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Cannabis y el corazón

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La Asociación Americana del Corazón ha hecho una revisión de las investigaciones sobre los efectos del uso de los cannabinoides sobre la salud cardiovascular.

Según la última encuesta sobre el uso de sustancias psicoactivas en Colombia, desarrollada por el DANE en el 2019 y publicada este mes, el cannabis es la sustancias psicoactiva ilegal más consumida en nuestro país: 8,30% de los colombianos entre 12 y 65 años reportan haber consumido cannabis en sus vidas. Campañas de prevención sobre el uso de sustancias psicoactivas, incluyendo el cannabis, tienden a centrarse en los posibles efectos en la salud mental de los individuos que las consumen, y poco enfatizan en el impacto que los cannabinoides - sustancias activas de la planta del cannabis- puedan tener en otros órganos o sistemas fisiológicos humanos.

Poco conocido para la mayoría de las personas, inclusive para un gran número de profesionales de la salud, es el hecho que el cuerpo humano y el de todo los mamíferos, y algunas especies invertebradas, cuenta con un sistema interno por medio del cual las las sustancia activa de la planta del cannabis, o cannabinoides, ejercen sus efectos: el sistema endocannabinoide. Este es un sistema presente de manera importante en el sistema nervioso, tanto central como periférico, en el sistema cardiovascular, hígado, en el aparato gastrointestinal, sistema inmune, sistema reproductivo, entre otros. Es mediante la acción de los cannabinoides - tanto como el delta-9-tetrahidrocannabinol, o THC, el cannabidiol, o CBD, y otros cannabinoides menores- sobre este sistema de receptores que el cannabis tiene sus efectos tanto terapéuticos como no médicos, en la fisiología humana.

Recientemente, dado el aumento del uso de el cannabis y los cannabinoides por razones médicas y no médicas en los Estados Unidos, la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) ha hecho una revisión extensa de las investigaciones existentes hasta el momento sobre los efectos del uso de los cannabinoides sobre la salud cardiovascular, en un esfuerzo para concientizar al cuerpo médico y a la comunidad en general sobre el posible impacto que pueda tener el uso del cannabis en el corazón y el aparato cardiovascular de las personas que lo usan por motivos médicos y no médicos.

Mediante su análisis, esta importante organización reconoce que, aunque algunos estudios apuntan a que los cannabinoides como el THC, ya sea de origen natural o sintético, parecería tener efectos terapéuticos en el manejo del dolor crónico, espasticidad relacionada con enfermedades neurológicas, náusea y vómito por quimioterapia, y en el caso del CBD, en el tratamiento de epilepsia refractaria en niños, ningún compuesto de la planta del cannabis parecería haber demostrado efectos benéficos sobre el sistema cardiovascular hasta la fecha. Existe evidencia de estudios de laboratorio que el CBD, un cannabinoide que no está presente en altas cantidades en variedades de plantas de cannabis en Colombia, podría reducir la inflamación en modelos de enfermedad vascular por diabetes, pero esto no se ha traducido a estudios en humanos aún.

La preocupación sobre los posibles efectos perjudiciales del cannabis sobre la salud cardiaca es más prominente hoy en día, dado que con los recientes cambios legislativos a nivel mundial, se ha visto un cambio en la percepción de daño que podría causar esta sustancia, y se ha visto aumento en el consumo, aunque no muy pronunciado, en adultos y adultos mayores, quienes tienden a tener patologías cardiacas de base. Jóvenes, en medio de la experimentación con sustancias psicoactivas, buscan productos con cantidades altas de THC, que podría predisponerlos a presentar efectos adversos cardiovasculares.

Estudios epidemiológicos muestran algunas señales que el uso de cannabis podría tener algún efecto nocivo en la función cardiovascular o en el riesgo de presentar enfermedad cardiovascular. Se han observado aumento de consultas a servicios de urgencias en estados de EEUU donde el cannabis es legal, por infartos agudos de miocardio y otros efectos adversos relacionados con cannabis, reportes de caso y estudios observacionales muestran una relación temporal entre el uso del cannabis y casos de arritmia y de infarto agudo de miocardio en hombres jóvenes sin antecedente enfermedad cardiaca de base. La exposición al cannabis ha estado asociada a instancias de accidente cerebrovascular, y un riesgo elevado para accidentes cerebrovasculares en usuarios de cannabis en el último año, particularmente para aquellos que usan cannabis más de una vez a la semana.

Dado los efectos conocidos del delta-9-tetrahidrocannabinol sobre el sistema cardiovascular, como la estimulación de la actividad eléctrica cardiaca, aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la demanda de oxígeno por parte del músculo cardiaco, impacto sobre la presión arterial, el uso de esta sustancia por adultos mayores con enfermedad cardiovascular puede representar riesgos adicionales. Estudios observacionales sugieren que el uso de cannabis puede ser un desencadenante de infarto agudo del miocardio, pues su consumo, en particular de manera combustible, disminuye el suministro de oxígeno al miocardio, según los autores del reporte de la AHA. En los adultos mayores, y aquellas personas con enfermedad cardiovascular diagnosticada, los cannabinoides de la planta del cannabis pueden interactuar con medicamentos comúnmente usados por estos grupos, como anticoagulantes, antidepresivos, antiarrítmicos y estatinas.

En el contexto clínico, para una persona que podría ser candidata a usar cannabinoides de manera terapéutica, los riesgos enumerados en el reporte de la AHA, se deben sopesar con el posible beneficio, como sucede con cualquier otro medicamento. Es aquí donde es esencial conocer la composición del producto médico basado en cannabis, para que este balance riesgo/beneficio pueda hacerse tan concienzudamente como sea posible, por parte de un médico con conocimiento suficiente del tema, y mediante una discusión que considere los objetivos terapéuticos del paciente. Es imposible hacer esto con productos artesanales provenientes del mercado gris, que muchas veces están contaminados o adulterados, y que no cuentan con un análisis específico para que se pueda determinar su dosificación exacta.

En lo que concierne al uso adulto del cannabis, las personas deberían poder tomar una decisión informada frente al uso o no de esta sustancia psicoactiva, pero desafortunadamente los productos del mercado ilegal nunca vienen con un reporte del contenido de sustancias activas de la planta, generalmente las genéticas de la planta del cannabis que han estado en el entorno colombiano producen altas cantidades de THC, y de la misma manera tienen el riesgo de adulteración o contaminación. Para que los adultos, que haciendo uso de su autonomía, puedan tomar una decisión informada frente al uso de cannabis, esta sustancia debe estar regulada.

En nuestro país, donde el cannabis medicinal es legal desde el 2016, y donde actualmente se discuten diferentes proyectos de ley que buscan la regulación del cannabis de uso adulto, es imperativo que la comunidad entera conozca, desde la información científica, neutra y sin sesgos, el impacto que uso del cannabis y los cannabinoides podría tener en su salud.

*MD. Miembro de la junta directiva de la Asociación Médica Colombiana del Cannabis Medicinal.

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