¿Qué hace usted en la campaña?
Antes de la primera vuelta estaba ayudando sin tener ningún cargo. Pero pasada esa jornada, el candidato me encargó de coordinar un equipo de comunicaciones y también una coordinación territorial. Estoy en ambas cosas, aunque más en lo territorial.
¿Cuáles fueron los ajustes de fondo que se hicieron?
Tuvimos dos errores, dos causas, que nos afectaron en primera vuelta. Un exceso de optimismo, por un lado, y una escasez de recursos, por el otro. Todo se hizo con muy poca plata aunque se intentó una gran campaña, pero no fue suficiente para sacar a votar a la gente que queríamos. Si ven la votación que obtuvo Iván Cepeda y la popularidad que mantiene el presidente Gustavo Petro en estos últimos meses hay cercanía. Y para poder transferir todos esos votos a Cepeda, se necesita de una logística.
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¿El apoyo al candidato puede crecer si se le hereda aún más el respaldo del presidente?
Es que se puede encontrar en todo el país que por lo menos un 50 % de las personas creen que este ha sido un buen gobierno y que lo siguen respaldando. Pero si no tenemos para movilizar a los más pobres, estoy hablando de campesinos, de regiones muy aisladas, indígenas, etcétera, que están muy lejos de los centros de votación, pues se pierde un porcentaje. Ese porcentaje lo perdimos en la primera vuelta y lo queremos recuperar para esta. ¿Cómo? Pues obviamente hay que llevar recursos para movilización en esos lugares.
La oposición dice que el Gobierno sí apoya a Cepeda y que desde ahí inyectan esos recursos…
No, lo apoya muy poco. Si yo fuera el presidente, le pido por lo menos a diez ministros muy populares hoy en día que renuncien y se vayan a la campaña. Eso hubiera sido un apoyo muy grande, pero realmente del Gobierno aquí solo ha venido Felipe Hartman, que va a manejar precisamente la gerencia de la logística ese “día D”. Pero del Gobierno no se ha recibido apoyo. Obviamente, el actual Gobierno, y esto lo hace cualquier presidente en cualquier lugar del mundo, defiende su obra y más en los últimos meses. Por eso, ha ido a inaugurar cosas, a mostrar lo que se ha hecho.
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Entonces, ¿de dónde están saliendo esos recursos?
Solo préstamos bancarios. El candidato ha sido enfático en que no se aceptan donaciones y ha sido muy riguroso en la financiación. Eso, desde mi punto de vista personal, le ha dado una ventaja a Abelardo (De la Espriella) muy grande, porque sí tiene préstamos de muchos bancos, donaciones y pues se le nota mucho dinero. Pero hay una campaña que todavía puede ser visible, incluso en las redes sociales.
¿Van a impulsar este último punto, el digital?
Le vamos a meter toda la gasolina que nos queda a la última semana.
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¿Qué va a pasar esa semana final en la campaña del candidato Iván Cepeda?
En esta etapa el candidato se está acercando más a los líderes, a líderes sociales, líderes políticos, líderes étnicos. Ha tenido más contacto con ellos. Se están produciendo más piezas para comunicar. Se ha dedicado más tiempo a grabar videos, que vamos a empezar a socializar en esta última semana. Les está hablando a los señores de la tercera edad, a las mujeres, a los trabajadores por aparte; se ha dedicado más a las comunicaciones, pero básicamente se necesita es que tenga contacto más directo con los líderes, con la gente que está apoyando en las regiones.
¿Y qué tan complejo ha sido convencer a una persona que se muestra tan rígida?
Ha sido difícil, sí. Iván Cepeda es un hombre honesto y él cree que ponerlo a hacer cosas que en su vida cotidiana no hace es como engañar al electorado. Por ejemplo, él jamás iría a la calle a comerse un perro caliente, ni se montaría un Transmilenio, ni iría a un carnaval como lo han hecho otros candidatos que sí quieren posar de populares. Ha querido ser auténtico y para nosotros, los comunicadores, es muy complicado vender un producto así. Por un lado se gana, porque la gente entiende que apostándole a una persona honesta, auténtica; y, por otro lado, pues le damos ventaja al contrincante que es una persona muy histriónica, magnética, vital, corriendo por un lado, para el otro. Es un showman.
¿Pueden atajar la ventaja que usted mismo reconoce que les tomaron?
A Abelardo es muy fácil atacarlo, porque no hay que tener fake news. Nosotros no tenemos que hacer eso para atacarlo, porque simplemente debemos coger los videos de su vida pasada y comparar todo lo que decía y lo que dice ahora. Ahí vemos a una persona que se acomoda electoralmente al vaivén de las cosas; o sea, antes era ateo y ahora un ser religioso. Ha matado a un animal y ahora dice que es animalista. Va dando bandazos, mientras que ese no es el caso de Iván Cepeda, que es una persona totalmente coherente y honesta.
¿La campaña ya tiene una identidad clara?
Sí, porque antes le preguntábamos a muchas personas cuál era el eslogan de la campaña y nadie sabía; no había un eslogan posicionado, había muchos. El primer trabajo que hicimos desde comunicaciones fue reunirnos con muchos expertos, mucha gente a buscar un eslogan. Se logró. Un chico propuso esto de “me la juego por la vida”, algo que es modular y se presta para contarlo a todo. Pero Abelardo tenía un eslogan desde el año pasado y lo ha mantenido, tenía símbolos. Nosotros no teníamos símbolos. Entonces, los jóvenes propusieron este del corazón, que ha tenido críticas, pero antes no existía. En comunicación es importante llamar la atención, que el cerebro vea cosas distintas y en este caso ahí está funcionando.
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¿Se puede desligar la figura de Gustavo Petro de la de Iván Cepeda?
No ha sido difícil, porque son personalidades distintas. Gustavo Petro es un hombre que reacciona más fácil al calor de los hechos, mientras que Iván Cepeda es un tipo mucho más pausado, tranquilo, que piensa un poco más las cosas antes de actuar. Son dos personalidades que en algún momento se complementan, pero que también pueden chocar. Iván Cepeda tiene claro que tenemos que continuar la obra de gobierno de Gustavo Petro, que es lo que podemos ofrecerle a la gente.
¿La figura y las acciones del presidente Gustavo Petro afectaron la campaña?
Sí, puede ser. Hay cosas que nos benefician, como las obras de gobierno, el bono pensional de los viejos, la entrega de tierras a los campesinos, el salario mínimo vital y muchas otras ejecutorías. Pero también hay cosas que no nos favorecen, como las confrontaciones con Estados Unidos, la demora en reconocer los resultados electorales. La constituyente nos estaba haciendo un daño grandísimo; eso era un proyecto de la Presidencia que asociaban con Iván Cepeda y del cual Iván Cepeda no se podía desligar fácil. Pero afortunadamente se retiró e Iván pudo quitarse ese piano de encima, que nos estaba haciendo daño.
Ahora, con el cambio de estrategia, ¿a qué regiones le van a apuntar para la segunda vuelta?
Tenemos un desfase en Antioquia, en el eje cafetero y en los santanderes. Acá en el centro es menor, pero también lo que es Cundinamarca, Tolima, Huila y Meta. Ahí es donde nosotros perdemos con Abelardo. Entonces, lo que estamos haciendo es sostener lo que tenemos en las dos costas donde ganamos, Pacífica y Atlántica; y en Bogotá, donde ganamos, pero aquí se nos acercaron.
¿Habrá reconocimiento de resultados el 21 de junio?
Lo que pasa es que hay un antecedente, que es la elección al Congreso de 2022, cuando en un preconteo nos embolataron 700.000 votos. Entonces, cuando el presidente y el candidato dicen que no reconocen el preconteo pues no están haciendo nada distinto a esperar el resultado oficial. El preconteo no es un resultado oficial, ni vinculante. Le tenemos mucha desconfianza, porque además está en manos de una empresa privada, no es del Estado. No sé cuál sea el resultado, pero vamos a esperar los escrutinios. No es que se desconozca el resultado.
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Pero sí hay alertas derivadas de la posible no aceptación de resultados…
Hay un riesgo y es que esto está muy reñido y pudiera pasar lo de Perú. Lo de Perú, si llegara a pasar acá, yo no sé qué pasaría. Es que ambos, o el que vaya perdiendo por 1.000 o 2.000 votos, va a salir a decir que hay un fraude. Eso es muy natural y va a pedir que haya un reconteo de los votos mesa a mesa y eso puede tardarse días o semanas. No descarto que esa votación aquí sea muy reñida, muy parecido a lo que está pasando en Perú ahora. No sé qué va a pasar allá, pero acá ojalá no se dé esa situación, y el que gane por lo menos le meta 200.000 o 300.000 votos encima al otro para disipar dudas. Una votación menor aquí, con menos de 10.000 votos de ventaja, sería terrible; no me imagino ese caos.
En todo caso, gane quien gane, el país y su institucionalidad continúan…
Sí, y el relevo presidencial va a existir. Nosotros somos demócratas y el 7 de agosto, al que gane el domingo 21 de junio, el presidente Petro le va a entregar el poder como constitucionalmente se comprometió. Ahora, quién sabe qué pasa después de ese día, pues porque uno metido en la lista Clinton es una cosa muy injusta. No sé cómo haga el presidente a partir de esa fecha.
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