Es miércoles, día de El Espectador le explica. Los números son necesarios para entender la dimensión de lo que estamos hablando: “En lo corrido de 2026, con corte al 20 de septiembre, se han registrado en Colombia 1.737 incendios forestales que han afectado 140.252 hectáreas, según el informe situacional de la Sala de Crisis Nacional”. Eso, si se hacen comparaciones, podría ser la extensión completa de una ciudad como Bogotá, un poco más de lo que tiene Nueva York, o si lo miramos de cerca, 1.241 veces el parque metropolitano Simón Bolívar. El desastre no tiene comparación y por eso es necesario entender qué es lo que está pasando, por qué y qué podemos hacer cada uno de nosotros para ayudar y prevenir.
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Entonces le pedimos ayuda a los colegas de la redacción de Ambiente y de Ciencia en El Espectador, y con su recomendación y todas las publicaciones que han hecho, escribimos el siguiente boletín, donde nos explican, por bloques, lo que se está viviendo en el país, cuáles son las posibles causas, por qué unos municipios y departamentos están más expuestos que otros y, tras las denuncias del Gobierno, qué es lo que se sabe de las posibles manos criminales detrás de todo esto. Recuerden entrar a todos los enlaces que dejaremos a continuación para entender el desarrollo de cada arista. Comencemos.
Primero, les dejamos dos contenidos al respecto que están enfocados en explicar, con contexto, parte de lo que estamos viviendo por estos días, pues los incendios no son un asunto nuevo, lamentablemente, eran una advertencia de los expertos, y como debe ser entendido como un asunto que nos toca a todos empezando porque afectan la calidad del aire que respiramos, muy a pesar de que muchas personas crean que no es con ellas:
Ambiente
El Espectador le explica por qué todos tenemos que ponerle atención a El Niño
Ambiente
Fenómeno de El Niño: El Espectador le explica lo que sabemos y lo que se nos viene
Con este contexto que detalla paso a paso el fenómeno de El Niño, vamos a los incendios. 312 municipios del país tienen algún nivel de alerta, de acuerdo con el reporte del IDEAM, y es “la región Andina la que concentra la mayor parte de las condiciones que la mantienen en alerta roja, seguida de la región Pacífica”. Para el reporte del 21 de septiembre se leía que “los departamentos con mayor número de municipios en alerta roja son Tolima, con 24; Nariño, con 21; Huila, con 14; Boyacá y Cundinamarca, con 7 cada uno, y Cauca y Norte de Santander, con 5 cada uno. En cuanto a los departamentos que tienen más municipios con alerta naranja, son: Cundinamarca, Boyacá, Nariño, Norte de Santander, Tolima, Cauca, Huila y Quindío”.
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Entre las causas, que son varias, aparece “la reducción de las precipitaciones y las altas temperaturas” generadas por el fenómeno de El Niño “en algunas zonas del país”, que provocan “condiciones más secas y, con ellas, una mayor amenaza de incendios”. El asunto es que según el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), “El Niño de este año ya llegó a la categoría “muy fuerte””. Y de acuerdo con la “Organización Meteorológica Mundial (OMM), su detección “aumenta la probabilidad de que se produzcan cambios importantes en las temperaturas y la circulación atmosférica en muchas regiones del mundo””. En concreto, el CIIFEN ha detectado, durante agosto de 2026, que se intensificaron “las anomalías de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial, alcanzando valores entre 2.5 °C y 6 °C por encima de lo normal”.
Para sumar en medio de esta ecuación de malas noticias, según el centro, se espera que el pico de El Niño se desarrolle durante los meses de octubre a diciembre de 2026. “Se prevén temperaturas del aire sobre lo normal en gran parte del norte de Sudamérica, con mayor intensidad en las Guayanas, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil; alcanzando valores de entre 2.0°C a 3.5°C sobre lo normal”, escribieron en el boletín registrado en los medios de comunicación. Ahora, advierten los colegas de la redacción de Ambiente y de Ciencia, después de hablar con varios expertos, que “es importante señalar que El Niño no es, por sí mismo, la causa de un incendio: para que una conflagración ocurra, también intervienen factores como la disponibilidad de material vegetal seco, las condiciones del viento y, en algunos casos, actividades humanas”. Entonces, vayamos más allá:
Ambiente
Los incendios forestales y las olas de calor frenan avances en mejoras de calidad del aire
Ambiente
Estos gráficos le ayudan a dimensionar los incendios y a prepararse para lo que viene
Ambiente
Incendios en Colombia: es hora de avanzar hacia un manejo integral del fuego
Aunque un incendio genera impacto inmediato en la vegetación y deja huellas visibles, hay afectaciones que no vemos -o, por lo menos, no de la manera tradicional-. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), a nivel mundial los episodios extremos de humo y fuego se han triplicado desde la década de 1990, lo que habría contribuido a un estimado de casi 100.000 muertes adicionales por año entre 2010 y 2018. Aunque las cifras podrían ser mayores, reconoce la misma OMM. Tan solo si se analiza Europa y América del Norte, las emisiones PM 2.5, que son partículas microscópicas de menos de 2,5 micrómetros (μm), provenientes de la industria y el transporte, se han reducido gracias a distintas regulaciones, pero las partículas PM 2.5 derivadas de los incendios han aumentado.
No las vemos, pero si afectan de manera directa nuestra salud, pues dichas partículas no se quedan solamente en el área de influencia del incendio, sino que viajan en el aire hasta zonas que incluso no parecen ser afectadas. Y todo se complica aún más cuando se leen, por ejemplo, los resultados de un estudio citado por la organización en donde se estima que los modelos de riesgo convencionales basados en las concentraciones totales de PM 2.5 pueden subestimar la mortalidad atribuible a los incendios forestales hasta un 93 %.
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Les quiero dejar estas tres imágenes que hablan por sí solas y recomendarles el contenido de Sergio Silva Numa, quien detalla, con ayuda de los datos, que “el final de año y el inicio de 2027 pueden ser un período crítico”:
En medio de los varios análisis que se han hecho de lo que estamos viviendo, Angela Parrado (universidad Distrital) y María Constanza Meza Elizalde (universidad Nacional), de Biodiversos, dicen que Colombia necesita “superar una política predominantemente reactiva”. Dicen que “el problema de los incendios no puede seguir abordándose únicamente al inicio de la estación seca, prohibiendo las quemas o atribuyendo todos los incendios a los “avivatos””. Les dejo un apartado de su análisis a continuación, pero el texto completo está aquí: “El país necesita inversiones urgentes en gestión forestal preventiva y conocimiento del territorio. Es prioritario desarrollar modelos de combustibles a escalas regionales y locales, conocer su carga, estructura, continuidad, humedad y comportamiento esperado frente al fuego en diferentes condiciones meteorológicas. Esta información es fundamental no solo para hacer prevención efectiva, sino también para anticipar el comportamiento del fuego, planificar operaciones y ejecutar maniobras de combate de manera mucho más segura y eficiente”.
Ahora, vayamos a lo que ha pasado en el departamento del Tolima:
Ambiente
Indagan a funcionaria de Cortolima por quema de vegetación durante emergencia por incendios
Ambiente
No son solo incendios provocados: los otros factores detrás de las llamas en Tolima
Ambiente
Las graves cifras de los incendios de Tolima y las ayudas que promete De la Espriella
Ambiente
Ya son más de 15.000 las hectáreas afectadas por incendios forestales en Tolima
El 18 de agosto se reportaban más de 8.000 hectáreas afectadas en el Tolima. Seis días después íbamos en 27.000. Cuatro días pasaron y las autoridades ya hablaban de 50.000. Allí, por ejemplo, se enviaron a la cárcel a dos presuntos responsables de provocar incendios. La directora de la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), Olga Lucía Alfonso, ha dicho que “hemos contado con apoyo de la Fuerza Aérea Espacial Colombiana, con descargas de agua, así como de empresas privadas y la gobernación” para controlar y apagar el fuego. Y, apuntó: “Queremos recordar que a finales de mayo de este año se emitió una resolución en la que se prohíben las quemas controladas. Además, hay que señalar que provocar un incendio es considerado como un delito en el código penal”, señaló. Al parecer, la mayoría de los incendios registrados en el departamento son provocados.
Sin embargo Fernán Fortich, reportero de Ambiente, habló con varios investigadores y académicos quienes piden contemplar otras variables como la transformación de los ecosistemas y “hacen un llamado para mejorar la prevención mientras se acercan los meses más críticos del fenómeno de El Niño”. Omar Melo, decano de la Facultad de Ingeniería Forestal de la Universidad del Tolima, recordó que “no podemos olvidar que el departamento está cubierto de ecosistemas del Valle del Alto Magdalena, que se conoce como ‘tierra caliente’. Allí los bosques, en época de sequía, botan sus hojas como mecanismo de supervivencia. Y esto sirve como combustible, que se suma a los vientos y a las altas temperaturas, que queman con alta facilidad ante cualquier chispa, como lo pueden ser quemas agrícolas”.
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Y agrega: “Cuando hablamos de incendios, los primeros 30 minutos son determinantes para atender estas emergencias. Hay que entender que los incendios forestales son catastróficos, y cuando crecen en magnitud, en ninguna parte del mundo se tiene la capacidad para controlarlos”.
¿Qué se debe hacer, entonces? Se necesita política pública sobre el manejo del fuego, como lo decían las analistas de Biodiversos, pero, por ahora, “avanzar hacia la pedagogía en el país sobre los impactos que pueden tener las quemas en los territorios, y poder dar herramientas para que se pueda usar el fuego de manera segura en las prácticas productivas y culturales en Colombia”, le respondieron los investigadores a Fortich.
Ahora, si se pone en números, cuando el presidente Abelardo de la Espriella estuvo en el Tolima, aseguró quede las 50 mil hectáreas afectadas, 28 mil eran agropecuarias. Y las pérdidas se cuantificaban en más de COP 134 mil millones, con 163 mil animales en riesgo, afectaciones en 23 municipios y 597 veredas. Ofrecieron “COP 65 millones a las familias afectadas para que puedan reconstruir sus viviendas y “vamos a disponer de 5 mil toneladas de heno y 5 mil toneladas de tamo de arroz para atender la alimentación de los animales”, aseguró el presidente. Se destinarán unos COP 7 mil millones para impulsar proyectos productivos, apuntó.
Y en otros departamentos, ¿qué está pasando?:
Ambiente
Diez incendios forestales causan alerta en Santander y amenazan fuentes hídricas
Regiones
Más de 1.790 hectáreas han sido afectadas por incendios forestales en Cundinamarca
Regiones
Incendio en Villa de Leyva: una emergencia que se repite
Regiones
Incendio en cerros de Alto Menga (Cali) deja cinco viviendas afectadas y dos heridos
En otras regiones del país se está viviendo una situación similar. A finales de agosto, 11 emergencias fueron reportadas en 10 municipios de Cundinamarca.En un solo día, se reportaron luego 16 incendios con emergencias en Fúquene, Vergara y Sibaté. En Cali se reportaron dos personas heridas y la afectación de cinco viviendas. Fue en los cerros de Alto de Menga. 140 socorristas, entre bomberos de Cali y Yumbo, así como de la Cruz Roja y la Defensa Civil, quienes se centraron en controlar las llamas. En Las Hermosas, Buga, la atención se centraba en un incendio que llevaba, lean esto, 45 días activo con más de mil hectáreas quemadas. La razón: “El acceso hasta los focos puede tardar hasta siete horas entre el recorrido terrestre y el ingreso a pie”, contaron las colegas de la redacción Colombia de El Espectador. En el norte de Caldas también había conflagraciones afectando bosques y cultivos en Salamina y Neira. Incluso se reportaron afectaciones en siembras de café.
Pero un nuevo incendio, esta vez en Villa de Leyva, centro del país, hizo que todos los reflectores se movieran hacia esta zona. Diez viviendas y cuatro hoteles tuvieron que ser evacuados y el ministro de Ambiente señaló que dicha conflagración en el cerro San Marcos habría sido provocado.
"Desde las primeras llamas, lo combaten bomberos de Villa de Leyva y ya recibieron apoyo de Tunja y Tinjacá, con Defensa Civil, comunidad y refuerzo de Samacá y Cundinamarca. Una escuadra de máquinas extintoras ya está presta en el punto de mayor riesgo del pueblo, para proteger el casco urbano en caso de que llegara a ser necesario", dijo el ministro del Interior, Rodrigo Lara, ese mismo 20 de septiembre.
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Pero la emergencia fue creciendo y Bogotá anunció el envío de un escuadrón de la ciudad para atender la situación, mientras el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, solicitó el apoyo de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para enviar apoyo helicoportado. Ya se avistaba una amenaza a la reserva natural de flora y fauna de Iguaque.
“A lo largo del domingo, además de las descargas de agua y retardante desde las aeronaves, al menos 230 miembros de los cuerpos de bomberos del departamento e incluso de Bogotá, sumados a la Cruz Roja, Ejército, Policía y comunidad, trabajaron desde tierra para evitar el avance de las llamas tanto a la reserva natural de Iguaque, que se conecta con el área del incendio, como para proteger el casco urbano de Villa de Leyva”, contaron los reporteros que siguieron esta emergencia. ¿Por qué se activaron tantos acanales de atención en tan corto tiempo? Porque “el Santuario de Iguaque abastece a dos acueductos municipales y once veredales, lo que aumentaría las afectaciones que ya presenta el departamento por cuenta de la sequía”, detallaron los colegas.
De acuerdo con las autoridades, se cree que el incendio en el cerro San Marcos fue provocado y por eso ofrecieron COP 45 millones en busca de información que permita dar con los responsables. Ya se contaban 290 hectáreas afectadas. Para la noche del domingo pasado, el Mininterior aseguraba que el incendio ya había sido controlado en un 75 %, mientras los pobladores reclamaban mayor atención y en redes sociales aseguraban que no estaba controlado y que algunas zonas estratégicas y clave para la biodiversidad seguían en riesgo. Algunas lluvias precisamente en Villa de Leyva ayudaron a contener el desastre, de acuerdo con el mismo gobernador de Boyacá, quien lo publicó en sus redes sociales. Y hasta la tarde del miércoles 23 de septiembre, todavía se hacían descargas de agua desde los helicópteros. El funcionario aseguró que ya se tenía el 90 % del incendio controlado.
Ahora mismo, el fenómeno de El Niño ya llegó a categoría “muy fuerte”, según el CIIFEN y su intensidad histórica se dará entre octubre y diciembre. Un estudio proyecta que este fenómeno natural podría causar 451.000 muertes por calor en el mundo. Todo, al final está conectado. Hay una alta probabilidad de impactos en los embalses y la generación de energía, así como un incremento en el riesgo de incendios forestales. Sí, más incendios.
De acuerdo con Parques Nacionales, se estima que las llamas han afectado cerca de 1.200 hectáreas en Boyacá, el 60 % de ellas están dentro del área protegida del Santuario de Fauna y Flora Iguaque. Y justo el IDEAM señaló recientemente que se esperan lluvias en varios municipios del departamento; pero, en las áreas afectadas por los incendios, predominará el tiempo seco.
Las proyecciones no son buenas, para ser precisos. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie? Dejar a un lado los paseos de olla, alertar a las autoridades ante el más mínimo asomo de incendio, prestar apoyo a los cuerpos de atención de emergencias si se está en la ruta de las conflaraciones. Y, a mayor escala, dejar de hacer las quemas habitualmente usadas en los procesos previos de cultivo. Y confiar en que desde los hacedores de política pública se trabaje en la directriz adecuada para el manejo del fuego, como lo explican todos los analistas e investigadores consultados. Si logramos trabajar en la prevención, será más manejable la situación cuando nos llegue, porque está claro que estamos expuestos al cambio climático, nuestra ubicación geográfica también tiene que ver, pero si estamos preparados para ello, la tragedia no será tan grande. La ubicación del país, las corriente de aire, lo que nos trae el Fenómeno de El NIño y hasta la smanos criminales, todo suma en esta situación. Seguiremos reportando los detalles de los incendios en Colombia y en el mundo en https://www.elespectador.com/archivo/ambiente/. Nos vemos el próximo miércoles.
¿Qué tema le gustaría que tratáramos la próxima semana? Escríbanos a ebohorquez@elespectador.com
