“Rompan todo”, historia con banda sonora

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Rompan todo, la serie documental de Netflix, es una vibrante historia sobre el rock en español y una oportunidad para leer a Latinoamérica a través de la música.

Gran parte del documental se concentra en la búsqueda de lo que José Martí llamó la originalidad latinoamericana. El poeta cubano planteó, a finales del siglo XIX, que América no sería independiente hasta no encontrar su identidad, es decir, tomar los modelos europeos y subvertirlos hasta hacerlos propios: “hacer vino de plátano”, escribió en su célebre ensayo Nuestra América. Lo mismo ocurre con muchas de las bandas que aparecen en la serie: las mejores no son las que se parecen a los Beatles o los Rolling Stones, sino las que comienzan tocando como ellas y terminan pareciéndose al tango o al sonido de los barrios de desposeídos que se propagaron por Ciudad de México después del terremoto.

Las dictaduras y la represión ocupan otra parte importante de Rompan todo, desde la emergencia de la nueva música chilena y el triunfo de Salvador Allende, hasta el exilio de músicos perseguidos y censurados en el Cono Sur. En 1983, mientras la dictadura argentina agoniza, Charly García compone Los dinosaurios: “Los amigos del barrio pueden desaparecer / Pero los dinosaurios van a desaparecer”; son días en que nadie sabe el número de personas detenidas y desaparecidas por el régimen. Por su parte, Los Prisioneros en Chile preguntan: “¿Por qué no se van del país?”. La canción sale en 1986, cuando Pinochet lleva 13 años en el poder. El coro, más que una melodía, es una consigna que se canta en las manifestaciones que exigen el fin de la dictadura.

A la represión de los años 70 y 80 le siguen los años de recesión económica y corrupción. México es el resultado de 80 años de “una dictadura perfecta” y en Argentina el corralito acaba con la clase media. Son los años de Molotov, Control Machete, Café Tacvba, Los Fabulosos Cadillacs y Bersuit Vergarabat, en sus letras hay denuncia y rabia, y en medio de ese dolor también está la infatigable esperanza que se agarra de lo que sea, como cantan Los Piojos: “Dientes de cordero, muerdan sin soltar”.

En Colombia el rock se convierte en un correlato de la violencia de finales de los 80 y de los años 90. En 1991 Medellín es considerada la ciudad más violenta del mundo, ese año hay cerca de 7.000 homicidios en la capital antioqueña: “Me estremezco cuando pienso en qué / se ha convertido vivir / lo fácil que es morir en manos de cualquier hombre”, canta el vocalista de Ekhymosis, con la desagarrada voz del trash metal. En Bogotá, Andrea Echeverri logra encontrar el ritmo de una ciudad caótica y fascinante. El Dorado, en 1995, ya no es la búsqueda de un tesoro, sino el residuo de lo que dejaron: sus videos muestran los rostros de los marginales que habitan el centro de la ciudad.

Rompan todo es una versión de la historia y, como toda antología, es incompleta e imperfecta. Por eso, no hay que caer en la trampa de enumerar las canciones que hicieron falta o las bandas que fueron excluidas o ninguneadas. Vale la pena pensar este documental como la búsqueda de un continente por tener una voz y un sonido propios, mientras sus habitantes intentan encontrar su lugar en el mundo.

@arturocharria

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