
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Autodidacta, comenzó escribiendo código y creó su primera empresa siendo menor de edad. Recibió el apoyo de su padre, quien le ayudó a cerrar sus primeros negocios, cuando el boom del desarrollo de software está creciendo. Se fue a Inglaterra, entendió que era posible crear negocios de escala global, volvió con otra mentalidad, pasó por Shark Tank y hoy lidera una compañía que, con IA, automatiza procesos para otras empresas logrando que sean más ágiles y exitosas. Los fondos de inversión ya le han invertido más de USD 5 millones, fue ganador del Premio Nacional al Talento Joven 2021 y es el invitado de esta semana en Emprendimiento y Liderazgo.
Nico. Bienvenido a este espacio de emprendimiento y liderazgo de El Espectador.
Edwin, muchas gracias
Nico maneja una empresa en Estados Unidos, pero todo arranco por otra que se llama Imagine Apps. Entonces arranquemos por ahí, por la historia, porque lo que nos gusta aquí es contar historias, contar cómo los emprendedores de verdad están haciendo empresa. Y me gusta mucho su mirada. Creo que es, en parte, la razón del porqué le pedí que viniera aquí a este espacio para que habláramos de cómo usted sí le cree a hacer empresa formal desde el comienzo. Arranquemos, Nico.
De una.
Hace un par de días que nos vimos y antes incluso de la historia de que se bajó de la ruta del colegio y se fue a formalizar el negocio. ¿Cómo comenzó todo? Y cómo fue que le dijo a su papá que había que formalizar lo que ya estaba haciendo antes.
Yo empecé, yo empecé pequeño, cuando tenía como 13 años. Tuve mi primer trabajo freelance. Me pidieron que hiciera una página web. Yo no sabía mucho de programación, pero pues desde ese momento tengo una filosofía de medírmele a ese tipo de retos. Entonces dije sí, no sé cómo hacerlo, pero yo encuentro la forma, y hace poquito había visto una clase en el colegio de programación.
Ahí fue donde aprendí mis primeras cosas en programación. Me le medía el reto, hacer la página web, no tenía ni idea cómo, me acuerdo qué hice, pero ahí la sacamos adelante y eso me abrió la visión. Obviamente me pagaron y dije: aquí puede haber algo interesante.
¿A los 13 años y le pagaron?
Sí. Entonces dije: aquí puede haber algo interesante. Yo creo que puedo conseguir otro trabajo de hacer una página web y luego puedo conseguir otro y otro y otro. Y eso comenzó a volverse como una bola de nieve donde la gente me refería. Hacía un buen trabajo y me comencé a ganar popularidad como el niño que hacía las páginas web. Después ya como que no era tan fácil conseguir el cliente cuando no era un referido directo, y ahí entró mi papá. Mi papá me ayudó mucho como a aprender a vender, como aprender a hablar con un potencial cliente, preguntarle qué problemas tenía, entender su dolor y luego ofrecerle la solución. El problema es que mi papá pues obviamente no tenía ni idea de software. Entonces mi papá le decía que sí a todo.
En video: El emprendimiento colombiano que está escribiendo la era dorada de la educación
¿Pero su papá era emprendedor?
No, no, no, no, no, nada. Toda mi familia, creo que en mi familia yo nunca conocí a nadie que fuera emprendedor. Yo no conocía ninguna persona que tuviera empresa, ni siquiera un negocio del barrio. Nada. Cero. Cero emprendedores. De pronto no sé mis abuelos, bisabuelos, pero pues yo ni idea. Entonces mi papá sí siempre tuvo una mentalidad muy enfocada hacia hacer empresa, hacia tienes que ser independiente en el futuro, tienes que buscar lo que te guste. No debes ser empleado. Como que sí me programó el cerebro desde chiquito, pero mis papás siempre fueron muy buenos empleados toda la vida.
¿Entonces ahí qué pasó? Su papá hoy vendía todo, porque claro, él no sabía de software, pero se le empieza a crecer esta bola de nieve y, en qué momento usted dice: esto hay que formalizarlo y de pronto ponerle un vestido, un traje y corbata
Fue cuando tenía más o menos 17 años, entonces los primeros negocios que nosotros conseguíamos, me iba con mi papá, nos íbamos en bus a Villa de Leyva, y vendíamos software a los hoteles, les vendíamos su página web, su plataforma de reservas. Ahí a mi papá le decían: ¿Pero será que podemos hacer que busquen por la disponibilidad del inventario los cuartos? Y mi papá: Sí, claro, eso lo tenemos mañana… y yo sudaba. Le decía: no se puede hacer…
Risas….
Pero bueno, eso me forzó también como a dar la milla extra en todos estos proyectos. Y ya cuando tenía como 17 años, ya me daba pena como que mi papá fuera el que tenía que firmar los contratos. Yo era pequeño, era un poquito extraño.
Todavía estaba en el colegio…
Sí, y yo quería ya como tener un poquito más de control. No tenía nada, no sabía nada de creación de empresa, no sabía cómo funcionaba. Lo único que sabía es que siendo menor de edad no puedo firmar contratos. Era difícil. Me pedían un RUT todo el tiempo, y yo con 15 años pues qué RUT, tenía tarjeta de identidad.
Entonces ya con eso pude sacar un RUT, tener contratos un poco más grandes y eso me abrió muchas puertas.
Usted contaba la historia que venía en la en la ruta del colegio y en la 140 como con 9.ª le dijo al conductor del bus: Déjeme acá que voy a montar la empresa. Se fue para la Cámara de Comercio. ¿Como fue eso? Y incluso la nombró acá porque yo llevo años contando historias de emprendimiento de formales e informales y entonces hay una división entre los que dicen: yo no me formalice porque es muy caro, es muy difícil; y entre los que dicen: hay que formalizarse porque le cambia a uno la mirada.
Pues yo tenía una necesidad de formalizarse, principalmente por el tema de menor de edad. Sí, porque ya estaba comenzado a tener una demanda de proyectos un poco más grandes que me requerían papeles que en ese momento yo no tenía, ni siquiera tenía cuenta de banco, personal sí, pero de la empresa obviamente no. Entonces mi bus del colegio pasaba por la 19 hacia el sur y yo siempre veía la Cámara de Comercio. Y un día pues ya decidí con bajarme a averiguar. O sea, ni siquiera era como con el objetivo de…
En texto y recomendada: “No hay límite” para Mercado Libre y el timonel frente a la poderosa compañía tech
A despejar la duda…
Sí, sí, sí. Como a ver cómo era. Llegué y el celador me saludó y le pregunté: ¿Cómo le va? Ellos le preguntan a uno: a qué tramite viene. Y yo le dije: quiero crear una empresa. Yo estaba nervioso, pero el señor un bacán me dijo: Ah no, mira, esto lo haces en tal fila, pregunta que te atienda tal y y le dices que yo te mandé.
¿Con el uniforme del colegio?
Mi colegio no tenía uniforme, pero pues sí, ahí seguimos y la persona me atendió, y pues ya ahí comencé como a entender cómo era todo el proceso, qué era la Cámara de Comercio, qué era la Dian, cómo funcionaba. Yo me acuerdo que yo le dije a la persona como: oye, pero yo nunca he pagado impuestos, ¿será que es que estoy en algún problema? No, eso pasa generalmente igual.
Y ahí como que comencé a aprender cómo funcionaba la cosa. Pero la gente muy gentil, muy formal. Yo creo que en ese momento si ese celador se hubiera reído o me hubiera dicho algo como para no alentarme a seguir con el proceso, yo creo que no estaría acá.
¿Y ahí nace Imaginen Apps?
Sí, en ese momento se llamaba Imagine, Innovación y Desarrollo. Y la registré el 8 de noviembre del 2012.
¿Y pasó después?
Pues después de eso ya comencé a tener proyectos un poco más grandes.
¿Todo lo hacía usted solo, Nico?
Hasta ese punto, sí. En el 2013 ya comenzamos a tener proyectos un poco más grandes. Me asocié con mi primo David, estudió mercadeo, administración de empresas. Entonces él comenzó a ver como que yo tenía skill, y él también era emprendedor y como que vimos que había una sinergia donde podíamos trabajar proyectos juntos.
Él no era programador, pero pues yo era muy pasivo buscando nuevos clientes. Entonces David comenzó a traer algunos proyectos y yo los trabajaba muy rápido, como que comenzamos a hacer cosas que ya se salían de nuestro alcance, o sea, ya comenzamos a tomar proyectos que ya eran muy difíciles y tal vez yo no tenía los skills para hacerlo.
En video y sobre el futuro: Hernando Paniagua: “Hay que emocionar audiencias con contenido de calidad”
Nos tocó contratar equipo y comenzar a operar ya como una empresa un poquito más formal, pero ponle que de 2012 a 2022, o sea como perdón a 2017, como esos primeros cinco años, fue muy él y yo haciendo proyectos aquí y allá. Lo que nos iba saliendo lo íbamos trabajando y de vez en cuando contratábamos freelancers.
En el 2014 hicimos como nuestra primera gran aplicación, que fue una aplicación para cambiar monas del álbum del Mundial del Panini. En eso llegamos a millón y medio de usuarios. La programamos en un fin de semana, no le invertimos nada a publicidad, solo hicimos como una cuenta de Instagram y esa vaina explotó. Teníamos usuarios en todas partes del mundo.
Nos pedían que trajéramos la aplicación a portugués, a francés, y ahí nos dimos mucho a conocer y obviamente más gente comenzó a golpear las puertas. Me invitaron a dar una charla en TEDx. En ese momento fui el más joven en dar una charla en TEDx, tenía 17, y ya de ahí pues comencé a generar mucho, mucho más ruido y más gente llegando nosotros.
¿Y qué pasa con esa empresa? Al parecer todo iba bien, todo iba creciendo, eran los buenos vientos. ¿Pero qué pasaba? Ya era una empresa, ya había que pagar impuestos, asegurar una nómina, incluso la de uno mismo. ¿Qué pasó ahí? ¿En qué momento empieza a crecer? ¿Y en qué momento empieza usted a decir: ¿Esto podría tener incluso un segundo, un tercer nivel y empieza a de pronto a pensar en irse a abrir empresa en Estados Unidos?
Pues en ese momento, en esos años, comenzamos a tener los primeros clientes de Estados Unidos, que los conseguíamos por internet y por referidos. Entonces siempre arrancamos con mercado afuera. Lo que pasó en esos años es que siempre perdíamos plata, todos los proyectos que hacíamos le perdíamos, no nos pagábamos nada. O sea, nosotros en esos primeros cinco años yo creo que le sacamos cero centavos a la compañía y en general tuvimos siempre una mentalidad muy de reinvertir, de hacer crecer la compañía.
Ahí no teníamos nómina, éramos solo los dos. De vez en cuando contratamos freelancers, pero los proyectos grandes en los que buscamos trabajar siempre le perdíamos, porque además éramos como muy buena gente con el cliente. Llegaba el cliente y nos cambiaba todo el proyecto y normalmente uno le dice como: uy, no, me cambio todo el proyecto, me cambio los requerimientos, me toca cobrar el doble. Nosotros éramos muy frescos con eso, entonces terminábamos perdiendo.
Ya después yo me fui a vivir a Inglaterra en el 2016, tuve un trabajo en como Ingeniero de Software en una startup. Y volví a Colombia en el 2017. Mi experiencia en Inglaterra me hizo saber cómo uno puede crear cosas muy grandes desde Colombia con talento colombiano. Allá conocí muchos colombianos exitosos y volví convencido de que uno podía construir algo muy grande desde Colombia con talento colombiano.
En video: “La banca va a ser digital en la próxima década”: Marcela Torres, de Nu
Ahí en el 2017 sí fue que dijimos ahora sí lo vamos a hacer como una compañía de verdad, vamos a tener nómina, vamos a tener una oficina. No teníamos en ese momento muchos ingresos de la compañía y lo primero que hicimos fue sacar una oficina en WeWork. Fuimos de los primeros clientes en WeWork, aquí en Bogotá, y ya ahí comenzamos a trabajar, la presión era más grande, pero igual yo no me pagaba salario, David no se pagaba salarios. A los primeros meses fueron un poco duros, ya comenzamos a conseguir clientes, comenzamos a contratar más personas y ahí ya fue comenzando a crecer. Pero fue en ese momento que dijimos listo, ahora sí nos vamos a achicar a estos 100%, porque antes era como por el ladito y ahí ya la empresa comenzó a empujar más.
El primer debimos facturar por ahí COP$ 200 millones, el segundo año pasamos a COP$ 500, el siguiente año ya estábamos como en COP$ 1.000, y así fuimos creciendo.
Era un crecimiento digamos que a doble dígito o casi que exponencial.
Sí era doblarnos de un año a otro. Mi papá entró a trabajar con nosotros en el 19 y lo primero que dijo mi papá es como bueno, vamos a manejar esto un poquito más serio. Yo lo veía como trajimos un man súper pro en ventas que nos va a disparar. Papá nos dice bueno, hagamos un presupuesto de ventas del otro año en el 2019, en agosto. No me acuerdo cuánto vendí en 2019, pero tenía como COP$ 500 millones y mi presupuesto de ventas del otro año era como COP$ 500 millones por dos. Ese era mi presupuesto y mi papá era como: No, ustedes están locos, Tienen que hacer estas cosas bien. Uno tiene que proyectar un crecimiento razonable. Digamos que vamos a crecer 10%. Entonces cuánto hay que vender en enero, en febrero, tal. Y vamos a crecer, según mi papá, de 500 a COP$ 550 millones.
Y yo le decía como: pues, o sea, si vamos a estar trabajando en esta vaina, ni me pago salario, no voy a crecer 50 millones de pesos. Y bueno, ese año fue súper complicado. Creo que ese siguiente año, vendimos como 1200 y pico, fue más de más del doble, y bueno, de ahí seguimos creciendo siempre con esa mentalidad. Ahí ya mi papá dijo como: sí, toca tener metas un poco más grandes. Y de ahí en adelante seguimos.
Pero el desarrollo software es un negocio de ciclos, entonces hay muy buena bonanza, donde uno puede crecer muy rápido, hay mucha demanda en el mercado, pero también se deja llevar mucho por la inversión de las empresas en software y en momentos donde baja la inversión en proyectos de software, pues eso le pega uno. Además, comenzó a haber muchísima competencia. Es un mercado muy competido. Pero siempre fuimos cuidadoso de esos altos y bajos.
Y la universidad, ¿qué? Usted estudió una ingeniería industrial, si no estoy mal, hizo una doble titulación. ¿Qué pasó ahí?
Bueno, me salí. Yo estudiaba ingeniera industrial e ingeniería de sistemas. En algún punto vi que no podía hacer las tres cosas.
¿En Los Andes?
En Los Andes. Me di cuenta que no podía hacer las tres cosas. Aparte, yo tenía otros trabajos súper equis para ganar plata porque la empresa no me daba. Entonces yo me di de cuenta que no iba a poder hacer las dos carreras y trabajar en la empresa y aparte ganar plata. Entonces me salí de Ingeniería de Sistemas, acabé ingeniería industrial en el 2017, acabé materias. O sea, todo eso fue en paralelo de la universidad.
En el 2021 fue el ganador del Premio Nacional de Talento Joven 2021. ¿Qué le pasa uno por la cabeza que en un país lo pongan a uno allá arriba y le dicen este es como el crack? Le estamos dando el reconocimiento y qué implica echarse eso aquí encima también.
Fue una experiencia muy bonita. Hay varios ganadores de ese premio. Una de las cosas que más me gustó de ese premio es que la diversidad de los ganadores. Éramos un grupo de varios ganadores y ese es un premio que entrega la Oficina de la Presidencia y nos llevaron a Alemania, a Munich, a un evento que se llama One Young World, con otros jóvenes.
Es el evento más en el mundo donde llevan jóvenes promesa – talento.
Sí, es espectacular, es espectacular, una cosa loca, pero la diversidad de los ganadores del Premio Nacional Talento Joven me impresionó muchísimo porque eran compañeros. Primero, había que ser joven, entonces yo era de hecho de los más viejos. Estaba en el límite de edad. Pero había gente, un pelao, Bryan, de Pasto, Nariño, que vendía Internet en zonas rurales y el man montado su infraestructura de internet y vendía su internet en la mitad de la nada, o sea, en la jungla.
Y yo decía: uy, esa gente si tiene proyectos de verdad, o sea, como cosas de impacto de verdad. ¿Y yo ahí como guevoniando ahí con software…
Escribiendo código…
Entonces eso me gustó mucho. Ese premio creo que tiene muy poca visibilidad, pero para tú responder a tu pregunta, pues fue una responsabilidad interesante porque nos llevaron a representar a Colombia a Alemania, en la delegación de Colombia conocimos gente increíble. Algunas de esas personas siguen siendo muy amigos míos. Pero fue una experiencia que asumí con mucha humildad, no con ese tema de soy el duro, el chacho, sino más bien por el otro lado, como que dije: hay gente que está haciendo cosas que son muy bacanas, con impacto, que no todo es plata, que no todo es crecimiento en clientes, hay gente que está impactando con emprendimiento de otras formas. Había gente que también trabajaba en periodismo, activismo social. Me dio una perspectiva diferente como de las problemáticas de nuestro país.
Eso fue en el 2021. ¿Y en qué momento nace Dapta, que es la compañía que hoy lidera? ¿Y qué pasó con la otra?
Pues Imagine Apps venía en un proceso de crecimiento muy bueno, y en algún punto yo quería que fuera el Globant de Colombia. Globant es el líder en servicios, desde Latinoamérica, en servicios de desarrollo de software. Entonces yo era muy agresivo con el crecimiento, con las ventas, con clientes y precisamente porque este es un negocio que es muy de altos y bajos, en muchas oportunidades ese afán de crecimiento, de crecer, crecer, crecer, ponía mucho en riesgo la compañía.
Entonces en algún punto hacía más sentido como bueno, esta es una compañía de servicios profesionales, escala con gente, si de verdad quiero construir algo que sea global, escalable, replicable, que pueda crecer muchísimo, de pronto este no es el camino. Entonces ahí hablamos con mis socios, obviamente para ellos también era complicado que intentáramos crecer la empresa de esta forma y lo que hizo sentido fue coger uno de los proyectos que teníamos al interior de la empresa, que era una plataforma de automatización, de creación de APIs, súper técnico, y lo sacamos con una empresa aparte para que Imagine Apps siguiera, digamos, en su proceso de desarrollo de software como empresa, sin, digamos, poner tanto en riesgo con un crecimiento exponencial, y en Dapta sí fue una apuesta al crecimiento exponencial. Levantamos capital de VC’s muy temprano, arrancamos con un fondo que se 500 Global, que nos invirtió desde México cuando no teníamos prácticamente nada.
Una buena reflexión: Carlos Vives y el ser un ejemplo para el liderazgo emprendedor colombiano
Y ya de ahí arrancamos a construir Dapta como una apuesta más de crecimiento exponencial. Y Imagine Apps se mantuvo en su área de competencia, que era desarrollo de software a la medida y al día de hoy, pues ahí sigue y al equipo de Imagine Apps, mis socios creo que han hecho un súper buen trabajo liderando desde que yo salí. Y, bueno, pues sigue siendo una compañía espectacular.
Ahora hablemos de Dapta, ¿qué lo que hace esa empresa?
Dapta arrancó como una plataforma que permitía que las empresas automatizaran en la creación de sus APIs. En cristiano, es facilitar el proceso integración de un software con otro.
Sí. El puente, que llaman.
El puente, como un puente entre softwares para que se hable el mismo idioma. El primer año nos fue muy mal, o sea, era dificilísimo explicar y nuestros usuarios eran técnicos y teníamos muchos usuarios, pero no nos pagaban. O sea, teníamos usuarios gratis, pero era difícil convertirlos en usuarios pagos. Lo que nos dimos cuenta es que los pocos usuarios pagos que teníamos no eran gente técnica.
Entonces arrancamos un proceso de simplificar como la propuesta de valor de la empresa. Era el mismo producto, pero en vez de decir automatizamos integraciones de APIs, lo que comenzamos a decir fue somos una plataforma de automatización de procesos. ¿Y cuál era el proceso que más automatizaban las empresas? Principalmente mercadeo y ventas. O sea, conectaban sus plataformas con Chat GPT, con modelos de lenguaje de IA, que en ese momento era y sigue siendo el boom.
Entonces cambiamos la propuesta de valor manteniendo el mismo producto y ya no era crea tu API sino era automatiza un proceso de mercadeo y ventas con herramientas de inteligencia artificial. Al hacer ese cambio conceptual en la propuesta de valor, nos disparamos, porque ya la gente entendía qué hacíamos. Le podíamos decir a una empresa mira, si tú tienes un proceso de ventas donde necesitas calificar prospectos de clientes que te llegan por campañas de mercadeo, hazlo con un IA, va a ser más eficiente que el humano. Lo contacta instantáneamente, nunca se le olvida actualizar el CRM y nunca se enferma. Y solo lo tienes que entrenar una vez en la vida.
¿Quién no entiende esa propuesta de valor? Era el mismo producto. En 2023 nos fue bastante mal. En 2024 escalamos impresionantemente, y 2025, hoy en día, pues afortunadamente nos sigue yendo muy bien. Tenemos 50.000 usuarios alrededor del mundo, hemos levantado ya muy buen capital de inversionistas de riesgo, 5.4 millones de dólares en total, 40% o 35% de nuestro revenue hoy en día viene de Estados Unidos. Y hoy tenemos clientes alrededor del mundo en muchos, muchos países.
Nico, usted también pasó Shark Tank. Me acuerdo esa escena en donde una de ellas dijo no, pero si yo soy la dura en esto, cómo es posible que no nos su empresa. Incluso se sintió un poco soberbia cuando ya dijo eso. Soy seguidor de ese programa, me encanta porque particularmente creo que descubre mucho talento, pero a veces creo que son demasiado rudos. ¿Qué pasó con esa visibilidad de un programa que finalmente es un show business? ¿Y qué pasó después de eso? ¿Le invirtieron? ¿Qué pasa con esa inversión? ¿Qué sucedió?
Pues nos fue bastante bien. Yo preparé mucho mi pitch, pero yo no estaba confirmado para participar. Como que yo estaba un poquito escéptico de si era el momento o si, si queríamos ese tipo de exposición o no. Hablé con varias personas, amigos founders que sí habían estado por el proceso y al final me convencí, pero yo no había preparado nada.
Entonces la grabación era un lunes, yo no tenía nada preparado el sábado, aparte estaba en Estados Unidos, entonces me tocó venir a Colombia. El sábado me fui con mi esposa a nuestra oficina y si hay una persona en el universo que puede actuar como un Shark que me va a llevar la contraria, es mi esposa. Entonces todo el sábado, todo el domingo en la oficina practicando el pitch.
El sábado vi todos los pitches buenos de temporadas anterior, entonces vi el de Felipe Chávez de Kiwi, el de la gente en ese momento creo que estaba liftit, todos los que hicieron un muy buen pitch. Pablo de Finaktiva.
Ajá, sí.
Como que lo estudié muy bien, miré qué tenían en común. Y el domingo todo el día practicando con mi esposa.
De hecho, grabamos contenido para TikTok, como en esas prácticas. Y curiosamente, varias de las objeciones o de las contra argumentos de mi esposa, eran las que te parecían a ti soberbias. Y bueno, fue perfecto, el lunes, el día de la grabación, me recogieron, hice el pitch. Me sentí muy bien. Creo que las preguntas que hicieron los sharks fueron muy buenas. Yo tuve una percepción diferente ya estando en el tanque, especialmente Mauricio Hoyos.
Sí, que es el financiero puro.
Yo pensé que él iba a ser el que más palo nos iba a dar. Me pareció un tipo súper inteligente, como la forma en la que escuchaba, se notaba que le estaba costando un poco como entender la propuesta de valor. Tal vez no la supe explicar bien, pero muy abierto como a escuchar, a hacer preguntas. Alex, callado todo el pitch, como que escuchando.
Y Torrenegra es el especialista en tecnología
Claro. Pero también un punto. A ver, una actitud muy de escuchar, como dejar hablar. Yo los noté muy abiertos, como a hacer preguntas, entender no tanto como destruirlo, como sí lo vi en algunos videos. Creo que fue por la forma en la que hicimos el pitch y la forma en la que planteé el pitch, que era más como vamos a construir algo grande desde Colombia en conjunto, entonces es difícil como destruirte esa aspiración. Y me parece que hicieron muy buenas preguntas, me parece que todas fueron muy inteligentes, y pues muy buena experiencia. Después de eso nos fuimos con la oferta de Alex.
Yo me acuerdo de que ustedes iban buscando como USD 120.000 por el 2%…
Uy, no me acuerdo…
¿Y les invierte finalmente quién?
Entonces nos hicieron varias ofertas. Aceptamos la oferta de Alex. La oferta de Alex tenía diferentes componentes. Era un componente como en ayuda, mentoría, un componente también en ayudarnos a conseguir clientes. Nosotros cuando llegamos a Shark Tank, creo que ya habíamos cerrado nuestra ronda de inversión, en ese momento estábamos bien capitalizados, teníamos esa valoración, de hecho, pues no negocié el ‘valuetion’ porque ya teníamos la ronda cerrada con otros inversionistas.
Después de eso Alex muy rápido pues enganchamos ahí, tal Alex conoció mucho más del negocio a profundidad. Sus compañías se volvieron clientes.
¿Ah sí?
Torre se volvió un cliente de Dapta por muchos meses. Muy buenos, muy exigentes. Nos pusieron a prueba mucho. El equipo de Torre es un equipo muy, muy exigente. Nos fue bien con ellos. Y el equipo de Bunny Studio, que es otra empresa de ellos, también trabajamos con ellos por menos tiempo. Ahí no nos funcionó también.
Ese es el de las voces.
Sí, las voces, ahí no funcionó tan bien, pero con Torre sí y se volvió uno de nuestro clientes principales por mucho tiempo. Al final la inversión no la concretamos, pero creo que el valor que nos aportó Alex fue muy muy grande en términos de esa mentoría, ese seguimiento, ser clientes. Nos ayudaron a empujarnos a construir mejor producto y lo valoro muchísimo.
Uno lo escucha a usted hablar y obviamente uno dice: arrancó los 13 años, autodidacta, indagó, el papá finalmente lo apoyó, trabajó en un tema de mindset, tal vez por vender lo obligó a hacer cosas que ni siquiera sabía hacer, pero la sacó del estadio, montó empresa, fue, conoció, se abrió la cabeza cuando fue a Inglaterra, viene acá, formaliza el negocio, pero se da cuenta que la forma de crecer tal vez no era. Abre la otra, modifica la propuesta de valor, crece. Uno lo ve expuesto en televisión, uno lo ve con premios aquí reconocidos a nivel nacional. Pues yo sí le tengo que decir que usted es una figura inspiracional para muchos emprendedores, Nico. ¿Cómo hace uno para pensar en grande? Eso parece a veces fácil, estos tipos que crearon Rappi le dicen a unotodo el tiempo: es mindset, mindset, mindset, mindset. Y yo incluso les decía: pero cuál es el problema con el mindset, ¿es que tan mal pensamos? O sea, ¿tan en chiquito pensamos? Le quiero preguntar eso: ¿nos hace falta pensar en grande?
Para el primer tema sobre el mindset, 100%, creo que eso es lo principal que nosotros los colombianos tenemos que cambiar y se ve desde el fútbol hasta todo. Cuántas veces en fútbol no estamos ahí, con el mejor equipo, ese gol de Lautaro Martínez en la Copa América. O sea, eso es, eso es pura y dura jerarquía. Y eso nos falta mucho a nosotros los colombianos.
Hace poquito hice un video de TikTok sobre Andrés Bilbao.
Sí. Andrés Bilbao, que es uno de los fundadores de Rappi…
Uno de los exponentes de ese tema del mindset más grandes. Él hace muchos eventos de networking de emprendedores y yo alguna vez le hice pitch de Dapta como formalmente para que me ayudara a levantar capital hace como dos años, antes de que levantara nuestra ronda de un millón. Y le hice el pitch y Andrés se queda callado y me dice como en su acento caleño: ¿vos de verdad te crees ese cuento?
Y yo: si, si, si, si, si. Estoy dedicado a esto, es mi proyecto de vida, estoy en esto todo el día, todos los días. Como que lo tomé un poquito a la defensiva en ese instante. Y después el man siguió hablando y me dijo: tú a mí no me transmites que crees que esta compañía puede valer 1 billón de dólares.
Tú no me estás transmitiendo eso. Yo creo que tú eres un man que es muy bueno creando una empresa, pero tú no eres un founder para crear un unicornio. Tú eres demasiado humilde. Y yo toda la vida pensando que ser humilde es bueno, porque es que es el mindset con el que uno crece en Colombia. O sea, incluso sabes que aquí nos podemos poner a profundizar mucho en el tema, pero es que desde la Biblia es mejor ser pobre porque el rico se va a ir al infierno. ¿No? O sea, yo creo que es está tan arraigado en nuestra cultura ese tipo de pensamiento de escasez que muchas veces ni nos damos cuenta. Instantáneamente lo tomé a la defensiva.
Pero después Andrés como que sigue hablando y me decía: mira, si a mí no me lo transmites, no se lo estás transmitiendo a los otros inversionistas con lo que estás hablando, y si no se lo transmites a ellos, ellos no te van a dar este feedback. Claro, porque ellos no quieren dañar su relación contigo.
Para hacerlo, invierten y ya.
Exacto, ellos se van a quedar callados y te van a decir que no, que no les gustó tu cofundador, que que más tracción, que necesitan ver más ventas, pero no te van a decir este feedback así de frente. Entonces uno no se da cuenta, pero sí es muy importante. Esta semana entrevisté muchos founders y les preguntaba qué mensaje le das a un emprendedor colombiano que está arrancando y ayer, tres o cuatro veces escuché el mismo consejo de fundadores top.
Tienen que creerse el cuento, tienen que creerse el cuento, tienen que creerse que pueden crear una compañía global. ¿Por qué en Estados Unidos hay compañías tan absurdamente grandes? ¿Comen diferente? Pues se meten una mano transgénicos, tal vez de pronto por ahí (risas), pero no, o sea, yo tengo equipo en Estados Unidos, yo tengo equipo americano contratado en Dapta y tengo equipo colombiano de toda la vida y yo de verdad creo que nosotros podemos ir tú a tú con cualquier equipo de ingeniería en Estados Unidos, en Alemania, en Corea, en cualquier parte. Entonces yo sí creo que es un tema de mindset, pero es que está tan profundamente metido en nuestro, en nuestra psiquis colectiva, que es difícil darse cuenta, y los que lo logran sacar, o sea los que logran meterse en ese mindset, se vuelven imparables.
O sea, hablamos de Rappi, de Bold, de Sebastián Noguera de Habi…
O sea, es que las escalas que alcanzan ese tipo de empresas son demasiado, demasiado grandes, y es un mindset. O sea, tú hablas con ellos y no hablan como una persona normal. Son acelerados, son, creen que todo es posible, tienen unas metas muy grandes y eso es mucho de lo que uno ve también en el emprendedor americano.
Entonces, hoy en día nuestros inversionistas nos empujan mucho a llevar nuestros nuestras metas al límite, si este año mi meta es vender 5 millones de dólares, por qué no es 50. Y son cosas que a uno lo desafían como a cómo se piensa en cuanto a sus límites. ¿Pero es que si uno mismo no se los empuja, pues quién más le va a empujar a uno?
Como cuando le dicen a uno: si uno mismo no se echa flores, ¿pues quién se las va a echar?
Exacto. Y Y creo que eso hace falta.
Nico, ya vamos terminando y aquí hay una sección que se llama El pitch, que no es tan ruda como en un fondo de inversión, un venture capital, pero es más bien para pensar un poquito distinto. Es momento de El pitch.
¿Qué regla de los negocios le gustaría cambiar y por qué?
Uy, no sé. O sea, es que no sé qué reglas hay. Creo que en los negocios no hay muchas reglas. O sea, hay legislaciones. Yo creo que uno juega con las cartas que tiene y y maximiza el resultado. No se me ocurre nada.
Nico, si su negocio fuera una serie de televisión, ¿a qué género pertenecería y en qué temporada estaría?
Una serie de televisión. Una serie de televisión. Yo creo que sería… pues muy fácil decir como Silicon Valley, y sería temporada uno. Podemos decir Billions, temporada uno, episodio uno. Ni siquiera. O sea, no he empezado. Arrancando.
Nico, qué se sueña o que se soñaba hacer antes de todo esto que ya nos ha contado que pareciera mucho, pero pues usted es muy joven, tiene menos de 30 años. Que no lo ha podido hacer, no lo ha podido cumplir y que tal vez usted dice en algún momento de la vida ese sueño lo voy a hacer realidad.
Pues yo nunca soñé con nada de lo que tengo ahorita y a veces uno se ve un poco ingrato consigo mismo, como que uno no valora mucho la posición en la que está actualmente. O sea, en este momento yo tengo prácticamente todo lo que soñé hace 15 años, diez años, o sea, mi yo de 20 años no se las creería, no se las creería.
Y yo creo que es también porque yo he tenido un mindset muy enfocado en cuando arranqué el negocio, nunca tuve una visión como voy a ser empresario, voy a crear una compañía o voy a ser emprendedor. No conocía a nadie cercano que lo hubiera hecho. Fue más como supervivencia, fue más como voy a ser dueño de mi propio destino. Sí, me va a ir muy bien va a ser por mi trabajo. Si me va muy mal, va a ser porque lo hice mal. Entonces como que siempre buscar ser dueño de mi destino me llevó a ir cumpliendo metas, ir cumpliendo sueños. ¿Cuál es mi siguiente gran sueño? Ser papá. O sea, empezar una familia. Y creo que se sale un poquito el tema de negocio, pero creo que eso es lo siguiente que viene para mí como en metas grandes. A nivel de negocio creo que he hecho cosas muy muy buenas y nos seguirá yendo muy bien, pero me gusta pensar más como en esos sueños de vida.
Habló de esposa y ahora acaba de nombrar ser papá. ¿Y cómo está la salud mental? Ustedes los emprendedores que reciben una presión tan bárbara en ese sentido.
Yo tuve lecciones de salud mental muy rápido en mi carrera. Cuando fue la pandemia, en marzo fue nuestro mejor mes histórico, luego abril fue nuestro peor mes, perdimos como 75% de las ventas, acabábamos de contratar equipo, entonces uno ya proyectando como lo bueno, qué vamos a hacer, hay que despedir gente, hay que pedirle a la gente que se baja el salario, no nos vamos a pagar nosotros. Con David, mi socio, mi papá acaba de entrar en la empresa, o sea, a uno se le ven muchas cosas por la cabeza. Estuve enfermo del estómago como dos meses seguidos y yo iba al médico y me hacían todos los exámenes posibles y todo salía bien. Y mi mamá me decía: eso es estrés, eso es mental. Ahí tenía 24 años y pues eso, eso me llevó a empezar un proceso de terapia.
Entonces mi mamá me dijo: la única forma de arreglar eso es que vayas a terapia. Eso no es del estómago. Eso es la manifestación física del estrés y ahí lo aprendí. Desde ese momento comencé a ir a terapia, al principio, cada semana me volteó mucho el mindset muy rápido y aprendí que la cabeza uno la tiene que trabajar proactivamente y no reactivamente.
Si uno espera ya que se desborde el vaso y ahí busca ayuda o ahí quiere hablar de los temas, y hay que rebotar cosas con un profesional o con un amigo, con un colega, pues ya es muy tarde. Entonces creo que se tiene que trabajar desde la proactividad, como el gimnasio, ¿no? O sea, uno no se pone viga de un día para otro. Eso es efecto compuesto.
Pues ahí estuvo Nicolás Rojas. Nico, muchas gracias.
Muchas gracias.
Un gusto hablar con usted. Era una historia que tenía aplazada, ya lo habíamos sacado en el periódico en otro formato que tenemos nosotros, pero esta era una conversación que estaba pendiente. Nos encontramos esta semana en un evento puntual. Yo le dije oiga, lo invito a esta entrevista, se dio, coincidieron las agendas y yo creo que Nicolás Rojas hoy en día a la cabeza de Dapta, haciendo negocios desde Colombia, perdón, desde Estados Unidos, haciendo negocios desde Estados Unidos, colombiano, haciendo negocios desde Estados Unidos como muchos emprendedores que están pensando en grande, y era momento para reconocerlo en este espacio.
Nico Gracias. Un mensaje final para los emprendedores colombianos, los chiquitos, digo, en edad, que de pronto lo están viendo como un ejemplo a seguir.
Creo que el activo más importante que tiene un emprendedor, en general, es el tiempo, o cualquier persona. El tiempo. Si uno puede empezar joven, va a fallar más rápido, y muchos fallos van a llevar al éxito. Entonces, un mensaje básico es el de la mentalidad. Si van a hacer cualquier cosa que quieran, cualquier idea es buena. La gente me pregunta: ¿Qué opinas de mi idea de un marketplace de conectar profesionales con empresas? O sea, no importa. Lo que importa es que tú te lo creas y si tienes convicción en tu idea, lo vas a hacer funcionar. Punto. Entonces, tener convicción en su idea, pensar en grande y lanzarse. O sea, el tiempo es el activo más importante que uno tiene.
Si uno arranca temprano va a fallar temprano y eso muchos fallos van a llevar al éxito. Entonces no, no espere nada. Si son jóvenes y están pensando emprender un negocio, háganle. Y si están un poco más viejos, igual. O sea, grandes imperios del mundo se construyeron de gente que emprendió en los sesentas o los cincuentas. Nunca es tarde.
Me acordé del del coronel Sanders, de KFC.
O el man de McDonald’s. La misma historia. Hay mil historias así. Entonces, para los jóvenes, que es el mensaje principal, imagínense si empiezan temprano, a los 40 años ya cuántos negocios van a tener encima.
Sin duda. Pues ahí estuvo la historia de Nicolás Rojas. Nico, de nuevo gracias por el tiempo, por venir hasta acá. Ya saben que esa historia queda guardada en la plataforma digital de El Espectador, tiene distribución por redes sociales y compártanla. Nos vemos en la próxima. Hasta pronto.
Chao.
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚