
El presidente Abelardo de la Espriella ha realizado siete alocuciones presidenciales en sus primeros 88 días de mandato, que han estado marcadas por el balance del terremoto del pasado 10 de agosto, decisiones en materia económica, pero también por grandes líneas de su visión de gobierno, críticas a la prensa y a la oposición. Cada vez que el mandatario quiere interrumpir la franja de televisión, tiene que pedir la autorización de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) por lo menos seis horas antes del espacio.
En cinco de los siete informes que tiene que hacer la Comisión sobre los espacios presidenciales, se advierte que el jefe del Ejecutivo se desvió de las temáticas que señaló en las solicitudes remitidas previo a las intervenciones televisivas. El documento de control más reciente, sobre la intervención del 25 de octubre, indica que el mandatario sobrepasó el tiempo de alocución solicitado por 9 minutos y 37 segundos, rompiendo además con el criterio de limitación temporal.
La Comisión también señaló que el ritmo de alocuciones “comienza a constituir un patrón que continúa debilitando el cumplimiento de recurrencia” y cuestionaron si la alocución se había realizado en vivo, pues señalaron que no existía claridad sobre este aspecto. De fondo, las advertencias de la Comisión de Regulación sobre las alocuciones muestran las tensiones entre el uso de esta figura por parte del jefe de Estado y los controles ejercidos a estos espacios, especialmente en relación con los criterios que debe cumplir en términos de recurrencia, urgencia, temática y temporalidad.
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Los controles previos y análisis posteriores a estas intervenciones nacieron por decisión del Consejo de Estado que le señaló al expresidente Gustavo Petro un “uso irrazonable y desproporcionado del servicio público de televisión”. En esta decisión se determinaron los criterios para que la Comisión de Regulación analizara cada solicitud de la Presidencia para salir en televisión pública y, después de aceptar o no la solicitud de alocución, hacer un documento de control.
El presidente De la Espriella promedia una alocución cada 12 días desde el inicio de su mandato y en la oposición ya piensan en cómo replicar en las mismas condiciones. Desde el Pacto Histórico se piensa incluir, dentro de las discusiones de su proyecto de reforma política (aún sin agendar), la propuesta para que la oposición pueda responder “con tiempos y espacios similares al gobierno para generar un proceso de contraste”.
Los alertas sobre el posible uso inadecuado de esta figura llegaron desde su segunda y tercera alocución. La CRC advirtió, sobre el espacio presidencial del 30 de agosto, que hubo una desvió en la temática hacia el cumplimiento de un fallo de tutela del mandatario y el informe de la visita del ministro de Comercio a Japón, lo que no estaba en el documento de solicitud. En esa línea, en los informes de control sobre las intervenciones del 13 y el 27 de septiembre, además de la del 12 de octubre, le advirtieron al jefe del Ejecutivo: “no se desvíe temporalmente hacia reportes de la gestión de la Jefatura de Estado pues esa no es la finalidad de las alocuciones presidenciales”.

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El jefe de Estado ha hablado solamente en horario nocturno de domingos o lunes festivos y ninguna de sus intervenciones ha superado la hora. Esto sigue un patrón que se vio desde que era presidente electo, cuando desarrolló espacios a los que llamó “alocuciones presidenciales” desde sus redes sociales, pero sin la interrupción de las cadenas televisivas y sin el control de la CRC, pues aún no estaba al mando del Ejecutivo.
El senador Hernán Cadavid (Centro Democrático) indicó lo que para él es una diferencia “fundamental” entre las alocuciones actuales y las de la anterior administración: “No se usan para transmitir discursos, publicar intervenciones en eventos públicos o consejos de ministros, rompiendo el equilibrio y la libertad de información”. Agregó sobre el derecho a la réplica que “siempre y cuando se configure bajo la alocución presidencial, y se utilicen medios de comunicación, debe haber una respuesta de la oposición para dar garantías”, pero esta posición no es compartida por otros sectores de la bancada.
Sin duda hay una mayor regulación desde la decisión del Consejo de Estado en la administración Petro. Sin embargo, los análisis y controles ejercidos a esta figura presidencial ya muestran tensiones entre el uso de este espacio y los criterios que debe cumplir. La CRC le señaló al mandatario que en su alocución de 25 de octubre incluyó “una defensa de la gestión presidencial, seguida de unas reflexiones sobre la legitimidad popular de su gobierno, seguidas de unas críticas a opositores y a sectores de los medios de comunicación” que no estaban dentro de la delimitación temática que presentó en su solicitud.
¿Cuáles son los lineamientos para las alocuciones presidenciales? Se determinó que la intervención la debe hacer el presidente; que debe corresponder con “situaciones graves, sobrevinientes e intempestivas, ocasionadas usualmente por desastres naturales, calamidades públicas, alteraciones graves del orden público u otros eventos de fuerza mayor”, como lo fue su primera alocución por el terremoto del pasado 10 de agosto; que no se puede convertir en “un espacio de frecuencia habitual” y que debe tener una limitación temática que evite “referencias genéricas que permitan incluir temas no informados” y una limitación temporal para evitar un “periodo irrazonable o notoriamente excesivo”.
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Para Juan Espinal, copartidario de Cadavid, las alocuciones de la administración De la Espriella son “más responsables”. En esa línea, advirtió que también debe existir un equilibrio para que la oposición no replique en cada oportunidad que haya un pronunciamiento presidencial.
La réplica a la alocución presidencial se creó en el Estatuto de Oposición (Ley 1909 de 2018) tras el Acuerdo de Paz de 2016, firmado entre el Estado colombiano y las Farc durante el gobierno de Juan Manuel Santos, que en su punto 2 buscaba garantizar la oposición y abrir espacios a nuevos movimientos políticos. La ley 1909 le dio base jurídica a los derechos de la oposición, entre los que se incluyó el “Derecho de réplica” y el acceso a medios de comunicación. El Estatuto era un mandato del artículo 112 de la Constitución, pero se desarrolló hasta 2018 tras lo negociado en La Habana.
“Las organizaciones políticas declaradas en oposición al Gobierno nacional, tendrán en el transcurso de las siguientes cuarenta y ocho (48) horas, en los mismos medios, con igual tiempo y horario, espacios para controvertir la posición del gobierno”, se lee en el artículo 15 sobre la oposición y las alocuciones presidenciales, en donde también se estableció un límite de tres réplicas por año.
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La propuesta de equiparar las alocuciones presidenciales y las réplicas de la oposición no es nueva. En los pasillos del Congreso se archivó en cuatro ocasiones una propuesta similar liderada por Centro Democrático, bancada que intentó reforzar el derecho a réplica por las “constantes y extensas” intervenciones del expresidente Gustavo Petro cuando el Pacto estuvo en el poder Ejecutivo y el uribismo era la principal fuerza de oposición. La última propuesta para regular estos espacios se radicó en la Cámara de Representantes, durante la legislatura 2025-2026, y la lideró el entonces representante Cadavid.
Tanto en la oposición como en la bancada oficialista hay un consenso sobre la importancia de esta figura, pero hay una diferencia grande en cómo leen la misma comunicación. En la oposición señalan que De la Espriella utiliza este espacio para “señalar contradictores, dar opiniones genéricas e interpelaciones que llaman a la confrontación”. El oficialismo, por su parte, advierte que la Presidencia dedica estos espacios a “informar de la gestión del gobierno y de las decisiones que se toman”.
“Estoy en el corazón de los colombianos (…) ese vínculo no lo entienden quienes creen que el poder se construye exclusivamente en los salones de élites, en los acuerdos de políticos tradicionales o en las salas de redacción”, señaló el mandatario, saliéndose de la temática solicitada para su alocución del pasado 25 de octubre. Para la CRC, las referencias que realizó De la Espriella en esta intervención “chocan con los principios de pluralismo político y libertad de expresión y opiniones” que deben regir las alocuciones presidenciales.

Pese a los llamados de atención, no hay registro de que la Comisión le haya negado una alocución presidencial en estos primeros meses de administración. Tampoco ha existido llamado por parte del Consejo de Estado o procesos que busquen frenar esa figura.
El Pacto Histórico baraja la idea de proponer una modificación al Estatuto de Oposición para que se les permita realizar una réplica cada vez que el presidente salga en alocución. En lo que queda de año a la oposición solo le queda un derecho a réplica, en medio de una agenda de Gobierno que tendrá puntos neurálgicos como el estatuto antiterrorista, la ley de sometimiento, la ley de ajuste fiscal y la definición sobre el salario mínimo de 2027. Alberto Benavides, senador de oposición en Comisión Primera, cuestionó que el presidente “no está convocando a los colombianos en estos espacios, sino fustigando o llamando a fustigar a un sector de la sociedad, que a veces es la oposición, pero también han sido otros sectores sociales”.
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La ruta para que la oposición pueda contestar más de tres veces por año a estos espacios presidenciales no es sencilla, pues se trataría de una norma estatutaria que requiere para su aprobación la mayoría absoluta en los debates, trámite en una sola legislatura y la revisión previa por parte de la Corte Constitucional. En el Congreso no hay ambiente para una modificación como la que busca el Pacto Histórico. “Así fue cuando nosotros éramos la oposición”, dicen desde las bancadas oficialistas.
A la presidencia de Abelardo de la Espriella no le han negado una alocución, aunque ya le advierten sobre la periodicidad y los temas que puede abordar en televisión nacional. Mientras se mantiene este modelo, la oposición deberá cuidar sus tres réplicas anuales, pues un proyecto para reformar el Estatuto de Oposición tiene mínimas posibilidades de pasar en el Congreso. Con este ambiente, en los documentos públicos de la Comisión de Regulación de Comunicaciones y en el Congreso se pueden ver las tensiones entre los criterios que deben cumplir las alocuciones presidenciales, el uso que le está dando esta administración y los controles que se le puede aplicar a esta forma de comunicación presidencial.
Este es el documento completo de la Comisión de Regulación de Comunicaciones sobre la alocución presidencial del 25 de octubre de 2026:
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@HerbólogaRaquel(46037)•Hace 2 horasEl defensor del hampa erigido presidente por cuenta de una campaña que fomentó el voto irracional y cargada de desinformación y mentiras, no tiene sino esa manera de discursear. Histronismo de leguleyo y frases pomposas para impactar y remover los sentimientos más reptiles de quienes le comen cuento. Eso se ve en los comentarios a esta columa.
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Atenas(06773)•Hace 9 horasJamás el pais había estado en momento tan crucial como el actual debido al horrendo legado del inmoral y depravado ojisapo, en todos los órdenes y a cuál peor, entonces ¿cómo no entender q’ el señor presidente ADLE recurrente/ nos este dando parte sobre el estado del desastre q’ es calamitoso?Y si pasara en silencio lo acusarían de negligente y perezoso por no contar lo q’ era sabido y quedó consignado en el Libro de la Verdad: q’ Colombia es un caos. Atenas
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juan(5824)•Hace 9 horas1) Publirreportajes El Espectador de la Espriella no entrevista a nadie de la oposición; 2) Este súbdito-lacayo-cipayo-mafiosongo y su desgobierno, siguiendo el mal ejemplo de sus jefes los genocidas, pasan y seguirán pasando por encima de la ley.
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ERWIN(18151)•Hace 10 horasNadie lo escucha ..puras babosadas .