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El sacudón a la paz total tras reunión Petro-Trump: Clan del Golfo y ELN, primeros golpeados

Apenas 24 horas después del encuentro en Washington, el Clan del Golfo suspendió temporalmente el diálogo tras la promesa de Petro de capturar a su comandante Chiquito Malo. Pablito, del ELN, e Iván Mordisco, del EMC, también están en la lista. Ejército bombardeó por primera vez en la administración de Petro al ELN.

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05 de febrero de 2026 - 01:00 a. m.
La reunión de Petro y Trump tuvo lugar el pasado 3 de febrero en Washington.
La reunión de Petro y Trump tuvo lugar el pasado 3 de febrero en Washington.
Foto: Agencias EFE – AFP
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Las negociaciones de paz total en Colombia se sacudieron desde Washington. Menos de 24 horas después del encuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump una seguidilla de decisiones y reacciones reconfiguraron los distintos tableros de negociación. La más grave, hasta ahora, fue la suspensión provisional por parte del Clan del Golfo de la mesa de diálogo con el Gobierno. A eso se sumaron los bombardeos contra el ELN en la frontera y un nuevo ultimátum contra Geovany Rojas, Araña, para que su extradición siga frenada.

El anuncio que hizo el Clan del Golfo -autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia- fue el primer impacto. La delegación de la que es considerada la estructura armada más grande del país dijo que la suspensión de la mesa de paz se daba para “realizar consultas” y “aclarar la veracidad de la información” sobre un acuerdo del presidente Petro con Trump “para capturar a tres capos del narcotráfico en Colombia”: Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, conocido como Chiquito Malo, máximo comandante del Clan del Golfo, Pablito (del ELN) e Iván Mordisco (jefe de la disidencia Estado Mayor Central).

La noticia la confirmó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, –quien estuvo en el encuentro entre ambos mandatarios– y dijo que desde Estados Unidos ofrecieron su ayuda para ubicar a Chiquito Malo. Según Sanchéz, el hombre forma parte de los “objetivos de alto valor conjunto” con el país norteamericano, “un esfuerzo que combina inteligencia y acción en cada territorio respetando la soberanía nacional”.

Para Laura Bonilla, investigadora y subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), la decisión del Clan del Golfo es predecible, pero también puede evidenciar vacíos en la comunicación de Petro con sus jefes negociadores en las mesas de paz. “O no hay unidad de Gobierno ni de Estado, y los equipos negociadores no estaban plenamente informados, o el Gobierno actuó como un bloque unitario y decidió que le convenía más que los que se levantaran de la mesa fueran ellos y no el Estado”, explica.

Y agrega: “En el caso del Ejército Gaitanista, a ellos sí literalmente los toma por sorpresa. Ellos dicen: ‘yo estoy en una mesa de negociación justo porque queremos que los cabecillas del grupo eviten la extradición y tengan opciones de negociación, no que nos manden a Estados Unidos como objetivo de alto valor estratégico’”.

Esa clasificación, explica, implica una persecución intensiva. “Ahí sí te buscan por cielo y tierra, con una fuerza de inteligencia muy dura, y eso les complica mucho la vida”, señala.

El proceso de diálogo con el Clan del Golfo lleva dos rondas de negociación en Doha, Catar. El último se dio en diciembre pasado cuando se pactó la creación de tres Zonas de Ubicación Temporal en Chocó y Córdoba. “Ellos habían empezado a vender la idea con mandos medios, con pilotos, con mediación de Catar, de que el proceso iba a avanzar y que se iban a dejar avances importantes de cara al próximo gobierno. Esto es un impacto en la mesa y no sabemos si será definitivo”, dice Bonilla.

Esa apuesta, sin embargo, tiene costos. “La paz es sumamente impopular hoy, y esto tiene consecuencias graves (...) Para volver a recuperar el diálogo como herramienta es muy difícil, porque queda la percepción de que el Estado no cumple, de que te va a traicionar. Y eso es muy complicado, sobre todo en un país con 161 municipios en disputa territorial, con crisis humanitarias muy duras”, afirma.

El primer bombardeo al ELN en el Gobierno Petro

En simultánea con el anuncio del Clan del Golfo, las Fuerzas Militares llevaron a cabo el primer bombardeo en la era Petro contra el ELN. El hecho, que se venía planeando hace varias semanas, se dio justo en la zona de la frontera con Venezuela, en operaciones dirigidas contra estructuras del ELN y el Frente 33 de la disidencia Estado Mayor de los Bloques y Frente. El operativo, que por ahora se concentra en Tibú y El Tarra, deja hasta ahora siete presuntos integrantes del ELN muertos.

Por lo que ha trascendido del encuentro Trump-Petro, Venezuela fue uno de los temas más importantes de la agenda. Para Estados Unidos es fundamental sostener la estabilidad que ha tenido el gobierno con Delcy Rodríguez a la cabeza tras la captura de Maduro por parte de fuerzas de ese país. Para ello, contar con el gobierno de Petro es clave.

En entrevista con El Espectador, el embajador Daniel García-Peña señaló que durante la reunión se conversó “mucho de las posibilidades que Colombia juega en la reconstrucción y estabilización de Venezuela y se acordaron varios temas. El tono fue siempre cordial”.

Desde Estados Unidos, donde cumple con una agenda académica y tuvo una intervención en una sesión protocolaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), el presidente Petro se pronunció sobre el hecho en su cuenta de X y llamó al ELN a aceptar una “misión de verificación científica e internacional” para “la entrega total de infraestructura que sirva al narcotráfico multinacional y recobrar el sendero de la paz”. En su mensaje también invitó a la Iglesia Católica a buscar la configuración de esa instancia de verificación.

Fuentes cercanas a ese proceso le confirmaron a Colombia+20 que esos acercamientos se vienen dando desde el lunes pasado. Ese día hubo una reunión en Catatumbo a la que asistió la delegación de Gobierno en ese proceso de paz con el ELN –suspendido desde enero de 2024 justamente por la arremetida de la guerrilla y los posteriores combates con el Frente 33 en esa zona de Norte de Santander–. También estuvieron representantes de los gobiernos de Suiza y Noruega, así como de la Iglesia Católica.

Entre los participantes sorprendió la presencia de Víctor de Currea de Lugo, quien reapareció en la escena política en septiembre de 2025 cuando -tras la Asamblea de la ONU- el presidente se apareció en una manifestación en Nueva York y pidió a los soldados estadounidenses “desobedecer” las órdenes de Trump en Gaza. La afirmación le costó al jefe de Estado su visa a Estados Unidos.

Currea de Lugo, señalado por acoso sexual es parte del círculo cercano a Petro, lo acompañó en la comitiva que fue a Arabia Saudí, está en la mesa con los exparamilitares y ahora parece ser parte de la cabeza de los acercamientos con el ELN.

A los bombardeos se agrega el hecho de que Gustavo Aníbal Giraldo, conocido como Pablito, uno de los comandantes del ELN y considerado su referente militar principal, también esté clasificado como “objetivo de alto valor” y sea parte de los nombres que Petro y Trump discutieron ayer en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

“Poner a Pablito como objetivo de alto valor cierra completamente la puerta para el ELN. Más los bombardeos, más el hecho de que el Gobierno viene en una campaña de remilitarización de la seguridad”, dice Bonilla. Según la analista, esa estrategia también tiene un cálculo político y electoral. “Petro está jugando a quitarle la narrativa a la derecha. Si la derecha dice ‘yo vengo a militarizar’, Petro puede decir: ‘yo ya militaricé, yo ya bombardeé’”, afirma.

No se trata, sin embargo, de una narrativa nueva. En su discurso desde la plaza de Bolívar el pasado 7 de enero y tras la llamada con Trump, Petro afirmó que le había explicado al mandatario estadounidense que era necesario “quitar el mayor factor de violencia entre Colombia y Venezuela, que hoy por hoy se llama el Ejército de Liberación Nacional”.

El mensaje sobre la extradición de Araña

El Clan del Golfo y el ELN no han sido los únicos grupos que han sentido los coletazos tras la reunión de Petro y Trump. Durante la rueda de prensa que dio el presidente colombiano tras el encuentro, el mandatario advirtió que Geovany Rojas, conocido como Araña y jefe de los Comandos de Frontera, podría terminar en una cárcel de Estados Unidos si no cumple la promesa de erradicar cultivos de hoja de coca antes de marzo, en medio del proceso de extradición que enfrenta por narcotráfico.

A juicio de Bonilla, ese mensaje cumple una función más simbólica que real. “Sacar a una persona como ellos del país no implica una mejoría en la seguridad. Son individuos fácilmente reemplazables. Pero narrativamente y políticamente se ve muy bien extraditar a Araña”.

Aunque no mencionó nombres, el mandatario hizo referencia a un grupo armado que se comprometió a erradicar 30.000 hectáreas de coca en Nariño y Putumayo. Ese fue justamente un acuerdo que el Gobierno pactó en abril del año pasado con Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), un grupo al que está adscrito Comandos de Frontera y que opera en Caquetá, Putumayo, Amazonas, Nariño y Cauca.

En contexto: Petro da ultimátum a “Araña” para demostrar su compromiso para erradicar coca

En su mensaje de X de este miércoles, también se refirió al tema de la coca. “Invito al campesinado a erradicar los cultivos de hoja de coca voluntariamente. Las oficinas de presidencia deben priorizar la sustitución de cultivos”, aseguró Petro.

Horas antes del encuentro en Washington, esa estructura emitió un comunicado en el que le pidió presidente que se respeten los acuerdos de erradicación y cuestionó la amenaza de extradición que hizo el mismo jefe de Estado la semana pasada: “El señor alias “Araña” tiene 10 días para demostrar que el compromiso de erradicar 15.000 hectáreas de cultivos de hoja de Coca en el Putumayo, se cumple", escribió en su cuenta de X el pasado 1 de febrero.

Durante su pronunciamiento frente a los medios, el presidente se refirió a la respuesta de la disidencia y dejó claro que se trata de un compromiso que tendrá una verificación estricta y consecuencias penales si no se cumple.

“Si de verdad lo que hemos propuesto es que en corto plazo, marzo, acaba de salir un comunicado aquí estando en Colombia, de una de esas organizaciones que viven de eso, y se arman y son violentas, que ya está dispuesta en marzo a que se quiten 10.000 hectáreas, 30.000 hectáreas de hoja de coca. Eso es el 10 % de lo que suman las cifras de UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito). Es solo una organización”, afirmó Petro.

A seis meses de que termine el Gobierno Petro, la combinación de presión militar y mensajes de extradición dirigidos incluso a quienes siguen en la mesa de diálogos profundiza las dudas sobre la viabilidad de la paz total.

Mientras el Ejecutivo busca mostrar firmeza ante Estados Unidos y disputarle a la derecha la bandera de la seguridad, el costo inmediato parece recaer sobre unos procesos de negociación cada vez más frágiles, en un escenario marcado por la incertidumbre y el riesgo de nuevas escaladas de violencia.

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Por Cindy A. Morales Castillo

Periodista con posgrado en Estudios Internacionales. Actualmente es la editora de Colombia+20 de El Espectador y docente de Narrativas Digitales de la Universidad Javeriana.@cinmoralejacmorales@elespectador.com

Por Natalia Ortega

Periodista de la Universidad Javeriana. Interesada en temas de género, paz y memoria.@ortegarnatalianortega@elespectador.com

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Amaranto De Jesús Daniels Puello(v8lb8)Hace 1 hora
Es llamativo que se hable de negociaciones e incumplimiento del gobierno, conversaciones sociojuridicas mo es negociación. El CG y ELN han cesado sus acciones violentas, para nada miremos el Sur de Bolívar y el Catatumbo en una disputa cuenta por economías criminales. Si el gobierno toma iniciativa de restablecer la seguridad esta violando acuerdos. Seamos serios en el análisis. Menos carreta y solistas.
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