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El costo de vida bajó ligeramente en julio. Sin embargo, bajo el paraguas del “promedio” se esconden diferencias importantes. Sobre todo, en algunas de las ciudades que ahora enfrentan las consecuencias del terremoto.
Mientras el costo de vida aumentó 6,03 % en los últimos doce meses, en Medellín llegó a 6,95 %, en Bucaramanga a 6,78 % y a Pereira en 6,70 %. En otras ciudades, como Riohacha, el aumento fue de apenas 3,60 %, según el último informe del DANE.
Pereira, además, enfrenta ahora una emergencia que puede complicar todavía más las condiciones económicas de miles de hogares. El terremoto del 10 de agosto dejó edificios destruidos, establecimientos afectados y decenas de miles de niños sin clases. La ciudad llegó al sismo con una inflación anual que ya estaba 0,67 puntos porcentuales por encima del promedio nacional.
Al 15 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportaba 289 personas fallecidas, 3.937 heridas y 143 desaparecidas en el país. En Pereira, los equipos de rescate continuaban trabajando entre los escombros mientras las autoridades evaluaban los daños.
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Vale aclarar que el desastre no explica la inflación de julio por un motivo puntual: ocurrió después del periodo que mide el dato. Pero sí encuentra a la ciudad en una situación en la que una parte de los hogares tendrá que afrontar gastos extraordinarios de reconstrucción, vivienda, transporte y recuperación de sus actividades económicas, justo cuando los precios ya venían aumentando más que el promedio nacional.
La diferencia entre extremos es de 3,55 porcentuales. Eso no quiere decir que una familia de Medellín pague ese porcentaje adicional frente a lo que una de Riohacha por los mismos productos, pues el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se construye con una canasta de bienes y servicios. Pero sí muestra que el aumento del costo de vida no fue igual en todo el país.
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El dato nacional fue inferior al 6,14 % registrado en junio. En julio, los precios aumentaron 0,17 % frente al mes anterior y acumularon un alza de 4,94 % en los primeros siete meses del año.
El comportamiento estuvo marcado por los alimentos. Su variación anual bajó a 5,82 %, mientras la inflación sin alimentos subió hasta 6,08 %. Entre los productos que más han presionado el bolsillo están la papa, que acumula un aumento anual de 41,60 %, la carne de res y sus derivados, con 14,37 %, y el servicio doméstico, con 13,90 %.
Las diferenciales territoriales
Medellín fue la ciudad con mayor inflación anual, con 6,95 %, seguida por Bucaramanga (6,78 %), Pereira (6,70 %), Armenia (6,52 %), Cali (6,41 %) y Popayán (6,20 %).
En Bogotá fue de 5,82 % y en Manizales de 5,83 %. Más abajo quedaron Tunja (5,71 %), Villavicencio (5,59 %), Florencia (5,56 %), Ibagué (5,45 %) y Neiva (5,39 %).
En la Costa Caribe, en cambio, varias ciudades estuvieron por debajo del promedio: Montería y Valledupar registraron 5,17 %, Sincelejo 5,09 %, Barranquilla 5,04 % y Santa Marta 4,97 %. Pasto tuvo una variación de 4,83 % y Riohacha, la más baja de las 23 ciudades medidas por el DANE, de 3,60 %.
En Cali, donde la inflación anual fue de 6,41 %, también quedó expuesta otra dimensión de la emergencia. En el Hospital Universitario del Valle, médicos continuaron atendiendo a pacientes durante el terremoto, mientras otros hospitales de la ciudad y de Manizales enfrentaban las consecuencias del movimiento telúrico.
La emergencia puso a prueba una infraestructura que, además de prestar servicios esenciales, tendrá que asumir los costos de recuperación.
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Chocó, una vulnerabilidad que viene de antes
El caso del Chocó muestra una dificultad diferente. El DANE no desagrega el IPC para todos los municipios del país y una parte de ellos queda agrupada en la categoría de “Otras áreas urbanas”. Por eso, no es posible afirmar a partir de este informe que el departamento haya tenido una inflación determinada.
Pero hay otra manera de medir la vulnerabilidad económica.
Según el DANE, a nivel nacional, el indicador cayó del 31,8 % en 2024 al 28 % en 2025. En Chocó pasó del 67,4 % al 65,3 %, es decir, aproximadamente dos de cada tres personas. La pobreza multidimensional alcanzaba al 30,8 %, frente al 9,9 % en el promedio nacional.
De modo que el terremoto volvió a poner sobre la mesa un problema económico que en Chocó es anterior al sismo: el costo de estar desconectado.
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En San José del Palmar, uno de los municipios afectados, buena parte de las vías secundarias y terciarias siguen sin pavimentar. Cerca del 90 % de las comidas y pasajeros que entran y salen del municipio lo hacen en chiva. Para llegar desde allí a Quibdó hay que atravesar Risaralda y Valle del Cauca: son unos 304 kilómetros y alrededor de siete horas, cuando una conexión directa rondaría los 100 kilómetros.
Después del terremoto, los derrumbes hicieron todavía más difícil mover personas, alimentos y ayudas. En la vía Cartago-San José del Palmar se reportaron inicialmente unos diez grandes deslizamientos y posteriormente testimonios desde la zona hablaron de hasta 18.
El problema tiene una dimensión económica concreta. El chontaduro, el cacao, el aguacate, el borojó y el plátano son parte de la producción de San José del Palmar, pero en un municipio con vías deficientes, sacar una cosecha a tiempo puede convertirse en la diferencia entre venderla y perderla.
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Por eso, el dato de inflación no significa lo mismo para todos. Un aumento de precios de 6 % ocurre dentro de hogares con capacidades muy distintas para absorberlo. Y cuando a una inflación relativamente alta se suma la pérdida de una vivienda, la interrupción de un negocio o el cierre de una carretera, el golpe económico puede multiplicarse.
Colombia cerró julio con una inflación de 6,03 %, todavía muy lejos de la meta de 3 % del Banco de la República. El equipo técnico del Emisor espera que termine 2026 en 6,9 %.
Hay ciudades donde los precios están subiendo bastante más rápido y territorios donde una emergencia como el terremoto vuelve a mostrar que el costo de vida no depende únicamente de cuánto cuesta una papa, un arriendo o un pasaje, sino también de cuánto cuesta llegar hasta ellos y de las vidas afectadas en el sismo de los precios inaccesibles.
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