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Donovan murió bajo custodia policial: en la captura recibió golpes y descargas eléctricas

Donovan Balanta tenía 34 años, era padre de dos hijos, trabajaba en una farmacéutica y estaba a punto de terminar sus estudios de criminalística. Su familia lo recuerda como un joven respetuoso, trabajador y “echado para adelante”. La Policía confirmó que utilizó un taser en el procedimiento que precedió a su muerte. ¿Qué ocurrió esa noche?

Ana Rodríguez Novoa
22 de septiembre de 2026 – 01:09 p. m.
La familia asegura que hasta 20 policías golpearon a Donovan esposado e ignoraron sus pedidos de auxilio. Murió bajo custodia policial.
La familia asegura que hasta 20 policías golpearon a Donovan esposado e ignoraron sus pedidos de auxilio. Murió bajo custodia policial.

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Donovan Balanta Paz murió bajo custodia policial. Esa noche regresaba de recoger a su novia la noche del domingo 20 de septiembre cuando llegó al barrio Caracolí, en los límites entre Ciudad Bolívar y el municipio de Soacha. En el sector ya había varios policías atendiendo una situación, que la institución calificó como una riña. Según su familia, él no participaba en esa discusión, pero rompió una botella a unos 50 metros de los uniformados sin lanzarla. Después corrió al notar que los agentes se dirigían hacia él.

Los uniformados lo persiguieron cerca de una cuadra y media, lo alcanzaron y lo redujeron. La Policía de Soacha confirmó que en el procedimiento utilizaron un dispositivo de descargas eléctricas, conocido como taser, para inmovilizarlo. Luego trasladaron a Donovan y a José Luis Guerrero Moreno hasta la Estación Cazucá.

La familia denuncia que, luego de tenerlo esposado y tendido en el piso, varios policías lo golpearon y accionaron el dispositivo repetidamente contra su espalda y su pecho. También, que el joven pidió ayuda, porque no podía respirar. No obstante, solo recibió atención cuando perdió el conocimiento. Esa misma noche murió bajo custodia policial.

La Policía sostiene que sufrió una afectación repentina dentro de la estación y llegó con vida al hospital. Sus allegados afirman que ingresó al centro asistencial sin signos vitales. Medicina Legal deberá establecer la causa de la muerte y determinar si existe relación con las descargas, los golpes o alguna condición médica.

“Era un joven echado para adelante”

Jhon Deiby Gómez Murillo, familiar de Donovan y padrino de uno de sus hijos, habló con El Espectador sobre su vida y las horas previas a su muerte. “Era un muchacho muy centrado en sus cosas, respetuoso y trabajador”, relató. Donovan vivía con su madre, era padre de dos hijos, trabajaba en una empresa farmacéutica y estaba próximo a terminar sus estudios de criminalística.

También apoyaba actividades deportivas para niños y adolescentes de Caracolí. Una lideresa afro y defensora de víctimas que lo conoció desde joven recordó que ayudaba a organizar equipos de fútbol para mantener a los muchachos vinculados a procesos comunitarios. La mujer pidió reservar su identidad por razones de seguridad.

Gómez aseguró que entre 15 y 20 policías, incluidos integrantes de grupos especiales, participaron en la persecución y reducción de Donovan. Según su versión, algunos lo siguieron cuando comenzó a correr y otros se sumaron al procedimiento cuando lo interceptaron una cuadra y media después.

“Por haber roto esa botella se desencadenó la furia de los policías. Él salió corriendo y lo alcanzaron como a una cuadra y media”, afirmó. El familiar sostiene que los videos muestran a varios agentes golpeándolo en la cara y el pecho antes de esposarlo y derribarlo. Las agresiones, denunció, continuaron cuando Donovan ya estaba inmovilizado en el suelo.

“Tenía un pie encima y seguían pateándolo. Un policía llegó con el táser y volvió a descargarlo. No había necesidad porque ya lo habían reducido”, señaló. La familia también denuncia que algunos uniformados utilizaron insultos racistas mientras lo golpeaban. Una lideresa afro que acompaña el caso aseguró que varios testigos escucharon expresiones relacionadas con su color de piel.

“No puedo respirar”: el llamado de auxilio de Donovan

La Policía también trasladó a José Luis Guerrero Moreno, amigo de infancia de Donovan y a quien la familia considera como un hermano. Según Gómez, Guerrero llegó para defenderlo durante el procedimiento, pero los uniformados también lo sometieron con descargas, para esposarlo. La lideresa afro aseguró que Guerrero permanece hospitalizado por las lesiones que sufrió.

En la Estación Cazucá, Donovan pidió ayuda y dijo que sentía un fuerte dolor en el pecho y no podía respirar. Como Guerrero también estaba esposado, solo pudo levantarle el pantalón cuando comenzó a perder fuerzas. El familiar denuncia que una patrullera ignoró las súplicas, acusó a Donovan de fingir y le arrojó agua en el rostro. Los policías habrían solicitado asistencia médica únicamente cuando perdió el conocimiento. La institución no respondió a estos señalamientos en su comunicado.

Versiones enfrentadas sobre su llegada al hospital

La Policía asegura que sus uniformados activaron de inmediato los protocolos y trasladaron a Donovan al Hospital Cardiovascular Luis Carlos Galán de Soacha. Según la institución, el personal médico confirmó su muerte hacia las 7:30 de la noche. La familia afirma que llegó sin signos vitales y que los agentes lo dejaron en urgencias sin explicar los golpes, las descargas ni las circunstancias de la detención. “Lo entraron, dejaron el problema en el hospital y se fueron. No dieron razón de por qué lo llevaban ni en qué condiciones”, aseguró Gómez.

La lideresa afro aseguró que, horas después de la muerte de Donovan, varios policías llegaron a la vivienda de su madre. Allí, uno de los uniformados habría lanzado insultos y amenazas contra la familia. Los allegados denunciaron lo ocurrido ante mandos de las policías de Bogotá y Soacha, quienes habrían ofrecido dejar dos agentes durante tres meses para vigilar la casa. La lideresa pidió protección independiente para la familia, los testigos y quienes difundieron los videos. La Inspección General abrió una indagación disciplinaria, mientras la familia solicitó que la Fiscalía investigue los hechos y garantice su seguridad.

Líderes afro alertan sobre otras agresiones

La lideresa afirmó que el caso de Donovan no sería aislado. Organizaciones de Soacha y Ciudad Bolívar han conocido denuncias de jóvenes afro que presuntamente sufrieron golpes, requisas discriminatorias e insultos durante procedimientos policiales. Mencionó a un adolescente de 15 años que habría sido golpeado en el barrio La Isla. Cuando un familiar intentó grabar, los agentes presuntamente lo agredieron, dañaron su teléfono y se llevaron otro al señalar que era robado. La familia no denunció por miedo y abandonó el sector.

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También denunció insultos y presiones contra lideresas para que entreguen información sobre redes de narcotráfico. “Hacemos trabajo de derechos humanos, no somos informantes”, afirmó. Además, cuestionó la respuesta policial ante las fronteras invisibles entre Caracolí, La Isla, Los Robles, El Arroyo y Villa Sandra, y pidió protección para quienes acompañan el caso y trabajan para evitar que grupos criminales vinculen a jóvenes al microtráfico.

La lideresa solicitó que las autoridades analicen si el racismo influyó en el trato contra Donovan y en el nivel de fuerza utilizado.“Todavía se siente la discriminación contra la población negra. Rechazamos que estén tratando a nuestros jóvenes como si sus vidas no valieran”, afirmó. También pidió aclarar la competencia territorial del procedimiento. Según su versión, policías adscritos a Soacha persiguieron y capturaron a Donovan en un punto que pertenecería a Bogotá. Esa delimitación deberá establecerse mediante los registros oficiales y la ubicación exacta de los hechos.

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El antecedente de Javier Ordóñez

La muerte de Donovan revive el caso de Javier Ordóñez, quien falleció en septiembre de 2020 después de que dos policías accionaran sus armas eléctricas al menos 10 veces mientras permanecía reducido y pedía que se detuvieran. Luego lo trasladaron al CAI de Villa Luz, donde recibió nuevos golpes que le provocaron una hemorragia interna. La justicia condenó a uno de los patrulleros a 20 años de prisión y la Procuraduría destituyó e inhabilitó a los dos agentes involucrados inicialmente.

Seis años después, el caso de Donovan vuelve a dejar las mismas preguntas: hasta dónde puede llegar la fuerza policial, quién controla el uso del táser y qué garantías tiene una persona cuando queda bajo custodia de quienes deben protegerla. Esta vez, los videos, los testimonios, la historia clínica y el dictamen forense deberán dar las respuestas que exige su familia.

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Ana Rodríguez Novoa

Por Ana Rodríguez Novoa

Periodista y profesional en Opinión Pública desde 2021, formada en la Universidad del Rosario. Con especial interés en temas sociales y culturales de Bogotá. Ha trabajado en redacciones universitarias y proyectos editoriales, con experiencia en reportería y escritura narrativa. Actualmente hace parte del equipo de Bogotá en El Espectador. amrodriguez@elespectador.com
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Comentarios
  • Piedad(81806)•23 de septiembre de 2026 – 09:20
    La policia es violenta y bruta en todas partes del mundo¡¡¡¡¡¡¡¡¡
  • Alberto(02787)•23 de septiembre de 2026 – 07:52
    ¡Se fue Petro y volvió la violencia en la Policía!… y el gato bravucón? Bien, gracias.
  • Martha(69929)•23 de septiembre de 2026 – 06:44
    Terrible asesinato,y ahora qué? La oficina del terrible espriella defenderá a éstos honorables policías???
  • Carmen(76737)•22 de septiembre de 2026 – 23:51
    Qué horror! Brutalidad policial que no puede quedar en la impunidad. Justicia para Donovan y su familia Cárcel para los asesinos!
  • Álamo(88990)•22 de septiembre de 2026 – 22:45
    Carta blanca tiene la fuerza pública para ‘actuar’ sobre la ciudadanía, sin importar los ‘excesos’, otra forma del ‘destripe’; los resultados: la población inerme bajo las botas defendidas desde la casa de nari.
  • Usuario(37646)•22 de septiembre de 2026 – 19:16
    Es un vil exceso de autoridad. En el nuevo modelo abelardista qué tanta exigencia investigativa tendrá este caso?Se replicará el caso ICE americanano para todos los colombianos? Se están empoderando a las fuerzas armadas y de policía para los abusos de derechos de los colombianos?
  • René(cey9f)•22 de septiembre de 2026 – 16:29
    Lalo, son DELINCUENTES con uniforme de policias
  • Olegario(51538)•22 de septiembre de 2026 – 15:35
    Un crimen atroz por parte de los uniformados, no cabe duda, pero a son de qué el finado iba a "romper una botella" en un escenario de asonada? El irrespeto a la autoridad en mucha ocasiones deriva en abusos por parte de los uniformados. En USA cuando el ciudadano se opone al arresto los policías, sin pensarlo, le pegan un tiro. Con esos tipos (los de azul oscuro o de verde antes) es mejor no confrontar.
  • Martha(90800)•22 de septiembre de 2026 – 15:28
    Espantoso.
  • Ccdaw(0kmc6)•22 de septiembre de 2026 – 14:02
    En efecto, las "autoridades" policiales abusan de quienes son inofensivos. Para los delincuentes, estiran la mano y resuelven fácil.
  • Lalo(70277)•22 de septiembre de 2026 – 13:53
    Esos cerdos no son policías; son peores que los delincuentes.
  • Noticioso(6975)•22 de septiembre de 2026 – 13:51
    Si así de brutales fueran los polochos para arrestar a las bandas de fleteros, jíbaros de cuadra y proxenetas que los tienen en la nómina, la inseguridad urbana en Colombia se acabaría.

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