
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publica cada septiembre una radiografía de los sistemas educativos de sus países miembros y de algunas naciones adicionales, enfocándose en una temática puntual. Este año, el informe, que no acapara tanta atención como los resultados de las Pruebas Pisa, gira en torno a una pregunta: ¿tenemos (y tendremos) los maestros que necesitamos?
En su diagnóstico, los autores del informe Education at a Glance 2026 advierten que la escasez de profesores afecta, con diferentes intensidades, a la mayoría de los sistemas educativos de los países que hacen parte de la OCDE. En Colombia, aunque el 54 % de los docentes creen que su labor es reconocida, el 21 % trabaja con contratos de un año escolar o menos.
Durante la presentación del documento, Mathias Cormann, secretario general de la entidad, aseguró que cada día resulta más complejo “contratar y retener a docentes cualificados y destinarlos allí donde más se necesitan”. Por eso, a su juicio, un buen camino es anticiparse “a las necesidades futuras, retener al profesorado en activo y favorecer la incorporación de nuevos docentes, manteniendo los estándares de calidad".
La alerta por la escasez de docentes no es nueva. En abril de 2025, durante el lanzamiento regional de su primer Informe Mundial sobre los Docentes, la UNESCO calculó que el mundo necesitará 44 millones de profesores adicionales para cumplir con las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030. Para América Latina se requieren 3,2 millones de docentes, la mayoría para reemplazar a quienes abandonan las aulas por sobrecarga laboral, bajos salarios y falta de reconocimiento. En África subsahariana, el escenario era aún más crítico: hacen falta 15 millones de maestros.
Ahora, con los datos publicados por la OCDE, hay un panorama un poco más claro de esa escasez. En los 20 sistemas educativos que reportaron información sobre vacantes, por ejemplo, encontraron que aquellas que estaban sin cubrir representaban menos del 4 % del total de maestros de primaria y secundaria en el curso 2024-2025. Esa escasez se concentra en ciertas asignaturas, colegios y regiones.
De hecho, de los 16 países con datos disponibles, 11 reportaron falta de profesores de matemáticas y ciencias de secundaria que cumplieran plenamente los requisitos de cualificación. En general, el 9 % de los profesores de primaria y secundaria no reunía esas exigencias. Las comunidades más afectadas siguen siendo las rurales, las aisladas y las más desfavorecidas.
Otro factor que podría influir en la permanencia de los docentes, agrega la OCDE, es el prestigio de su oficio. Aunque el 85 % de los profesores dice estar satisfecho con su trabajo, apenas el 22 % siente que la sociedad valora lo que hace. Estas cifras, según la organización, no son un detalle menor, pues quienes perciben que su labor es reconocida tienen más de 10 puntos porcentuales menos de probabilidad de querer abandonar la profesión en los próximos cinco años.
También influye la edad. Según el informe, uno de cada cuatro profesores de secundaria tiene 55 años o más (es decir, el 23 %), así que en pocos años muchos se jubilarán y habrá que reemplazarlos. En Colombia, el 26 % de los docentes de colegio están en ese rango.
Maestros satisfechos, pero con menos recursos: el panorama en Colombia
Aunque Colombia no aparece entre los sistemas educativos que reportaron datos sobre vacantes docentes, el informe deja ver varias pistas sobre la situación de sus maestros. Por ejemplo, para detallar el panorama, la OCDE se basó en los datos recopilados en la Encuesta Internacional de Enseñanza y Aprendizaje (TALIS) en 2024 y encontró que el 87,2 % de los profesores colombianos de básica secundaria está satisfecho con sus condiciones laborales, sin contar el salario (el promedio de la OCDE es 68,4 %).
En cuanto al reconocimiento de su labor, que es otro de los datos evaluados por la OCDE, el 54 % de los maestros del país siente que la sociedad valora su profesión, frente al 22 % del promedio internacional. Además, el 70,3 % de los profesores tiene un empleo permanente (cuando en la OCDE es del 81 %), y el 21,3 % trabaja con contratos de un año escolar o menos, una de las proporciones más altas entre los países analizados, de acuerdo con la organización.
Este dato es clave, advierte la OCDE, porque la inestabilidad laboral puede estar asociada a una menor satisfacción y a un mayor riesgo de deserción, sobre todo entre los docentes jóvenes y quienes trabajan en contextos más difíciles.
"La dependencia excesiva del empleo de corto plazo también puede indicar dificultades para estabilizar la planta docente o para contratar maestros en cargos permanentes", se lee en el documento.
A este panorama se le suma la carga laboral. En Colombia, en primaria, los docentes dictan en promedio 955 horas de clase al año, mientras que el promedio de la OCDE es de 770 horas. En básica secundaria, son 840 horas frente a las 710 que se reportan en los demás países.
La OCDE asegura que el cambio demográfico también marcará la situación de los próximos años. Entre 2015 y 2024, el número de estudiantes de primaria cayó un 10 % en nuestro país, mientras que el de docentes disminuyó un 2 %. Y la tendencia continuará, pues los cálculos de ese organismo estiman que la población de 5 a 14 años se reducirá otro 9 % hacia 2033, lo que en principio se traduciría en una menor demanda de maestros. Pero, para la entidad, la demografía no es la única explicación, pues también dependen de otros factores como la deserción o la financiación, solo por mencionar algunos.
¿Qué se puede hacer?
La OCDE, en el informe, no ofrece una única fórmula, pero sí plantea una ruta que podrían seguir los gobiernos. Lo primero que recomienda es aprovechar mejor la capacidad docente con la que cuentan los sistemas educativos en la actualidad y ampliar las vías para que cada vez más personas lleguen a la profesión docente, sin sacrificar la calidad. En este punto entran, por ejemplo, quienes llegan a las aulas después de ejercer otra carrera. En Colombia son apenas el 4,7 % de los profesores de básica secundaria, frente al 8,4 % de la OCDE.
Otra de las sugerencias apunta a la carga laboral y, para ello, la tecnología, como la inteligencia artificial, y el personal de apoyo especializado pueden ser un gran aliado. “Sumado al rediseño de las estructuras escolares, puede ayudar a reducir la carga administrativa y permitir que los docentes trabajen de manera más eficaz”, se lee en las sugerencias de la OCDE.
También asegura que el cambio demográfico se podría leer como una gran oportunidad para varios países, incluido Colombia, pues con menos estudiantes, los gobiernos tendrán margen para llevar docentes y recursos a los colegios, las asignaturas y las comunidades donde las cifras de escasez son más agudas. Al final, concluye la OCDE, no es simplemente contar con cuántos profesores cuenta cada sistema educativo, sino conocer en qué condiciones trabajan y cuántos querrán seguir en las aulas dentro de diez años.
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Brayan Tibocha(jbw8b)•Hace 6 horasLos de Fecode chillan mucho, trabajan poco y no enseñan, se dedican a adoctrinar.