Es miércoles, día de El Espectador le explica. Colombia necesita una Asamblea Nacional Constituyente, dicen unos. Colombia tiene una carta política fuerte y lo que hay que hacer es cumplirla, dicen otros. Están los que hablan de una reelección presidencial a través de esa figura. Están los que dicen que eso es mentira. Mucho se ha dicho al respecto, así que este boletín, con ayuda de todos los contenidos de la redacción de Política, busca entender, más allá de opiniones y polarizaciones, lo que hasta el momento se sabe, qué es lo que se está proponiendo y cuál es el camino que, al parecer, está por transitar nuestro país. Todo esto pasa justo en la recta final de una campaña electoral que en menos de 30 días está por llegar a su momento cumbre: la primera vuelta presidencial. Recuerden entrar a cada uno de los enlaces que dejaremos a continuación. Comencemos, como siempre, con un poco de contexto.
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El 20 de marzo de 2024 hicimos un primer boletín que reunió todos los detalles sobre lo que se había dicho desde el Gobierno de Gustavo Petro, la respuesta que dieron en el Congreso y, también, las opiniones de varios líderes empresariales sobre la posibilidad de convocar a una nueva Constituyente en el país, pues ese era el pedido del primer mandatario en la plaza pública ante lo que él ha llamado un “golpe blando”. Petro considera que ha sido un bloqueo desde las otras ramas del poder porque no le han aprobado sus reformas estructurales y, advierte, el país ha sido testigo de varias decisiones judiciales que resultan en contra de sus funcionarios.
Y el 29 de mayo del mismo año hicimos un segundo contenido que ya sumaba un renglón en la discusión de vital importancia sobre todo por la política de paz que ha tenido desde el día uno esta administración: el proceso de paz que se firmó con la Farc y su posterior cumplimiento. A continuación, están esos dos completos resúmenes para que vayamos todos en línea y también les dejamos uno que explicaba lo que significa una Constituyente, para ser un poco más didácticos en esta que puede ser una conversación muy técnica para muchos:
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Allí, en esos dos contenidos -y el que dejamos justo después-, contamos cómo fue que se convocó a la Asamblea Nacional Constituyente que dio origen a la carta política que hoy está vigente en el país, quién estuvo allí y qué fue lo que se logró: “Actualmente, en Colombia rige la de 1991, que impulsó el movimiento estudiantil de la ‘Séptima Papeleta’, integrada por figuras públicas como la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, el exgobernador del Magdalena Carlos Caicedo, el exsenador Antonio Sanguino (hoy ministro de Trabajo) y la directora de la Misión de Observación Electoral, Alejandra Barrios”, contaron los colegas de la sección Política.
Se tuvo que hacer, en aquel momento, porque el país ya no era el mismo de 100 años atrás, pues en Colombia, para ese instante, estaba vigente la carta política de 1886. No se reconocían a muchos actores sociales y políticos presentes en el momento, había una profunda violencia, se había exterminado casi que por completo a los militantes de la Unión Patriótica, se registraban atentados, bombas, masacres, incluso cuatro precandidatos a la presidencia fueron asesinados. “Vivíamos una época de violencia sin nombre que el país afortunadamente no ha vuelto a repetir”, contó a El Espectador Jesús Pérez González, en un especial editorial que hicimos en el marco de los 30 años de la Constitución de 1991.
¿Y qué proceso hay que surtir para escribir una nueva carta política? “La redacción de una nueva constitución se da a través del diálogo de diferentes sectores sociales, pero antes deberá contar con la aprobación del Congreso y al menos una tercera parte de los colombianos que conforman el censo electoral (casi 39 millones de ciudadanos)”. Es decir: “Su convocatoria deberá ser aprobada por la mayoría del Congreso: Cámara y Senado. De contar con la aprobación del Legislativo, se llamaría al pueblo a una votación popular para que decida si se debiese o no convocar esta figura”.
Eso fue lo que pasó en los años 90. El 5 de febrero de 1991 se instaló en el Congreso la Asamblea. Sus protagonistas fueron luego al Centro de Convenciones Gonzalo Jimenez de Quesada, donde por cinco meses sesionaron por largas jornadas. “Había búsqueda de consensos, de entendimiento, de pasar por encima de aquello que nos dividía y ver cómo nos centrábamos en lo que nos unía, y eso resultó en la presidencia tripartita (Álvaro Gómez, Antonio Navarro y Horacio Serpa), que fue muy importante”, contó Juan Carlos Esguerra. Se dividió en cinco comisiones y a su vez estas en subcomisiones. Allí se redactaban los artículos, se votaban y se llevaban a la plenaria. Luego se votaban dos veces, para un total de tres debates. Participaron por primera vez mujeres, indígenas, cristianos, conservadores ortodoxos, liberales, representantes del establecimiento y desmovilizados de las guerrillas. Todos construyeron lo que muchos reconocen como un “pacto de país” porque estaba, precisamente, el país entero representado allí, contamos. El 4 de julio de 1991 la Asamblea proclamó la nueva Constitución. Navarro, Serpa y Gómez lo hicieron en una voz para luego firmarla.
Ahora, en pleno 2026, ¿por qué estamos hablando de una nueva Asamblea Nacional Constituyente? Porque el presidente Gustavo Petro, durante su discurso el 1 de mayo, en medio de la conmemoración del Día Internacional del Trabajo, se volvió a referir al tema, pero con una novedad: ya convocaba a la recolección de firmas y a iniciar el proceso formal:
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“Hoy se constituyen en toda Colombia, ojalá en todos los municipios, los comités por la constituyente. Invitamos a recoger las firmas. Hasta completar 5 millones y presentarlas al Congreso de Colombia. El 20 de julio con el nuevo Congreso, no este que no fue capaz de asumir su misión histórica. El congreso tendrá que tomar la decisión de aceptar el mandato del pueblo o no. El próximo gobierno tendrá la obligación de promulgar la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente; entonces nos veremos otra vez en las plazas”, dijo Petro el primero de mayo en su discurso.
Pero ¿por qué el llamado del mandatario? La primera vez que Petro habló de ese tema fue el 15 de marzo de 2024. Ese día, en Cali, más precisamente en Puerto Resistencia, uno de los epicentros del llamado “estallido social” en tiempos del gobierno de Iván Duque, dijo que se sentía “perseguido” por las instituciones (estaban andando las indagaciones en contra de su campaña presidencial por presuntas irregularidades en la financiación), que lo querían “sacar” de la presidencia porque no lo dejaban gobernar, que el Congreso no le quería aprobar las “reformas sociales”, que los tribunales tomaban decisiones en contra de sus alfiles cercanos (Roy Barreras, César Pachón y Alexander López).
Y entonces soltó la frase: “En mi Gobierno estamos abiertos al diálogo, pero sin ingenuidad. Si esa posibilidad de un gobierno elegido popularmente no puede aplicar la constitución porque lo rodean para no aplicarlo, entonces Colombia tiene que ir a una Asamblea Nacional Constituyente". Pero abrir la puerta, esa puerta, ha desatado todo tipo de críticas, no solo políticas de sus contradictores. Por eso Petro tuvo que aterrizar su propuesta y lo hizo en sus redes sociales:
“1. El cumplimiento del acuerdo de paz que supone: a) una reforma agraria, b) la inclusión del territorio y la población abiertamente excluida, y c) la verdad como eje de la justicia”. “2. Garantizar en el corto plazo las condiciones básicas de existencia a toda la población colombiana: Agua potable, salud, y renta para la población más vieja”. “3. Recuperar los objetivos de la Constitución del 91, contrarreformados, en materia de priorizar la educación pública y la reforma agraria”. “4. Constitucionalizar la lucha contra el cambio climático y la descarbonización de la economía”. “5. Garantizar que la política monetaria, manteniendo la independencia del Banco de la República, priorice el empleo y la producción”. “6. Cumplir la orden de la constitución de hacer un reordenamiento territorial”. “7. Separar la política de la financiación privada”. 8. Reforma a la justicia: “Durante estos 30 años la justicia se reformó para construir un sistema de justicia basado en la venganza punitivista y politizada que terminó encubriendo los grandes crímenes y se alejó de la ciudadanía”.
Muchas críticas llegaron. “La Constitución no es lo que el presidente quiere que sea. Ella contiene pesos y contrapesos. Lo que ha fallado es la capacidad del gobierno de conducir el país dentro de acuerdos razonables”, dijo Humberto de la Calle, exsenador, exministro, exvicepresidente y quien además fue quien representó al Estado en la Asamblea de 1991.
Estas son las veces que Petro ha hablado de constituyente: “Es de absoluta pertinencia”
La propuesta de Petro también llegaba porque no se había logrado lo que él mismo llamó el Acuerdo Nacional, que era una especie de pacto con los demás partidos políticos para que fueran aprobadas sus reformas en el Congreso. De varios de los análisis que desde ese momento se han hecho, comparto este donde los periodistas que han venido cubriendo esta noticia nos recordaron que “la posibilidad de la Constituyente despertó además un viejo temor entre el grueso de la oposición, que tiene que ver con la posibilidad de que Gustavo Petro extienda su periodo en la Casa de Nariño” pues “reescribiendo la Constitución se podrían modificar de fondo las bases mismas del Estado, como los procesos, funciones y competencias de las instituciones, pero también es la única vía posible para revivir la reelección”. “Precisamente, Petro se enfrentó al exvicepresidente Germán Vargas Lleras, jefe natural de Cambio Radical, quien aseguró que, con el discurso de Cali, el mandatario “nos notificó su propósito de perpetuarse”. Pero Petro le dijo que “hay adictos al poder y yo no lo soy”, y le mandó una pulla: “Usted fue quien estuvo 16 años en los gobiernos de Uribe y Santos”, a quienes se les permitió la reelección en 2006 y 2014, respectivamente”.
Y desde ese instante, Petro ha puesto el tema de la Asamblea en muchos de los espacios, como en el consejo de ministros, también era conversación de Juan Fernando Cristo cuando era ministro del Interior de esta administración; Alfredo Saade como jefe de gabinete lo puso en su narrativa. Cuando no lograba pasar la reforma laboral en el Congreso, apareció la figura de consulta popular y, claro, de la Asamblea. Hasta se mencionó la que sería una “octava papeleta” en las elecciones a Congreso en 2026, ya en tiempos de Armando Benedetti como titular de la cartera política.
El asunto tomó cuerpo y forma a finales de 2025 y comienzos de 2026, más allá de discursos, trinos, entrevistas en medios y ruido en redes sociales:
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¿Y en qué vamos ahora mismo? Los críticos siguen creyendo que el oficialismo lo que está buscando es acomodar una carta política a sus propios intereses, incluso la redacción de Política de El Espectador contó cómo en medio de la campaña de Iván Cepeda, se ha tomado distancia del tema, pero a la par, en esos mismos eventos de campaña, van sacando las hojas para recopilar las firmas.
Daniel Valero, editor político de El Espectador, nos dijo “que el comité que está recolectando las firmas necesarias para que formalmente ande el proyecto constituyente está en varias zonas haciendo pedagogía de por qué desde su óptica sí se requiere reajustar el Estado. Lo integran nueve personas. Su cabeza, Armando Custodio Wouriyú, le confirmó a este diario que el despliegue también tiene alcances internacionales”.
También habló con personas que hicieron parte del mismo Gobierno que hoy lidera a Colombia: “Sectores de oposición e incluso del mismo progresismo que terminaron alejados del proyecto de Petro han calificado como una forma de cambiar las reglas cuando los lineamientos constitucionales y legales se vuelven incómodos para gobernar; es la intención de tener una suerte de suprainstitucionalidad que valide solo una visión de Estad”o. “Es una línea política que considera que los pesos y contrapesos institucionales son formas de bloque institucional”, aseguró Alejandro Gaviria, el primer ministro de Educación que tuvo esta administración”.
Y a eso se sumó las profundas diferencias que se han tenido en la junta del Banco de la República. Tanto que el mismo Ejecutivo, al que no le han gustado las decisiones del Emisor, ha dicho que el “modelo normativo con el que se rige el Emisor puede ser objeto, precisamente, del debate proconstituyente y que así debe abordarse en la esfera pública”, contaba Daniel Valero.
Así las cosas, como en esa junta no se han tomado las decisiones en la línea que ha querido Petro, también ha entrado en la lista de lo que una eventual Asamblea Nacional Constituyente entraría a escribir. Una vez más, los críticos han dejado saber que el país funciona porque existen esos pesos y contrapesos. Y esa ha sido, justo, la tarea del Banco de la República desde que se creó. En la medida que solo se haga lo que considere el presidente, estaríamos hablando de todo menos de una democracia como la conocemos en Colombia hasta este momento, es como entienden el actuar de Petro todos los que consideran que el país no necesita una nueva Constitución sino aplicar bien la que ya tenemos. Todos esos análisis, con pro y contras, aparecen en este enlace.
De la Espriella, Valencia y Fajardo cuestionan apoyo de Petro a referendo constituyente
Vamos en que Sergio Fajardo radicó un comité para frenar la Asamblea Constituyente y dice que su tarea será para “blindar la constitución” durante 8 años. Entre tanto, el mismo Petro “compartió una cuenta bancaria en la que cualquier ciudadano puede consignar hasta COP $ 10 millones para respaldar al comité promotor que recoge las firmas para una posible Asamblea Nacional Constituyente”, contaron los colegas de Política. Y como estamos en final de campaña política, una de las más fuertes opositoras y también candidata, no se quedó callada: “Presidente Petro: acabar con la Constitución no resuelve nada. Ni la extorsión, ni los medicamentos que no llegan, ni la violencia en el suroccidente, ni la corrupción de sus funcionarios. La constituyente es un nuevo intento para tapar su incapacidad. Colombia lo que necesita es una presidente que gobierne”, dijo Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático.
Opinar, sobre la marcha, resulta especulativo, pero existen temores claros del por qué abrir la puerta de una Asamblea es dejarla de par en par para que se le cuelguen todo tipo de modificaciones con intereses particulares. En entrevista con El Espectador, Armando Wouriyú, vocero del comité promotor de la Asamblea Nacional Constituyente del presidente Petro y líder indígena, aseguró que no se busca derogar la Constitución de 1991 y que “Tampoco se contempla la reelección”.
El asunto es de credibilidad y es preciso recordar que el mismo Gustavo Petro, antes candidato y ahora mandatario, había firmado sobre piedra, en un acto de esos simbólicos, que no convocaría a una Asamblea Nacional Constituyente y miren en dónde vamos, ya con recolección de firmas en mano. Como se leía en el editorial de El Espectador esta semana: “Una asamblea constituyente nace del consenso, como pasó en 1991, y es evidente que actualmente dicho consenso no existe; ahora mismo es más bien una forma de movilizar masas con fines electorales”. Seguiremos atentos a este tema que nos compete a todos. Nos vemos el próximo miércoles.
¿Qué tema le gustaría que tratáramos la próxima semana? Escríbanos a ebohorquez@elespectador.com