi la decisión de Gustavo Malo (de cerrar la etapa de investigación) me sorprendí. Yo estoy poniendo de presente que la investigación mía no ha terminado, que el termino es de 60 días, que no se ha agotado el material probatorio. Pedimos en agosto las pruebas de las llamadas de todos los involucrados, el CTI no ha entregado las pruebas. Pedí que le hagan análisis link a mi celular y nunca se ha decretado esa prueba. La Comisión y el Ministerio Público no han solicitado una sola prueba. Yo le mandé una carta al procurador para que no se viole la presunción de inocencia, no recibí respuesta. Le envié un escrito al embajador de Estados Unidos, no recibí respuesta. Le mandé una carta a la vicefiscal y nunca recibí respuesta.

¿Sus conocidos se han alejado?

Sí todos se han abierto. Mire lo que yo hice por la paz de Colombia: en el año 2105 invito hago un certamen en Cartagena, invito a ex presidentes de la Corte Suprema de Latinoamérica, invito a una magistrada de la Corte Penal Internacional, invito a quien hizo la paz con Mandela. Para parrandeárseme el evento, el mismo Moreno, Ricaurte y Ruth Marina realizaron un evento simultáneamente en el Hotel Santa Clara. Y allí asistió Humberto Sierra Porto y muchos magistrados para el lanzamiento del libro. Dejaron de estar presentes en la cena del evento del foro anual de la justicia, para irse al lanzamiento del libro de Moreno y allí están las páginas sociales del evento. Le entrego la paloma de la paz al presidente Juan Manuel Santos en nombre de la justicia y pronuncio un discurso en favor de la paz. Saque un libro del evento justicia transicional y postconflicto, en donde están las ponencias publicadas, le doy un respiro a la paz.

Luego viene la conmemoración del Palacio de Justicia, invito a todo el nuncio apostólico En ese evento dije: todavía recuerdo las frases de nuestro expresidente Alfonso Reyes cuando de manera suplicante demandaba cese al fuego, y hoy retomo esas palabras y le pido presidente (Santos) que cese al fuego. Al día siguiente se decreta el cese. Hoy no recibo ninguna llamada, ni siquiera un mensaje de solidaridad.

Usted sostiene que su relación con Moreno nunca llegó a ser tan cercana como él lo ha afirmado. Pero hicieron negocios con él, él estuvo en su casa, su esposa le pedía que la reemplazara para dictar clase… Tampoco suenan precisamente como dos personas lejanas.

Yo no he negado que la relación hubiera sido cercana, lo que pasa es que nunca he hablado de una amista íntima con Moreno. Se fue generando una relación académica y pasó a una relación de carácter personal, de vez en cuando me tomaba un tinto, almorcé con moreno y lo invité a mi último apartamento en la Cabrera, sostenía algunos chats con Moreno. Pero también pasaba muchísimo tiempo en el que ni siquiera nos mandamos un chat. No fue una relación estrecha, fue algo circunstancial. Si yo era amigo de Ricaurte, ¿para qué me iba a mandar $200 millones con Moreno? ¿Por qué no me los entregaba personalmente? Son cosas que se caen de su peso por sentido común.

¿A qué atribuye usted que Moreno hable del cartel de la toga a partir de 2011?

Supongo que es porque ese año aparece él entrando a mi despacho, se conoce con Torres y empiezan a llevar procesos ante la Corte, de los cuales yo no sabía. Jamás le mandé un negocio. Jamás lo recomendé para un proceso. En las grabaciones que hizo la DEA y que están públicos en varios medios de comunicación, se oye decir que se cuadró el negocio de Luis Alfredo Ramos y se escucharon detalles de lo que se gastaron al menos mil barras sacando esos libros. Se refieren al libro de los falsos testigos de Moreno y como yo estoy viendo hoy las cosas, él está protagonizando su propio libro como falso testigo porque tiene todo el perfil que él describe allí. En esas grabaciones de la DEA, el socio de Moreno, Leonardo Pinilla, dice que él sentó a Luis Alfredo Ramos con Néstor Humberto Martínez y obviamente todo lo hace chicaneando ante Alejandro Lyons, que tenía muchísimo dinero porque se había robado todo el departamento de Córdoba.

¿Usted ha escuchado todas las grabaciones de la DEA?

Dijo el doctor Néstor Humberto Martínez que como evidencia para ser analizada entregó un CD que contiene 13 extractos de las grabaciones y la transliteración de los contenidos de las mismas, advirtiendo que las grabaciones completas se encuentran en custodia de la Fiscalía. Es decir, son extractos, analicen las secuencias y los contextos, son pedazos. Cinco veces he solicitado las grabaciones completas, hasta por derecho de petición, pero todavía no las tengo. El mismo Gustavo Moreno ha dicho que no tiene las grabaciones completas. A pesar de que soy sindicado, no he tenido la oportunidad de conocer esas grabaciones completas y eso es un derecho fundamental mío. Le pido al fiscal Martínez que al menos le entregue a la Comisión de Acusación el CD que contiene todas las grabaciones de la DEA de las conversaciones entre Alejandro Lyons, Leonardo Pinilla y Gustavo Moreno