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Irán y Medio Oriente: ¿por qué no podemos hablar de una guerra mundial pero sí global?

Aunque potencias del sistema internacional no están involucradas en una guerra abierta, lo que está sucediendo sí se siente de alguna manera en todo el planeta. En este newsletter le contamos.

María Alejandra Medina

09 de marzo de 2026 - 04:00 p. m.
Vista satélite del estrecho de Ormuz, canal natural entre Irán, Omán y Emiratos Árabes por el que pasa un quinto del crudo mundial.
Foto: Archivo Particular
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La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán completó una semana. Se estima que los ataques han matado a más de 1.200 personas en la República Islámica y 400 en Líbano. Este último país también ha sido blanco de los bombardeos luego de que Hezbolá se involucrara atacando a Israel a raíz de la muerte de Alí Jamenéi (si le interesa saber por qué escribimos así su apellido, puede leer esta columna), líder supremo de Irán, quien murió el sábado 28 de febrero, el primer día de la guerra.

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Pero la más reciente víctima ha sido el medioambiente. Como contó nuestro compañero Camilo Gómez, Israel atacó el fin de semana depósitos petroleros en los alrededores de Teherán que produjeron “la liberación de cantidades masivas de hidrocarburos tóxicos, dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno. Estos químicos, mezclados con el agua de lluvia, provocaron precipitaciones ácidas que pueden causar quemaduras en la piel y daños pulmonares”.

Los ataques contra las plantas desalinizadoras de agua, que proveen del líquido a la árida región, también son materia de preocupación.

Entretanto, la Asamblea de Expertos de Irán escogió al sucesor del fallecido líder: confirmó a su hijo, Mojtaba Jamenéi, el segundo de seis y el único con relevancia pública en el país. En respuesta, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el domingo que el nuevo líder supremo “no durará mucho” si no cuenta con su aprobación.

Este lunes continúan los ataques iraníes contra países del golfo como Catar. Irán ha dicho que su objetivo son las bases militares de Estados Unidos en la región. La OTAN, entretanto, informó sobre la interceptación de un segundo misil contra Turquía, luego del primero registrado la semana pasada. Estados Unidos, de hecho, ordenó a su personal no esencial abandonar el sur del país.

Siga el minuto a minuto de la jornada en nuestro cubrimiento en vivo.

Sin contar a los países europeos, como Francia, que ha anunciado este lunes el envío de dos barcos al mar Rojo, ya son al menos 15 países involucrados en la guerra. En nuestra edición dominical, presentamos los datos claves para entender el alcance del conflicto.

Para el artículo pudimos conversar con César Niño, profesor de Relaciones Internacionales, quien nos explicó por qué si bien no podríamos hablar de una guerra mundial en el escenario actual, sí podemos hablar de una guerra global, principalmente por sus efectos, al igual que lo hemos visto en otros contextos, como el de la guerra en Ucrania.

Para empezar, dijo el analista, es claro que estamos ante un escenario de guerra regional, debido a la participación militar de varios Estados e incluso actores armados no estatales como Hezbolá y milicias proiraníes que operan desde otros países, como Irak. Si bien “no hay enfrentamientos directos militares entre otros actores como las potencias árabes, sí hay un involucramiento frente a las afectaciones”, explicó.

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En cuanto a los interrogantes sobre una guerra mundial, el docente señaló que no hay un número de muertos o actores involucrados a partir del cual se pueda hablar de una “guerra mundial”. Sin embargo, para Niño, es útil mirar la historia, y ver que una guerra mundial implica la participación simultánea y directa de varias potencias del sistema internacional. Algunos podrían argumentar que eso es lo que estamos observando en este momento. Sin embargo, no las vemos involucradas en una guerra abierta; tampoco vemos enfrentamientos militares en otras regiones, ni movilización militar o económica a escala global.

Pese a eso, debido al bloqueo de facto por parte de Irán del estrecho de Ormuz (por donde transita el 20 % del petróleo del mundo) y el riesgo militar en el mar Rojo, los efectos de la guerra sí se pueden sentir en mayor o menor medida en todo el planeta, principalmente a través del comercio. En las últimas horas he visto cómo el precio del barril de petróleo de referencia WTI superó los USD 100. Lo propio ha sucedido con las bolsas.

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No es extraño entonces que China, al ser un gran importador de energía, sea uno de los principales interesados en que se resuelva el conflicto.

La afectación, no obstante, no es solo comercial o en las cadenas logísticas: ya vemos también los cientos de miles de desplazados que ha dejado la ofensiva en Líbano. La ONU calcula unas 700.000 personas, de las cuales más de 36.000 habrían cruzado hacia Siria, principalmente refugiados retornados. Europa, recordemos, ha sido en el pasado otro de los destinos de las personas que han salido de la región buscando refugio.

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