Durante la mayor parte de su vida adulta, Katherine Sanders tuvo lo que ella denomina una carrera típica para alguien con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
Después de terminar su tesis doctoral sobre la mitología siria de la Edad de Bronce, pasó por varios trabajos sin relación entre sí. Dio clases particulares a estudiantes universitarios. Cosía corsés victorianos para trajes de novia. Diseñaba vidrieras y vendía marcos para fotos. Disfrutaba del trabajo, pero ninguno le parecía su vocación. La vida se le complicó cuando se encontró compaginando un trabajo a tiempo parcial con el cuidado de una niña de cinco años muy vivaz. Sanders, que vive en Edimburgo, Escocia, quemaba la comida en la cocina y se olvidaba de recoger a su hija en la escuela.
Finalmente, decidió trabajar con un coach para que la ayudara a lidiar con su trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), una condición molesta cuyos síntomas característicos son la distracción, el olvido, la inquietud y la impulsividad.
Empezó inscribiéndose en un curso digital llamado “Your ADHD Brain is A-OK” (Tu cerebro con TDAH está bien). Como la mayoría de los coaches de TDAH, Tracy Otsuka, la creadora del curso, también ha sido diagnosticada con este trastorno. Otsuka, que vive en el norte de California, dice que se centra en ayudar a sus clientes a deshacerse de la vergüenza como paso previo para encontrar su propósito y vivir una vida más plena. Los participantes en el curso, que se puede seguir a su propio ritmo, ven 26 vídeos y rellenan hojas de trabajo diseñadas para identificar sus valores y fortalezas.
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Sanders afirma que trabajar con Otsuka le supuso un momento revelador. “Esta mujer es muy inteligente, muy perspicaz”, afirma. “Y aun así hacía cosas como olvidarse de recoger a su hijo en la escuela... Sigue haciendo lo mismo que yo”. La experiencia hizo que Sanders se diera cuenta de que ella también era inteligente, pero tenía un reto específico que debía aprender a gestionar.
Tras completar el curso, mientras Sanders intercambiaba mensajes online con Otsuka, la coach la sorprendió con una sugerencia: ¿quizás le gustaría ser coach ella misma?
Dos años más tarde, armada con la formación y las credenciales de la ADD Coach Academy (ADDCA), Sanders se incorporó a un campo que ha experimentado un auge espectacular a medida que se han multiplicado los diagnósticos de TDAH y los pacientes se han apresurado a buscar la escasa ayuda profesional disponible.
El coaching para el TDAH es un nicho en rápido crecimiento dentro de una industria de coaching mucho más amplia y heterogénea, en su mayor parte sin licencia y sin regular. Los coaches ejecutivos tienen como objetivo ayudar a los directivos a afrontar los retos del liderazgo; los coaches de salud apoyan a las personas con enfermedades crónicas; y los coaches de vida prometen todo, desde mejorar los hábitos de trabajo hasta revitalizar “tu cuerpo, mente y alma”.
El coaching para el TDAH se encuentra en una encrucijada especialmente concurrida, ya que promete aliviar una afección que a veces es incapacitante y estigmatizada. También es uno de los ámbitos menos estudiados en un sector que, en general, está poco investigado y para el que hay pocas pruebas de eficacia. Estas carencias son importantes, porque la demanda está aumentando, incluso aunque las bajas barreras de entrada al coaching faciliten que profesionales con poca formación vendan sus servicios por encima de su valor. Se trata de una receta especialmente arriesgada para los clientes que pueden ser más vulnerables debido a sus problemas de salud mental. Los expertos advierten a los posibles clientes que sean cautelosos y se informen bien.
En teoría, el coaching podría ser útil para las personas con TDAH como parte de un conjunto de herramientas que podría incluir medicación y terapia, afirma el psicólogo clínico e investigador Stephen Faraone, presidente de la Federación Mundial de TDAH. Sin embargo, le preocupa la falta de normas y regulación del sector, y señala que los profesionales sanitarios titulados deben formarse durante años y superar rigurosos exámenes. “El coaching me parece más un negocio, y eso me preocupa”, afirma.
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El auge del coaching
El origen del coaching para mejorar el rendimiento mental y emocional se remonta al menos a 1974, cuando el exentrenador de tenis Tim Gallwey escribió The Inner Game of Tennis (El juego interior del tenis), en el que ofrecía técnicas para contrarrestar la ansiedad que puede sabotear el rendimiento deportivo. El coaching para el TDAH llegó más tarde, impulsado en los años noventa por defensores como Nancy Ratey, Sue Sussman y Madelyn Griffith-Haynie. Sin embargo, no fue hasta la pandemia de la Covid-19 cuando una confluencia de factores —entre ellos, el aumento de todo tipo de problemas de salud mental y el autodiagnóstico a través de TikTok— provocó un crecimiento explosivo a nivel mundial del coaching para el TDAH y del coaching en general.
Hoy en día, los ingresos anuales de todo tipo de coaching han alcanzado los 5.340 millones de dólares, según la Federación Internacional de Coaching. El número de coaches autodenominados ha aumentado un 15 % desde 2023, hasta alcanzar un total de 122.974, según informó la federación en 2025. Es probable que la cifra real sea mucho mayor, debido a los numerosos coaches que se anuncian o que afirman tener ese título profesional en LinkedIn sin tener ninguna formación ni acreditación. Intentar estimar el número de coaches es como “contar los peces del mar”, afirma Jonathan Passmore, psicólogo, coach ejecutivo e investigador en Inglaterra.
¿Y el coaching para el TDAH? Con aproximadamente 7 millones de niños y 15,5 millones de adultos diagnosticados con esta afección en Estados Unidos, y más casos diagnosticados continuamente, los coaches de TDAH tienen muchas perspectivas, especialmente teniendo en cuenta los inconvenientes de los tratamientos establecidos. La medicación puede controlar los síntomas, pero tiene efectos secundarios y no funciona para todo el mundo. Los psicoterapeutas titulados son caros y a menudo difíciles de encontrar, mientras que la falta de requisitos para obtener la licencia estatal significa que los coaches pueden ejercer, a distancia, desde cualquier lugar.
Por otro lado, los coaches pueden ser incluso más caros que los profesionales con licencia, señala Margaret Sibley, psicóloga clínica de la Universidad de Washington y del Hospital Infantil de Seattle y coautora de un reciente artículo de JAMA Network Open sobre una amplia encuesta a coaches de TDAH.
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“Cobran una media de 150 dólares por hora (y algunos cobran más de 500 dólares por hora)”, afirma Sibley. “Esto es similar a las tarifas de reembolso de los psicólogos por terapia de salud mental. Excepto que el coaching para el TDAH no es reembolsable por el seguro en este momento, por lo que solo es accesible para aquellos con altos recursos económicos”.
En una sesión típica de coaching para el TDAH, el coach y el cliente se reúnen para trabajar en un objetivo elegido por el cliente y elaborar un plan de acción para alcanzarlo. Sanders, por ejemplo, afirma que la mayoría de sus clientes se sienten abrumados. “Me dan una lista interminable de cosas que intentan hacer y, cuando han terminado de enumerarlas todas, les pregunto: ‘¿Cómo se siente para una persona intentar hacer todo eso en dos o tres días? ¿Es razonable?’”.
Los coaches suelen ayudar a sus clientes a dividir las tareas en partes más fáciles de conquistar, les sugieren herramientas como temporizadores, diarios y calendarios para mantenerlos encaminados, y programan reuniones para que rindan cuentas. Sin embargo, tal y como coinciden Otsuka y muchos otros coaches, es fundamental aumentar la conciencia de uno mismo y disipar la vergüenza acumulada a lo largo de los años.
“Los adultos con TDAH se vuelven muy buenos siendo duros consigo mismos... todos los demás siempre nos dicen que deberíamos hacer las cosas de otra manera”, afirma David Rickabaugh, presidente de la Organización de Coaches de TDAH, una asociación profesional internacional.
“¡Cambie su vida en 30 días!”
El coaching parece ser cada vez más popular entre las personas con TDAH, aunque una encuesta reciente de la revista ADDitude reveló que solo el 17 % de los adultos que respondieron lo habían probado. El 93 % de los encuestados que habían experimentado el coaching lo recomendaban a otras personas, lo que lo convierte en la segunda intervención para el TDAH más recomendada después del ejercicio y antes de la medicación.
Sin embargo, el sector del coaching sigue siendo un salvaje oeste terapéutico en comparación con la atención sanitaria autorizada. Consideremos la diferencia entre los fármacos y los suplementos: ambos pueden ayudar, pero solo los primeros deben cumplir unos umbrales estandarizados de evidencia y supervisión. Al igual que los fabricantes de suplementos, los coaches suelen sentirse en libertad de hacer afirmaciones grandilocuentes. “¡Cambie su vida en 30 días!”, proclama la página web de una coach que se autodenomina “la autoridad n.º 1 del mundo en cómo dominar el miedo”.
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Sibley y sus colegas, que encuestaron a 481 coaches de TDAH para el informe de JAMA Network Open, descubrieron que el 89 % no tenía formación profesional en salud mental. Solo alrededor del 63 % había completado un plan de estudios avalado por la Organización de Coaches de TDAH. Más del 72 % de los coaches dijeron que tenían, o sospechaban que tenían, TDAH, y más del 90 % dijeron que compartían su experiencia vital en su trabajo.
La encuesta reveló similitudes en las estrategias de los coaches. Más del 90 % afirmó que entrenaba a sus clientes en habilidades de función ejecutiva, que incluyen estrategias de planificación, control de impulsos y automotivación. Más del 90 % afirmó que abordaba el sueño, la autoestima, las preocupaciones emocionales y los comportamientos saludables, como la nutrición y el ejercicio.
A pesar de su relativa falta de formación en salud mental, aproximadamente la mitad de los coaches afirmaron que también abordaban el consumo de sustancias o las adicciones y los traumas, y aproximadamente el 42 % afirmó que trataban “el suicidio, el abuso y/o el daño a uno mismo o a otros”. Esto conlleva riesgos especiales, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de los adultos con TDAH también cumplen los criterios de al menos otro trastorno psiquiátrico, como la ansiedad, la depresión o el consumo de sustancias. Estas complicaciones pueden producir tanto más angustia como una mayor susceptibilidad a las promesas de un alivio rápido. “La ausencia de normas y reglamentos sobre quién puede declararse coach de TDAH hace que sea especialmente importante actuar con la debida diligencia a la hora de seleccionar a un coach de TDAH, sobre todo porque no existen protecciones legales para los clientes”, escriben Sibley y sus colegas.
Cerca del 80 % de los encuestados afirmó que derivaría a los clientes a un profesional de la salud mental para obtener un diagnóstico formal. Sanders va más allá y afirma que deriva escrupulosamente a los clientes con traumas, adicciones o pensamientos suicidas a terapeutas titulados, que, en su opinión, están más cualificados para tratar esos problemas.
Un déficit de datos
A pesar del creciente mercado del coaching para el TDAH, hay pocas pruebas concretas de que funcione. (Sibley y sus colegas escribieron que les “sorprendió la evidente desconexión entre la madurez del coaching para el TDAH como profesión y la infancia de su ciencia”). Una revisión descriptiva de 2018 ampliamente citada proporciona algunas de las pruebas más sólidas sobre este campo hasta la fecha. Los cuatro autores, todos ellos coaches, analizaron 19 estudios, la mayoría de los cuales reportaban mejoras estadísticamente significativas de los síntomas del TDAH, que suelen incluir falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Sin embargo, como señalaron, muchos de los estudios eran pequeños y carecían de grupos de control —personas que no habían recibido coaching— para comparar, además de incluir cualificaciones de coaches muy variadas, lo que dificultaba medir la importancia de la formación.
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La investigación sobre el coaching en general está algo más avanzada. Durante la última década, científicos han publicado más de una docena de metaanálisis —estudios que interpretan varios estudios como un grupo—, la mayoría de los cuales mostraron resultados positivos de pequeños a moderados en diferentes tipos de coaching. Algunas de las conclusiones más sólidas sugieren que los ejecutivos de empresas pueden mejorar sus habilidades relacionadas con el liderazgo y la gestión, y que las personas con enfermedades crónicas pueden cuidarse mejor, por ejemplo, controlando su peso y haciendo más ejercicio. Los clientes de coaching motivados “probablemente aumentarán su conciencia interpersonal y personal”, escribieron los autores de un artículo de 2023 en el Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior.
Sin embargo, algunas de estas revisiones también señalaron problemas similares a los que afectan a la investigación sobre el coaching para el TDAH, como el tamaño reducido de las muestras y el seguimiento limitado, así como la excesiva dependencia de los autoinformes, que a menudo son sesgados.
Los científicos y los propios coaches han pedido que se examine con mayor rigor qué es lo que hace que el coaching sea eficaz.
“Entiendo la preocupación que algunos han expresado sobre la regulación, y compartimos varias de esas preocupaciones”, escribió Rickabaugh, presidente de la Organización de Coaches de TDAH, a los miembros a raíz del informe de JAMA Network Open que, como señaló, destacaba “la variación en nuestro campo, en cuanto a formación, alcance y práctica”. Ese enfoque “puede resultar incómodo”, añadió, “pero documentar esta realidad es realmente necesario si queremos dar forma a las conversaciones sobre las normas de coaching para el TDAH en lugar de que nos impongan unas normas. La calidad es importante, y las credenciales y la formación sirven a nuestros clientes y a nuestra profesión”.
Los investigadores están tratando de averiguar qué prácticas esenciales aportan más beneficios al coaching en general. ¿En qué se diferencian las habilidades de entrevista y escucha activa que los coaches dicen practicar de lo que podría ofrecer un amigo cercano y atento?
Esa pregunta es clave, porque a pesar de las sólidas investigaciones que relacionan la conexión social con una mejor salud mental, el 17 % de los estadounidenses afirma hoy en día no tener amigos íntimos. Las cifras podrían ser peores para las personas con TDAH, que suelen tener dificultades en sus relaciones. Sigue siendo una incógnita si una conexión social unidireccional y remunerada puede aportar los mismos beneficios que una recíproca y gratuita.
Precaución para el comprador
A medida que se generaliza el coaching para todo tipo de fines, los riesgos se hacen más evidentes. Sanders ha publicado recientemente un informe en el que documenta los “fallos sistemáticos” del campo del coaching para el TDAH que, según ella, “requieren una intervención inmediata en todo el sector”.
Algunos reguladores ya están tomando medidas.
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En marzo de 2025, Utah creó un fondo especial para aumentar su capacidad de investigar posibles conductas ilegales por parte de coaches que tratan trastornos de salud mental. Esto se produjo tras una investigación realizada en 2024 por el Salt Lake Tribune y ProPublica, que descubrió que los médicos que habían perdido sus licencias se promocionaban como “coaches de vida” y afirmaban tratar la depresión o “desentrañar” el “caos” emocional de sus clientes. Un hombre contó al Tribune y a ProPublica que un coach le ordenó que rompiera relaciones con su familia y viviera en una tienda de campaña para hacerse más “humilde”.
Sanders se siente animada por algunas de estas tendencias y sigue disfrutando de su trabajo —aunque a veces se distrae por su familiar apetito por la novedad—.
“No dejo de pensar que quizá debería probar la cerámica”, dijo recientemente. “Me encanta la porcelana, ¿sabes?”.
Si está buscando un coach para el TDAH...
Aquí tiene algunos recursos y señales de alerta recopilados por expertos:
• Muchas organizaciones ofrecen recursos para encontrar coaches calificados para el TDAH. La Asociación Profesional de Coaches para el TDAH (PAAC) ofrece acreditación independiente para coaches para el TDAH y proporciona una lista de miembros.
• La organización sin ánimo de lucro Edge Foundation ayuda a poner en contacto a las personas con los coaches.
• ADDitude, una revista y centro de recursos propiedad de WebMD, ofrece un directorio en línea.
• Una vez que haya encontrado un candidato, asegúrese de hacerle las siguientes cinco preguntas:
1. ¿Quién le formó? (La Organización de Coaches de TDAH recomienda estos grupos de formación).
2. ¿Cuántas horas de formación ha completado? (El psicólogo y coach Jonathan Passmore sugiere que busque 60 horas o más de formación presencial).
3. ¿Qué código ético sigue y quién verifica que lo sigue? (Los programas de formación de coaches para el TDAH acreditados por la Federación Internacional de Coaching y la PAAC son los más reputados, según el presidente de la Organización de Coaches para el TDAH, David Rickabaugh. La ADD Coach Academy afirma que certifica “al grupo más grande y respetado de coaches para el TDAH del mundo”).
4. ¿Recibe supervisión periódica? (“Sí” es una buena señal, dice Passmore, quien sugiere una supervisión trimestral).
5. ¿Qué temas cubre y cuáles excluye? (Según Passmore, responder “todo” a la primera pregunta es una señal de alarma).
— Katherine Ellison
FUENTES: Jonathan Passmore, Katherine Sanders, ADHD Coaches Organization.
Artículo traducido por Debbie Ponchner.
Artículo publicado originalmente en Knowable en Español.
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