Presa en la cárcel de mujeres más grande de Europa, la colombiana Zulma Guzmán, arrestada de manera formal el pasado 6 de diciembre por las autoridades de Reino Unido, espera que la justicia avance en el proceso para su extradición a Colombia. La empresaria es señalada por la Fiscalía como la presunta responsable de la muerte por envenenamiento de dos niñas en Bogotá, que en abril de 2025 consumieron unas frambuesas contaminadas con talio. A la mujer, investigada por los delitos de homicidio agravado e intento de homicidio, la justicia le seguía la pista en varios países hasta que en diciembre fue hallada en el río Támesis, en Londres. Luego de pasar tres semanas en una clínica, Guzmán está cada vez más cerca de ser enviada al país.
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La jueza Sarah Turnock, del distrito de Westminster, en Londres, fue quien dirigió la primera audiencia en contra de Guzmán ante la justicia inglesa, justo después de ser notificada de manera oficial de que había una circular roja de Interpol en su contra. La togada decidió ordenar la detención preventiva en centro carcelario en contra de la mujer, mientras avanza el trámite correspondiente para que se haga efectivo, o no, el pedido de extradición por parte de Colombia. La orden de la jueza fue enviar a Guzmán a la prisión de Bronzefield, ubicada en la localidad de Ashford (Inglaterra). Una cárcel privada que, además de ser la más grande para mujeres en Europa, es una de las tres únicas cárceles de alta seguridad que hay en el Reino Unido.
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Un grupo de 140 agentes, encargados de la seguridad de ese penal, hacen parte del esquema de custodia de la mujer, cuya extradición a Colombia, según fuentes conocedoras del caso, podría tardar, mínimo, dos meses. La mujer es señalada por la Fiscalía de ser presuntamente la responsable del envenenamiento de tres menores y un adulto en Bogotá, el 4 de abril de 2025. Un día antes, según la información recopilada en los documentos de la solicitud de extradición, conocidos por El Espectador, un domiciliario contratado por Guzmán llegó hasta la casa de la familia De Bedout, en una exclusiva zona de la capital, para entregar una encomienda.
Se trataba de unas frambuesas que, en apariencia, eran un obsequio para la familia. “Juan de Bedout Vargas (padre de una de las víctimas), indicó que el 4 de abril su hija y otras dos menores, junto con Martín de Bedout Graham, consumieron frambuesas bañadas en chocolate recibidas el 3 de abril sin pedido previo, entregadas por un repartidor a manera de regalo institucional, y que todos presentaron idénticos síntomas”, se lee en uno de los documentos de la Fiscalía. Las frambuesas que consumieron las tres menores y el adulto habían sido contaminadas con talio, un peligroso metal cuyas consecuencias al ser ingerido son de tal letalidad que pueden llevar a la muerte.
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Tras consumir las frambuesas, las tres menores y el joven presentaron síntomas de intoxicación y fueron trasladados a la Fundación Santa Fe de Bogotá. Allí, dos de las niñas, de 13 años y 14 años, fallecieron. “La causa de la muerte fue una intoxicación aguda por talio, en el contexto del consumo de alimentos (frutas bañadas en chocolate) durante una reunión de adolescentes (...). Por lo anterior, la manera de muerte corresponde a un homicidio, toda vez que es muy infrecuente la intoxicación por este tipo de elementos y particularmente el talio es altamente tóxico, poco volátil, incoloro e inodoro, por lo que se infiere que fue agregado intencionalmente a los alimentos”, se lee en el informe de necropsia de una de las menores.
Durante meses las autoridades tiraron del hilo para intentar esclarecer los hechos. La muerte de las menores, incluso, causó pánico porque rápidamente se difundió un falso rumor de que había lotes de frambuesas en el mercado que podrían estar contaminadas con talio. Las autoridades de salud de Bogotá tuvieron que salir a la opinión pública para desmentir esas versiones y asegurarle a la ciudadanía que se trataba de un caso en particular y que no había ningún tipo de riesgo para la salud pública. Luego de ocho meses siguiéndole la pista al caso, el pasado 5 de diciembre, la Fiscalía señaló por primera vez a Guzmán como presunta responsable de envenenar las frambuesas.
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Una declaración de Juan de Bedout ante las autoridades, que quedó consignada también en la solicitud de extradición de la mujer, habría sido clave para que las indagaciones apuntaran hacia ella. “Manifestó haber mantenido una relación extramatrimonial con Zulma Guzmán Castro, interrumpida por él antes del deceso de Alicia Graham (su anterior esposa, fallecida en 2021), y que ella intentó retomar la relación luego del fallecimiento, incluso intentando intervenir un GPS en su vehículo, emigrando temporalmente a Argentina, y mostrando irritación cuando él volvió a entablar otra relación”, se lee en documento de la Fiscalía. En ese momento, desde el búnker informaron también que ya se había emitido la circular roja de Interpol en su contra.
Las autoridades tenían pistas de que Guzmán, de quien se tenía información de haber sido dueña de una empresa del sector automotriz en Colombia, habría viajado a varios países. Tras la muerte de las dos menores, habría viajado hacia Argentina. Luego, la Fiscalía encontró un registro migratorio según el cual voló el 1 de octubre de 2025 desde Sao Paulo (Brasil) hacia Madrid (España). Desde allí hizo un trayecto más, el 11 de noviembre, cuando ingresó por Manchester al Reino Unido. Su paradero seguía siendo una incógnita hasta que una llamada de una persona al servicio de emergencias en Londres advirtió sobre la presencia de una mujer que, al parecer, habría caído al río Támesis.
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Las autoridades atendieron la información, rescataron a la mujer y verificaron que, en efecto, se trataba de la misma persona que era buscada por la justicia colombiana para que respondiera en el país por su presunta responsabilidad en el caso del envenenamiento de las dos niñas en Bogotá. Tres semanas estuvo Guzmán recluida en un centro médico, hasta que en la mañana del 6 de noviembre fue dada de alta y se confirmó que la orden de captura en su contra se había hecho efectiva. La captura fue legalizada en una audiencia que se suspendió hasta el próximo 12 de enero y en la cual, lo que sigue, es verificar que todas las condiciones estén dadas para que la mujer sea extraditada al país. Una decisión que también podría ser apelada.
La Fiscalía dijo que de parte de Colombia ya se cumplieron todos los trámites y requisitos para la extradición. “Las autoridades colombianas han cumplido la totalidad de los trámites legales y diplomáticos exigidos. El Reino Unido confirmó que se ha recibido formalmente el requerimiento y que será gestionado de acuerdo con su ordenamiento jurídico”, señalaron desde el ente investigador. Por su parte, este diario supo que durante la primera audiencia en Londres, Guzmán “manifestó formalmente que no consiente su extradición a Colombia”. Pese a su negativa, la decisión está solo del lado de la justicia del Reino Unido, que determinará si envía o no a la mujer al país, para que responda por un crimen que desde el principio ella ha negado.
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