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Cómo se transmite el sarampión, quiénes se deben vacunar, y otras preguntas de la enfermedad

¿Qué tan grave es el sarampión? ¿Qué tan fácil se contagia? ¿Quiénes están en mayor riesgo? ¿Sirve la vacuna y es segura? Con apoyo de información de la OMS, la UNICEF y los CDC, respondemos las principales dudas sobre una enfermedad altamente contagiosa que puede causar complicaciones severas e incluso la muerte, pero que es prevenible con dos dosis de una vacuna gratuita y eficaz.

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26 de febrero de 2026 - 05:19 p. m.
El sarampión es causado por un virus de la familia de los paramixovirus y normalmente se suele transmitir a través del contacto directo y del aire.
El sarampión es causado por un virus de la familia de los paramixovirus y normalmente se suele transmitir a través del contacto directo y del aire.
Foto: Pixnio
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El mundo vive un resurgimiento del sarampión. Como lo hemos explicado en notas como esta y esta, eso se debe, sobre todo, a bajas coberturas de vacunación.

Colombia sigue siendo un país declarado como libre de sarampión, pero como nos han dicho epidemiólogos y estudiosos del tema, el país enfrenta un riesgo importante: este año, se realiza en México, Estados Unidos y Canadá el Mundial de Fútbol. Esos tres países concentran hoy más del 95% de los casos de sarampión en el mundo. También hay brotes en países como Argentina y Bolivia.

Para los expertos, es cuestión de tiempo que el país comience a tener casos sospechosos de la enfermedad. Esa situación ha disparado algunas dudas: ¿por qué es tan peligrosa? ¿La vacunación es para toda la vida? ¿Cuáles son las poblaciones más vulnerables? Con ayuda de UNICEF y la ONU, respondemos esas dudas.

Puede ver: Sarampión y Mundial 2026: estas son las directrices de Minsalud ante el riesgo de brotes

¿Qué es el sarampión?

Según la OMS, y en términos bastante simples, es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus. Puede causar una enfermedad grave, complicaciones e incluso la muerte. Antes de que se introdujera la vacuna contra el sarampión en 1963 y comenzara la vacunación generalizada, se producían importantes epidemias cada dos o tres años, que causaban unos 2,6 millones de muertes anuales. El virus infecta las vías respiratorias. Provoca fiebre alta, tos, rinorrea y una erupción cutánea que se extiende por todo el cuerpo.

A nivel mundial sigue siendo una de las principales causas de muerte en niños pequeños, pese a que existe una vacuna segura y eficaz para prevenirlo.

¿Cómo se propaga el sarampión?

Los científicos saben que el sarampión puede contagiarse cuando una persona infectada tose o estornuda. Según UNICEF, otras personas pueden infectarse si respiran aire contaminado o tocan una superficie infectada y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca, pues el virus del sarampión puede vivir hasta dos horas en el aire o en una superficie. La Organización Mundial de la Salud estima que una persona infectada puede transmitir la enfermedad desde cuatro días antes de la aparición de la erupción hasta cuatro días después de su aparición.

¿Qué tan trasmisible es el sarampión?

Muy trasmisible. De hecho, de todos los virus que los humanos conocemos, el del sarampión es uno de los más trasmisibles, incluso más que la COVID-19, la gripe, la varicela o el ébola. La OMS explica que por cada persona que contrae sarampión, entre 12 y 18 personas más se infectarán si no están vacunadas. Es tan contagioso que, si una persona lo contrae, hasta el 90 % de las personas expuestas al virus que no son inmunes también se infectarán. UNICEF explica que esa es, en parte, la razón por la que los recientes brotes de sarampión se han propagado tan rápidamente, sobre todo entre las poblaciones con tasas de vacunación más bajas.

¿Qué tan grave puede ser el sarampión?

De ninguna manera se puede subestimar. Puede ser una enfermedad muy grave. Cada año, alrededor de 136.000 personas en todo el mundo mueren a causa del sarampión y sus complicaciones. La mayoría son niños. En el año 2000, antes de que la vacuna contra el sarampión estuviera tan ampliamente disponible como lo está hoy, 761.000 niños morían cada año de sarampión y sus complicaciones.

UNICEF señala que, “además de la hospitalización y la muerte, el sarampión puede causar complicaciones de salud debilitantes a largo plazo. También puede dañar el sistema inmunitario al ‘borrar’ su memoria sobre cómo combatir las infecciones, dejando a los sobrevivientes del sarampión vulnerables a otras enfermedades durante semanas o incluso meses”. El virus puede provocar neumonía, encefalitis (que se define como una inflamación del cerebro), pérdida de la visión o de la audición, e incluso secuelas neurológicas permanentes.

Además, ese “borrado” inmunológico significa que, incluso después de superar la infección, el cuerpo puede quedar temporalmente más expuesto frente a otras enfermedades. Por eso el sarampión no es una enfermedad leve ni inofensiva.

Puede ver: El programa Canguro ha salvado a miles de bebés prematuros desde 1978. Hoy tambalea

¿Cuáles son los síntomas del sarampión?

Los síntomas del sarampión suelen aparecer entre siete y catorce días después del contacto con el virus, aunque en algunos casos el periodo de incubación puede extenderse un poco más. La enfermedad comienza con fiebre alta, tos, goteo nasal y conjuntivitis, es decir, ojos rojos y llorosos. En esta fase inicial, la OMS cuenta que también pueden aparecer las llamadas manchas de Koplik, pequeños puntos blancos dentro de la boca que son característicos del sarampión.

La conocida erupción cutánea aparece por lo general entre tres y cinco días después de los primeros síntomas. Suele comenzar en la cara, cerca de la línea del cabello y detrás de las orejas, y luego se extiende hacia el cuello, el tronco, los brazos, las piernas y los pies. Cuando surge el brote, la fiebre puede aumentar. Los síntomas pueden confundirse con la rubeola, pero hay diferencias importantes. Una de ellas, quizá la más importante, es que el sarampión suele producir fiebre más alta.

¿Quién está en riesgo?

La OMS es clara: cualquier persona no inmune (no vacunada o vacunada pero sin desarrollar inmunidad) puede infectarse. Sin embargo, hay varios grupos poblacionales con mayor probabilidad de sufrir complicaciones:

Los niños pequeños no vacunados y las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves del sarampión. En los primeros, el sistema inmunológico aún está en desarrollo, lo que aumenta la probabilidad de neumonía, deshidratación, infecciones del oído e incluso encefalitis, una inflamación del cerebro que puede dejar secuelas permanentes o causar la muerte.

En el caso de las mujeres embarazadas, el sarampión puede provocar complicaciones tanto para la madre como para el feto. Se ha asociado con mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer e incluso pérdida del embarazo. Además, si la madre no está vacunada y contrae la infección, puede transmitir el virus al recién nacido. La OMS agrega que las complicaciones son más comunes en niños menores de 5 años y adultos mayores de 30. Son más probables en niños desnutridos, especialmente en aquellos con deficiencia de vitamina A o con un sistema inmunitario debilitado por el VIH u otras enfermedades.

Puede ver: ¿Por qué resurgió el sarampión, cuando ya estaba controlado, y cómo se puede contener?

¿Hay tratamiento contra el sarampión?

La OMS señala que no existe un tratamiento específico para el sarampión. Los cuidados deben centrarse en aliviar los síntomas, hacer sentir cómoda a la persona y prevenir complicaciones. Beber suficiente agua y tratar la deshidratación puede reponer los líquidos perdidos por la diarrea o los vómitos. Llevar una dieta saludable también es importante. El organismo señala que los médicos pueden usar antibióticos para tratar la neumonía y las infecciones de oídos y ojos.

Es cierto que, si una persona contrae sarampión, la Organización Mundial de la Salud recomienda administrar dos dosis altas de vitamina A para ayudar a reducir el riesgo. Sin embargo, incluso en poblaciones con una alta prevalencia de deficiencia de vitamina A, la suplementación no sustituye a la vacunación.

¿Sirve la vacunación?

Absolutamente. La única garantía contra el sarampión es la vacunación. Dos dosis ofrecen más del 97 % de protección. Antes de la introducción de la vacuna masiva contra el sarampión en 1980, alrededor de 2,6 millones de personas morían de la enfermedad cada año en todo el mundo. Estas cifras se redujeron drásticamente tras la vacunación a gran escala. Esto es toda una revolución: se estima que, en los últimos 50 años, la vacuna contra el sarampión ha salvado 94 millones de vidas, la mayoría de ellas de niños. Es costo-efectiva: cuesta menos de USD 1 por niño.

Para garantizar la inmunidad hay que administrar dos dosis a los niños. Por lo general, en los países donde el sarampión es frecuente, la primera dosis se administra a los nueve meses de edad, y en otros países entre los 12 y los 15 meses. La segunda dosis suele darse entre los 15 y los 18 meses.

En Colombia, la vacuna se aplica dentro del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Es decir, es completamente gratis. La primera dosis de la triple viral (que protege contra sarampión, rubéola y paperas) se administra al año de edad, y la segunda a los 18 meses. Además, se realizan jornadas de refuerzo y campañas de vacunación cuando es necesario para mantener altas coberturas y prevenir brotes.

¿Cómo sirve la vacunación?

La vacuna es segura y eficaz. La primera dosis de la vacuna ofrece aproximadamente un 93 % de inmunidad, mientras que dos dosis confieren más del 97 %. Si bien esta diferencia puede parecer leve, dice UNICEF, se traduce en millones de niños más protegidos cada año al recibir dos dosis en lugar de una. Como pasa con otras vacunas, la del sarampión contiene un antígeno que capacita al sistema inmunitario para reconocer y combatir la enfermedad en el futuro.

La vacuna triple vírica, en concreto, contiene virus vivos atenuados que no causan enfermedad en personas sanas, pero estimulan una inmunidad fuerte y duradera.

¿La vacuna tiene efectos adversos?

La mayoría de los niños que reciben la vacuna triple vírica no experimentan efectos adversos. Sin embargo, las reacciones pueden incluir hinchazón leve, dolor en el lugar de la inyección o febrícula. Son efectos son de corta duración y mucho menos graves que las peligrosas complicaciones del sarampión, las paperas o la rubéola.

UNICEF también aclara que las vacunas no aumentan el riesgo de contraer otras enfermedades infecciosas. “De hecho, existe evidencia de que las vacunas pueden ayudar al sistema inmunitario a combatir incluso los virus contra los que no se vacunaron específicamente, gracias a que ayudan al cuerpo a reconocer tipos similares de infecciones”, continúa la entidad en una sección de dudas.

Puede ver: “No va a ser el primer caso de sarampión; tenemos que trabajar en equipo”: directora del INS

¿La vacuna tiene relación con el autismo?

No. Es completamente falso. Ningún estudio creíble ha encontrado evidencia de un vínculo entre la vacuna y el autismo. Por ejemplo, un estudio de 537.303 niños en Dinamarca encontró que los niños vacunados no tenían más probabilidades de tener autismo que los niños no vacunados. Otro estudio de 535.544 niños vacunados en Finlandia no encontró ninguna tendencia en términos de niños diagnosticados con autismo después de una vacuna MMR . Muchos otros estudios a gran escala han llegado a la misma conclusión. Esta revisión científica ofrece un buen panorama de las investigaciones que se han realizado desde entonces en más de un millón de niños y que en ninguna de ellas se ha encontrado ningún vínculo.

¿Las vacunas sobrecargan el sistema inmunológico del bebé?

No. Las vacunas no sobrecargan el sistema inmunológico de un bebé.

Desde el nacimiento, el sistema inmune está preparado para enfrentarse a miles de antígenos (sustancias que desencadenan respuesta inmunitaria) todos los días. Cada vez que un bebé respira, come o toca superficies, entra en contacto con una enorme cantidad de microorganismos. En comparación con esa exposición cotidiana, la cantidad de antígenos que contienen las vacunas es muy pequeña.

De hecho, dice UNICEF, es todo lo contrario. Incluso al administrar varias vacunas a la vez, la cantidad de antígenos es minúscula en comparación con la exposición diaria a los gérmenes ambientales, como bacterias y virus, que los bebés enfrentan. El sistema inmunitario de los bebés está diseñado para gestionar una cantidad mucho mayor que la pequeña cantidad de antígenos presentes en las vacunas.

¿Quiénes deben vacunarse ahora?

En realidad, todos. La recomendación principal es que todos los niños reciban dos dosis de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas), según el esquema nacional. Esa es la base para lograr una protección individual y colectiva adecuada.

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Pero adolescentes y adultos que no tengan esquema completo o no estén seguros de haber recibido dos dosis también deben vacunarse o verificar su carné. Esto es especialmente importante si hay brotes activos (como hoy), si va a viajar al exterior o si trabaja en entornos de alto riesgo, como personal de salud. Hay excepciones. Pero cualquier excepción deberá ser informada por el personal médico.

¿Es mejor obtener inmunidad de forma “natural” contrayendo el sarampión?

No. Además de los graves riesgos derivados de la propia infección, que incluyen la muerte o secuelas definitivas, los científicos señalan que la inmunidad adquirida al contraer una enfermedad puede ser menos fiable y no durar tanto como la inmunidad adquirida mediante la respuesta natural del cuerpo a una vacuna.

¿Qué es la inmunidad de grupo?

La inmunidad de grupo (también llamada inmunidad colectiva) es el efecto que se produce cuando una proporción muy alta de una comunidad o población está vacunada contra una enfermedad, lo que dificulta que el virus circule.

Funciona así: si la mayoría de las personas es inmune, el virus tiene pocas oportunidades de encontrar a alguien susceptible. Eso corta las cadenas de transmisión. Incluso quienes no pueden vacunarse por alguna excepción médica, quedan indirectamente protegidos porque el virus casi no logra propagarse. Por eso vacunarse no es solo un acto de cuidado individual, sino también colectivo.

En el caso del sarampión, que es extremadamente contagioso, como ya explicamos, se necesita una cobertura muy alta para lograr inmunidad de grupo: alrededor del 95 % de la población con dos dosis. Si la cobertura baja de ese nivel, el virus puede volver a circular y provocar brotes. Por eso es clave que todos nos vacunemos.

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Héctor Pinzón T(15733)Hace 33 minutos
Lo que faltaba, además de un monigote que se cree soldadito aspirando a la presidencia, reaparece el sarampión . No se sabe qué es peor.
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