Un nuevo frente de “fuego amigo” se abrió en el gobierno de Gustavo Petro con el choque de denuncias por presunta corrupción en el Fondo Adaptación. Angie Rodríguez, la directora del Dapre, y Carlos Carrillo, el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), son las caras visibles del choque que se gestó en el corazón de la Casa de Nariño. Detrás están no solo las alertas a entes de control por la baja ejecución en los proyectos de La Mojana, sino también los movimientos que ocurrieron en el Ejecutivo para que quien se sienta a la derecha del presidente Gustavo Petro en los consejos de ministros se mantenga en el puesto.
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Este jueves, el choque se hizo palpable. El día inició con una serie de denuncias de Rodríguez, quien cimentó su poder en ese cargo con el respaldo de parte del gabinete, desde el Palacio presidencial sobre la ejecución de 0 % en proyectos como “La Ruta del Arroz” y “Senderos por la Paz” —todos con contratos firmados bajo la gerencia de Carrillo. Horas después, a través de X, una respuesta en la que la cabeza de la UNGRD señaló que él mismo había alertado sobre esas demoras e incluso que se “entregó el Fondo Adaptación como fortín a politiqueros”. Todo esto agitó el debate.
“Tengo que sacarle tiempo a responder a esta canallada, es una canallada de la doctora Angie Rodríguez. Es un capítulo más en la historia universal de la infamia. Le queda claro a todos, yo me he puesto la camiseta por este proyecto político, mi lugar es estar en el primer gobierno de izquierda en el país, no soy un oportunista”, aseguró en una rueda de prensa este jueves, en la que habló de “una vendetta política” por parte del ministro del Interior, Armando Benedetti, y presentó pruebas sobre su gestión en el fondo. Y añadió: “Yo sí le hago caso al presidente”.
En contexto: Angie Rodríguez presentó informe de presuntos malos manejos en el Fondo de Adaptación
No es la primera vez que la “intriga palaciega”, como la calificó el mismo Carrillo, se despliega ante el ojo público. La semana pasada, la salida de Rodríguez ya había generado ruidos y, aunque estuvo a punto de concretarse, ese mismo viernes fue ratificada en el cargo y apareció al lado del mandatario en un evento en Huila: tan solo este miércoles dirigió el consejo de ministros. Para ese momento, la directora del Dapre aseguró que su trabajo en el Fondo Adaptación estaría conectado con una invasión a la casa de sus padres.
“Se presume que estarían en la búsqueda de documentos o elementos que están relacionados con mis funciones en los cargos que he tenido, designada por el presidente de la República, entre ellos, la gerencia del Fondo de Adaptación”, aseguró en un video publicado posterior a que se conociera de su posible salida. Y agregó: “Soy una mujer hecha a pulso (...) y no tengo nada que esconder”.
Previamente, El Espectador había revelado que a esa entidad —que maneja un alto flujo de recursos para contratación, con un presupuesto anual de COP 660.000 millones y cuenta con un proyecto de COP 1,12 billones en el Caribe— llegaron varias cuotas políticas en cargos claves, entre ellas, fichas de la senadora Berenice Bedoya (ASI) y del Partido de la U.
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En medio de esa inestabilidad en el Fondo fue que aterrizó Angie Rodríguez por orden del presidente. Ese cargo ya había sido ocupado no solo por Carrillo, sino también por Javier Pava, la hoy ministra de Vivienda, Helga Rivas, y Olmedo López, el protagonista del escándalo de corrupción más grande en el “Gobierno del cambio”: el saqueo a la UNGRD, por el que hoy están prófugos dos figuras cercanas al mandatario (Carlos Ramón González y César Manrique) y dos de sus exministros a punto de ser imputados (Luis Fernando Velasco y Ricardo Bonilla).
Hoy, la duda queda sobre en qué cabeza quedará la responsabilidad de esos presuntos retrasos en proyectos que, en el caso de la “Ruta del Arroz” —que busca reactivar la economía de La Mojana—, superan los COP 36.000 millones y tienen ruidos de supuestos favorecimientos e incumplimientos. La responsabilidad se tira de lado a lado.
Esos no son, en todo caso, los únicos nombres que entran en el “fuego amigo” y los bandos parecen estar definidos. Han sido conocidos los roces que han tocado la relación entre José Raúl Moreno, el actual jefe de despacho y quien hace parte del ala “purasangre” del Ejecutivo, y la misma Rodríguez, cuyo férreo defensor es Benedetti, una de las figuras que más generó ruidos a su llegada, pero cuenta con la plena confianza del mandatario.
El ministro, por ejemplo, habría tenido parte en el mantenimiento de la directora del Dapre en ese cargo. No es secreto que su posible salida del puesto cayó como una sorpresa en el gabinete, que ha visto con buenos ojos la labor que ha hecho, abriendo los diálogos entre el mandatario y sus ministros, así como con la bancada del Pacto Histórico.
En medio de todo esto, ha sido mencionado por Carrillo como parte de quienes estaría metido en los nombramientos políticos en el Fondo Adaptación, específicamente por las presuntas conexiones con el “Noño” Elías. Él ha negado rotundamente tener cualquier tipo de conexión con estos funcionarios y con cualquier tipo de manejo de recursos en el Fondo, adscrito al Ministerio de Hacienda.
“Eres un mentiroso y bajo. Yo no he ayudado en nada al hermano de Ñoño Elías en el Fondo de Adaptación. Yo no fui el que te denunció hoy y tú y todo el mundo la está cogiendo conmigo”, respondió.
Con todo esto, los ruidos de posibles salidas se mantienen. En el Palacio presidencial hay quienes ven a Rodríguez cimentada en su cargo y la mirada se posa sobre Carrillo. El funcionario ha dicho que “no [se] atrinchera en el cargo”.
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“Si debo retirarme, pues me retiraré. (...) No tengo ninguna fijación, no tengo apego por este cargo”, dijo. Y lanzó otra pulla contra Rodríguez, en la que afirmó que de la rueda de prensa “el problema es el mensaje político, el ruido mediático que genera” y detalló que no está pensando en acciones legales ni en irse del puesto voluntariamente.
Los ruidos siguen creciendo, más en época preelectoral. No es la primera vez que la Casa de Nariño está atravesada por una división que se toma los focos del debate político y, por el momento, el presidente Petro no se ha pronunciado públicamente sobre este nuevo frente de “fuego amigo”, aunque conoce a detalle todo el informe que presentó Rodríguez este jueves. Eso sí, en el pasado ha sido contundente en pedir a sus funcionarios no airear sus diferencias.
Con esto, queda la duda de si se está frente a un escándalo de la magnitud de la red de corrupción enquistada en la UNGRD. La responsabilidad todavía está por determinar y de ello se tendrán que encargar los entes de control. Por el momento, en medio del “fuego amigo”, la pelea sigue subiendo de tono.
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