La semana de tranquilidad verbal que dejó a la Casa de Nariño en una suerte de pausa frente a la campaña en la que busca que la izquierda logre vía urnas una reelección inmediata de sus propuestas, a la cual se llegó por la cita entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump en Washington, llegó a su fin en medio de definiciones administrativas y ruidos de fuego amigo que derivaron en que el principal operador del progresismo, el jefe de Estado, entrara otra vez de lleno en la disputa.
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Y lo hizo en momentos en que las fuerzas afines a la izquierda oficialista dividen afectos. Por un lado, está la consulta que busca recoger parte de los apoyos que llevaron al presidente Petro al poder en 2022 y que no necesariamente están del todo en esta orilla ideológica; pero, en paralelo, la ficha fuerte del petrismo, Iván Cepeda, va derecho a la primera vuelta del 31 de mayo, cuando aparecerá en el tarjetón junto a otras personas de este sector como Clara López.
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Ante este escenario, que llevó al propio mandatario a señalar que supuestamente hay un interés desde los organismos administrativos de presuntamente frenar a sus fuerzas –entre los que principalmente señala al Consejo Nacional Electoral (CNE)–, el presidente jaló las riendas de sus organizaciones políticas y los direccionó hacia la búsqueda de mayorías en el Congreso.
Ese asunto es clave, porque el 8 de marzo próximo están en juego 103 curules de Senado y 182 de la Cámara, y el Pacto Histórico de Petro busca mantener los mismos apoyos que logró en 2022, cuando con 2,8 millones de votos logró 47 escaños (20 en Senado y 27 en Cámara).
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“El papel del CNE es abiertamente partidista en favor de quienes hundieron el país en sangre y corrupción. La acción penal debe desencadenarse. El hecho de excluir de la consulta al progresismo es un acto delictivo y de fraude. A mí y a millones de colombianos nos impiden votar por quien queremos este 8 de marzo, nos quitan un derecho fundamental”, precisó el presidente en uno de sus habituales mensajes en redes, el cual también utilizó para asegurar que no sufragará en las consultas y que, por el contrario, sus fuerzas leales deben volcarse a los comicios legislativos.
“Claro que votaré este 8 de marzo, pero solo en los tarjetones de Senado y Cámara para cambiar el Congreso que le quitó a la sociedad las reformas más sensibles en salud, y para quitarle la base a esta presunta delincuencia que se ha apropiado del papel de árbitros de las elecciones, y que se roba el erario y pone al pueblo bajo mafias que lo subyugan después robarse sus dineros y derechos. Votaré este 8 de marzo por el cambio del congreso y punto”, agregó el mandatario, quien lleva tres años largos al frente de un Ejecutivo que critica con fuerza la independencia de otras instituciones cuando toman decisiones contrarias a sus intereses particulares.
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Esa paz verbal también terminó esta misma semana cuando cargó con fuerza contra la Corte Constitucional y otras ramas del poder público por cuenta de la ola invernal que azota al país, escenario en el que volvió a hablar de “nazis” para señalar a sus contradictores y se mostró como un articulador de propuestas de vida que chocan con las de quienes hacen oposición y el Gobierno viene graduando de ser propulsores de una supuesta “política de la muerte”.
La toma de riendas también se gestó en momentos en que Iván Cepeda y Roy Barreras tomaron caminos diferentes en las consultas, pues el primero se fue a primera vuelta y el segundo se quedó en la coalición del Frente por la Vida.
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El viernes pasado, en la Casa de Nariño, se reunió en privado con Barreras para darle el visto bueno de seguir con la consulta, y telefónicamente y a través de intermediarios le confirmó a Cepeda que se mantenga firme para las votaciones del 31 de mayo. En esos diálogos, que también se extendieron durante el fin de semana a otros actores políticos –entre quienes está Juan Fernando Cristo–, también se definió la estrategia a seguir de cara a la elección legislativa.
Es por eso por lo que, al final en lugares esenciales para el progresismo, como Bogotá, se terminó reorganizando la lista cerrada a la Cámara dejando en los primeros lugares a quienes en las votaciones de la consulta del 26 de octubre pasado, cuando además se ungió a Cepeda como la ficha del petrismo purasangre para disputar el poder presidencial, obtuvieron más votación.
Esa es la razón, que de por medio tuvo una demanda de fuego amigo desde la entraña de la izquierda, por la que María Fernanda Carrascal, Laura Beltrán y María del Mar Pizarro quedaron en los tres puestos que encabezan la plancha y se dejó sin el sistema cremallera que se había definido previamente.
Además, todos los aspirantes quedaron avalados por el Pacto, incluso los que estaban en Colombia Humana, con el fin de que no se les desbarataran los escenarios electorales. Sin embargo, esta directriz derivó en que fuerzas como Cambo Radical le pidieran al CNE y a la misma Registraduría que no acepten esas modificaciones por una posible doble militancias. Lo propio pasó en Valle, Cauca y otras regiones, donde decisiones administrativas derivaron en reordenamientos.
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En todo este escenario, en el que no suelta los temas de fondo como la ola invernal y la defensa de una nueva emergencia económica que la Casa de Nariño viene ambientando hace cinco días, es que Petro les ordenó a sus bases salir masivamente a buscar las mayorías del Congreso, mientras que desde la cúpula del Estado se refuerza el mensaje de buscar más espacios de poder vía urnas para esquivar los contrapesos constitucionales.
Eso, como lo reportó en su momento este diario, tiene varias alertas prendidas por posible participación indebida en política del presidente Petro y varios de los integrantes de su gabinete, entre ellos el ministro de Interior, Armando Benedetti, sobre quienes la Misión de Observación Electoral y algunas fuerzas de oposición pidieron vigilancia por sus actuaciones en el proceso electoral de este 2026.
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Lo cierto es que el 8 de marzo hay 16 candidatos disputando los votos de las tres consultas (Gran Consulta por Colombia, Consulta de las Soluciones y Frente por la Vida), mientras que hay más de 3.000 aspirantes buscando un cupo en el Capitolio. Además, con las definiciones que aún faltan, ya se suma 12 personas con intención de ir directo a primera vuelta, como los punteros de las encuestas más recientes: Abelardo de la Espriella, Iván Cpeda y Sergio Fajardo.
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