El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) en un comunicado señaló que, hasta el momento, se han reportado 312 municipios en algún nivel de alerta por amenaza de incendios de la cobertura vegetal; de ellos, 91 están en alerta roja, 127 en naranja y 94 en amarilla.
De acuerdo con la entidad, en la actualidad, la región Andina es la que concentra la mayor parte de estas condiciones, seguida de la región Pacífica. Jennifer Dorado, jefe de la Oficina de Pronósticos y Alertas del Ideam, aseguró que la entidad "continúa monitoreando permanentemente las condiciones meteorológicas y ambientales que pueden favorecer la ocurrencia y propagación de incendios de la cobertura vegetal en el territorio nacional".
En la actualidad, los departamentos con mayor número de municipios en alerta roja son Tolima, con 24; Nariño, con 21; Huila, con 14; Boyacá y Cundinamarca, con 7 cada uno, y Cauca y Norte de Santander, con 5 cada uno. En cuanto a los departamentos que tienen más municipios con alerta naranja, son: Cundinamarca, Boyacá, Nariño, Norte de Santander, Tolima, Cauca, Huila y Quindío.
En alerta amarilla, por su parte, están varios municipios de Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Cauca, Santander, Caldas, Nariño, Norte de Santander y Antioquia.
El fenómeno de El Niño y los incendios
Aunque el origen de los incendios es estudiado en cada caso por las autoridades, la reducción de las precipitaciones y las altas temperaturas que puede generar el fenómeno de El Niño en algunas zonas del país son factores que favorecen condiciones más secas y, con ellas, una mayor amenaza de incendios.
Y nada parece indicar que al menos ese factor vaya a mejorar. Como contamos aquí, esta semana el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) dio a conocer su más reciente actualización sobre este evento meteorológico en un boletín que confirma una alerta realizada por científicos en los últimos meses. Según el centro de investigación, El Niño de este año ya llegó a la categoría “muy fuerte”.
Esta categoría es la más elevada a nivel internacional, y según explica la Organización Meteorológica Mundial (OMM), su detección “aumenta la probabilidad de que se produzcan cambios importantes en las precipitaciones, las temperaturas y la circulación atmosférica en muchas regiones del mundo”. En el caso concreto del fenómeno de este año, el CIIFEN ha detectado, durante agosto de 2026, una intensificación de las anomalías de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial, alcanzando valores entre 2.5 °C y 6 °C por encima de lo normal.
Según el centro, se espera que el pico de El Niño se desarrolle durante los meses de octubre a diciembre de 2026. “Se prevén temperaturas del aire sobre lo normal en gran parte del norte de Sudamérica, con mayor intensidad en las Guayanas, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil; alcanzando valores de entre 2.0°C a 3.5°C sobre lo normal”, se lee en el boletín. “Los pronósticos de precipitación estiman lluvias sobre lo normal en la costa de Ecuador y Perú, sur de Brasil, parte de Paraguay, así como en el centro de Chile; y condiciones bajo lo normal en el norte de Sudamérica: en Colombia, Venezuela y las Guayanas, Amazonía de Ecuador y Perú, norte de Brasil y también en el sur de Chile".
Frente a las precipitaciones, el centro reporta que en agosto se registraron precipitaciones por debajo de lo normal en Centroamérica y el norte del continente, incluyendo Venezuela, Colombia, las Guayanas, el norte de Brasil, la Amazonia de Ecuador y la selva norte de Perú. Por otro lado, se observaron precipitaciones por encima de lo normal en partes de Panamá, la costa del Pacífico de Colombia, noreste de Argentina, Paraguay y Uruguay, así como el centro de Chile. “Para el trimestre octubre-diciembre de 2026, diferentes modelos prevén temperaturas del aire sobre lo normal en Sudamérica, con anomalías más intensas, entre 2 °C y 3.5 °C, en gran parte de Brasil, Las Guayanas, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia”, concluye el informe.
Es importante señalar que El Niño no es, por sí mismo, la causa de un incendio: para que una conflagración ocurra, también intervienen factores como la disponibilidad de material vegetal seco, las condiciones del viento y, en algunos casos, actividades humanas.
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